BANDAS DE GARAGE

El club Libertad se encontraba abarrotado por adolescentes y jóvenes de veintitantos. Era un sábado de Setiembre de 1998. Marcela había ido con Jennifer y Katty. Se llevaba a cabo la semifinal del concurso de grupos de punk rock de la ciudad llamado “Bandas de garage”.  Los hermanos mayores de Jennifer eran los organizadores del evento, ella era la encargada de sacar las fotos a los músicos, gracias a ello estaban en primera fila.

“Llévame, aire del camino hasta donde nadie me pueda encontrar.
Llévame, aire tibio y azul y abandóname colgado de tu luz.
En tu luz brillante de cuchillo adivinaré la rosa y el clavel.
Llévame, aire del camino hasta donde nadie me pueda encontrar”

Su cabello ondulado, sus cejas negras, sus ojos color café, su apariencia de punk star cautivaron a primera vista a Marcela. Su banda se llamaba “Los Stone”. Cantaban covers en Inglés y Español. Él era el bajista y también hacía coros.

Al final del concierto, Marcela insistió a Jennifer que le presentara a ese guapo bajista que le había gustado.

  • ¿Estás segura? tiene nuestra edad, pero tiene cara de niño – Jennifer arrugó la nariz.
  • ¡Es lindo y es bajista! tengo una cierta fijación con los guitarristas – Marcela sonrió.
  • Es bajista y bajito también- Jennifer se rió.
  • No se ve tan bajito, al menos se ve más alto que yo – Marcela contestó esperanzada.
  • Marcela a ti te gustan los chatos admítelo – Katty bromeó.

Al cabo de unos minutos, Jennifer llevó a Marcela y a Katty a los camerinos donde estaban las cinco bandas que tocaron esa tarde – noche. La fotógrafa conocía a casi todos los músicos a los que presentó a sus amigas. Los integrantes de las bandas estaban acompañados por varias personas entre amigos, enamoradas y familiares.

Cuando llegaron hacia el lugar donde estaban reunidos los integrantes de “Los Stone”:

  • Les presento a Marcela y a Katty. Ellos son: Rodo, Jorge, Víctor, José María más conocido como “Chema” y Renato.
  • ¡Hola! – toda la banda al mismo tiempo. Los músicos examinaban cuidadosamente a las prospecto de fans.

Marcela saludó con tímida sonrisa y haciendo un hola con la mano. Katty de igual forma.

Renato, el bajista, era un poquitín más bajito que Marcela, pero era un ¡churro! eso fue lo que ella dijo de él a sus amigas de la facultad el día lunes. A Marcela le dio gusto haber ido con sus converse azules, así no se veía alta a lado del bajista.

  • Tocaron genial chicos, ojalá pasen a la final para seguir escuchándolos- Jennifer los animaba con sus palabras.

En ese momento Chema le dijo a Jennifer que el próximo jueves tocarían en el aniversario del colegio “San Vicente” y que llevara a sus amigas para que le hagan barra a “Los Stone”. Chema miró pícaramente a Marcela, y ella miró a Renato.

  • Noté que te gusta bastante El último de la Fila – dijo Chema a Marcela.
  • Sí, me encanta, especialmente Piedra redonda. La tocaron muy bien. Tiene bonita voz – refiriéndose a Rodo, el vocalista quien estaba abrazando a su enamorada en ese momento.
  • ¿Qué otras canciones que tocamos les gustaron? – preguntó Víctor, el baterista, mirando a Katty.
  • A mí me gustó mucho Sin documentos – contestó Katty.
  • Para mí la mejor fue Don´t look back in anger – dijo Jennifer.
  • Mi compadre – señalando a Rodo – pronuncia bien el Inglés – señaló Víctor.
  • Chicos ya me tengo que ir. Conversamos – Jorge se despidió.
  • Nosotros también ya nos vamos – Rodo y su enamorada se despidieron.

Al poco rato, Katty y Marcela también se despidieron de la banda, pero esta vez con un beso en la mejilla.

 

El lunes en la universidad se encontraron: Jennifer, Katty, Marcela, Yani y Fiore.

  • A que no adivinan quiénes me han estado preguntando por ustedes (señalando con un dedo a Katty y Marcela) – contó Jennifer con una sonrisa cómplice.
  • ¿Quiénes? ¿Tus amigos punkekes? – Katty bromeó.
  • Jajaja Víctor fue con Renato a mi casa ayer en la tarde. Me dijo: bien linda es tu amiga la chinita.
  • ¿Quién dijo eso? ¿Víctor o Renato? – preguntó Marcela con los ojos bien abiertos.
  • ¡Víctor! – exclamó Jennifer- ¡bien Katty con el baterista! – Jennifer guiñó un ojo- es bien simpático y amable.
  • ¿De qué nos perdimos Yani y yo? – preguntó Fiore.
  • En el concierto del sábado les presenté a unos amigos que tocaron – explicó Jennifer.
  • ¿Y qué tales son? – preguntó Yani.
  • ¡El bajista en un churro! – exclamó Marcela.
  • Jennifer cuéntanos ¿qué te dijeron tus amigos? – Fiore estaba súper intrigada.
  • Víctor me dijo que Katty era bien linda y que ojalá vaya el Jueves a la verbena del San Vicente y ahí le hablará más.
  • No te creo – Katty sonreía.
  • En serio china – Jennifer insistía.
  • Asu el sábado salieron de cacería ustedes – bromeó Yani mirando a Katty y a Marcela.
  • ¿Y Renato no te dijo nada? – preguntó Marcela.
  • ¡Sí! ¡Amiga! Fue flechazo entre ustedes. Me pidió tu número y yo le di – Jennifer le guiñó un ojo.
  • Jajaja ¿En serio? – Preguntó Marcela.
  • Sí. Creo que se dio cuenta que no lo dejabas de mirar jajajaa. Lo bueno es que también le gustaste a él.
  • Cuándo no Marcela de acosadora. Pobre chico – bromeó Yani.
  • ¿Y es guapo? – preguntó Fiore.
  • ¡Es churro! – insistió Marcela.
  • A mí no me gusta. Tiene cara de niño, pero es buen pata – afirmó Jennifer.
  • Es chato – sentenció Katty.
  • ¿Otro chato? – Yani rió irónicamente.
  • Mira Yani tú ni digas… – Contestó Marcela y todas rieron.

Esa noche Renato llamó a Marcela. Contestó su papá y ella corrió a su dormitorio a contestar por el anexo.

  • ¿Aló?
  • Hola Marcela. Soy Renato. Nos conocimos el sábado en el concierto de bandas de garage. ¿Te acuerdas de mí?
  • Sí claro el bajista – aguantándose la risa.
  • Sí, toco el bajo. Le pedí tu número a Jennifer. Espero no te molestes.
  • No para nada. Qué sorpresa tu llamada.
  • Me pareciste una chica muy bonita e interesante…

Hablaron cerca de una hora por teléfono. Ambos tenían dieciocho años. Él estudiaba Administración en la universidad nacional. Tenían algunos amigos en común. Conversaron sobre sus gustos en cine y música. Y quedaron en ir a comer hamburguesas el Jueves después de la verbena.

El Jueves las tres amigas asistieron a la verbena del colegio San Vicente. Estuvieron acompañando a “Los Stone” antes de que salgan al escenario. Jennifer bromeaba con Chema, Rodo y Jorge. Víctor se acercó a Katty y le invitó un chupete “bom bom bum” de fresa. Por otro lado, Renato le comentaba a Marcela que no había tenido mucho tiempo de estudiar para sus exámenes que comenzaban el siguiente lunes. A pesar de ser músico parecía ser chancón en sus estudios.

Las colegialas estaban alborotadas con la banda. Hay que reconocer que tenían su pinta “Los Stone”. Tocaron sólo cuatro canciones: De música ligera, Llueve sobre mojado, Tus viejas cartas y Angels.

Al terminar la verbena, Marcela y Renato fueron por unas hamburguesas. Compartían muchos gustos en común. Él le contó que “Los Stone” ya tenían tres canciones propias y que estaban trabajando en dos más. Para el verano esperaban poder grabarlas. También le contó que hace un par de meses había terminado con su enamorada con la que estuvo desde los quince años. Por su parte, Marcela le contó que hace más de medio año que estaba sola. Quedaron en seguir hablando por teléfono y volver a salir.

En la semana siguiente Renato llamó dos veces a Marcela. Quedaron en ir a caminar el sábado por la tarde. El día que se vieron, caminaron varias cuadras. Llegaron a una esquina cerca de un parque solitario en Monserrate. Renato cogió de la cintura a Marcela y se le fue acercando con la boca semiabierta. Se besaron. Ella metió sus dedos entre los cabellos ondulados de él. Él bajó sus manos hacia las caderas de ella y se le acercó más. En ese momento Marcela sólo pensaba que él era el chico más chato con el que se había besado y que cuando salga con él tendría que usar zapatillas. Pararon sin sacar las manos de donde las tenían. Se miraron a los ojos y volvieron a besarse.

Esa noche, como a las diez y media, Renato llamó por teléfono a Marcela. Le dijo que la había pasado muy bien en la tarde. Que se sentía muy cómodo con ella. Que le gustaba. Que sería bonito volver a salir.

Al colgar, Marcela sabía que no habría una próxima cita porque él era guapo, conversador, divertido, amiguero, inteligente y guitarrista, pero le faltaba algo (y no era talla precisamente). A veces la química entre dos personas no es suficiente para compartir tiempo del bueno con alguien. Debe haber esas chispas, esa explosión, esos fuegos artificiales necesarios para ilusionarte, para enamorarte, para atreverte a hacer cosas, para decidir entablar una relación, para hacer magia. Entre ellos no hubo eso.

 

 

LA ESCRIBIDORA

Por ahí leí que la lectura es el alimento de la escritura. Mi papá solía leerme los cuentos de mi hermana mayor y las “Fábulas de Samaniego”, los amaba😍. Luego yo los releí mil veces.

A los ocho años comencé a escribir en un cuadernito las historias que veía en “Mujer casos de la vida real”; de igual forma, escribía un resumen de las telenovelas que veían mis tías con mi hermana.

Recuerdo que el primer relato original que escribí fue a esa edad. Una divagación de cómo se vivió el cumpleaños número 60 de mi abuelito. Ahora que leo ese cuaderno me da bastante risa y ternura recordar esos días de Noviembre de 1996. En esa época, soñaba con ser escritora y directora de películas y telenovelas 😅.

A los diez años tuve la necesidad de comenzar un Diario, plasmaba mis vivencias escolares (el cual conservé por más de quince años con algunas intermitencias, son varios tomos de por medio).

A los doce años comencé a imaginar historias con mis futbolistas favoritos: Paolo Maldini y Ronald De Boer. Las continuaba en mi mente en cada tiempo libre que tenía. No escribí esas historias, supongo que por flojera.

Recuerdo con cariño las novelas que leí en esa época: “Yo amo a mi mami”, “Un mundo para Julius”, “Mi planta de naranja-lima”, “La vida exagerada de Martín Romaña” (ésta fue la que me acompañó durante la convalecencia de mi caída de bicicleta).

Cuando ingresé a la facultad de Derecho, con tanta doctrina que leer y tareas que hacer, no hallaba tiempo para leer literatura (como hubiese querido). Tenía ganas de escribir ficción, pero me detenía “la falta de inspiración”.

Un día le dije a mi papá que quería escribir. Él me dijo: ¡escribe pues! 😅 . Y me senté frente a mi laptop a divagar… Hace unos meses publiqué en este blog “El regreso de Rodrigo”, un relato de esa época.

Creyendo estar esperando “la inspiración” o “la gran historia” fue pasando el tiempo…

Con el trabajo y las relaciones sentimentales no supe organizar mi tiempo para leer y menos para escribir.

El año pasado, durante mi estadía en New Jersey, una madrugada me desperté escuchando una voz que decía: escribe, escribe. Mi Yo interior me estaba pidiendo a gritos ser escuchado, pero no sabía cómo “hacerle caso”. Prendí la laptop y busqué: escuela de escritura en Lima. La primera opción que apareció fue: Machucabotones Escuela de Escritura Expresiva. Decidí inscribirme ni bien regresara a Perú y así lo hice. Los profesores son súper chéveres, nos hicieron sentir que nuestras historias merecen ser leídas. Definitivamente en mí hay un antes y un después de Machucabotones.

Nos sugirieron escribir un blog como una manera de practicar nuestra escritura y de cumplir con terminar los escritos que comenzáramos.

Les confieso que durante varias semanas mi voz racional me decía: ¿De qué podrías hablar? Y algo dentro mí me decía: ¡Sólo escribe! Hazlo de una vez. Pero mi voz racional se anteponía: ¿De qué? ¿De qué? ¿De qué?

Esto sólo me hizo dilatar el tiempo porque más fuerte fueron mis deseos por escribir. Cuando decidí comenzar el blog pensé que sólo escribiría relatos (algunos reales y otros no tanto). Y otra vez mi voz racional: las personas que vayan a leer lo que escribes pensarán que estás contando tus vivencias. ¡Qué roche! En esos días leí al gran Ray Bradbury “Si hacemos caso al cerebro, nunca nos enamoraríamos, nunca iniciaríamos proyectos que puedan salir mal. Hay que saltar desde el precipicio todo el tiempo y construir tus alas en el camino al suelo”, ya no me importó lo que vayan a pensar de mis escritos. Lo único que me importó es poder causar algo en el lector (gusto, disgusto, etc.). Así que seguí adelante con mi blog de relatos.

Un día me sentí indignada con tanta violencia contra las mujeres que vemos a menudo en nuestro país, y por noticias nos enteramos que en otros países americanos está igual de grave esta situación. Es así que sentí la necesidad de escribir el artículo titulado “A las mujeres”.

Unas semanas después, cerca de la Navidad, también quise dar mi opinión sobre el consumo en exceso que veía en esas fechas, saliendo el post “La Navi”.

De esa forma, ya no escribía sólo relatos, sino también comencé a escribir artículos de opinión y algunas reflexiones propias.

La verdad es que al principio pensé que sólo me leerían mi hermana y mis mejores amigos. Grande es mi sorpresa y satisfacción al ver que me leen no sólo en Perú. Me siento profundamente agradecida con todas las personas que vienen leyendo mis escritos, con las que comentan mis publicaciones, con las que interactúan con ellas a través de mis redes sociales, con las que sólo le dan click en el link y leen en silencio, con las que no sólo se dan el tiempo de leer lo que escribo sino que me escriben contándome que les gustó lo que leyeron, que los emocionó, que les produjo algo… ¡Mil Gracias! Todo esto me motiva a seguir escribiendo. No obstante, tengo presente las palabras de Lori Lansens: “Escribe como si pensaras que nadie te va a leer. De esa forma dirás la verdad”.

Les cuento que me parece bien loco que me hagan sugerencias de posibles temas a tocar en las próximas publicaciones. Me han pedido que escriba sobre la fiesta de San Pedrito, sobre maquillaje (a lo cual respondí: a las justas me delineo los ojos qué podría escribir yo sobre maquillaje y me contestaron: tampoco eres Nutricionista y escribiste sobre “Alimentación balanceada para madres gestantes y lactantes”, me callaron la boca dándome cuenta que uno puede escribir lo que uno quiere, sólo hay que documentarse), me pidieron también que escriba sobre las personas con cáncer y sobre las que vencen esta enfermedad, sobre dietas, sobre ropa, etc.

La sugerencia más gratificante y tierna de un posible tema a escribir en un post me la hizo mi ahijado de once años, al que curiosamente no le gusta leer: escribe sobre la nueva etapa de Brissa (mi prima de doce años). ¿Qué nueva etapa? La secundaria pues.

Bueno, no les prometo complacerlos siguiendo sus sugerencias de posibles temas a tratar en mi blog ya que hace tiempo aprendí a no hacer algo por complacer a los demás, pero sí les agradezco infinitamente que me lean, que duden si es real o es fantasía lo que están leyendo, y claro, que me hagan saber sus opiniones.

Mi único propósito con este blog de relatos y artículos de opinión es seguir practicando mi escritura. Es seguir persiguiendo un sueño que tuve a los ocho años.

Gracias por el apoyo.

Un abrazo.

Zu

AL ACABARSE EL AMOR, QUEDA LA PENSIÓN DE ALIMENTOS

Es irónico que un día las parejas se quieran tanto que el amor y la pasión desbordantes que se tienen los lleven a forjar una familia; y otro día sean simples conocidos con uno o más hijos en común. En las últimas décadas se ha incrementado el número de divorcios y separaciones con niños de por medio.

Rupturas, separaciones, divorcios, es pan de cada día en nuestra sociedad. Para nadie es un misterio que las separaciones no suceden de un día para otro, el amor no se saca con agua y jabón. Los problemas sentimentales van sanando de acuerdo a nuestra capacidad de seguir adelante y, sobre todo, depende del tipo de relación que tuvimos. Pero esto no es materia de este artículo…

Cada pareja es un mundo, es una novela totalmente diferente que al terminar, más que inocentes o culpables, lo que importa es la crianza de los niños. En este post quiero dar alcances sobre la Pensión de Alimentos, lo engorroso y hasta stresante que se torna una separación en cuanto a lo referente a hijos en común debido al proceso judicial a iniciarse.

Cabe mencionar que la obligación de alimentos no sólo abarca el deber de los padres para con los hijos o el deber de asistencia que existe entre los cónyuges, sino que además se deben alimentos recíprocamente los ascendientes y descendientes y, los hermanos. Incluso el ex cónyuge que se encuentra en estado de indigencia, como aquél cónyuge al que le sea imputable el divorcio, pueden solicitar la prestación de alimentos al otro cónyuge. Esta obligación cesa automáticamente cuando el alimentista contrae nuevo matrimonio.

Pero centrémonos en la Pensión de Alimentos de los padres para con los hijos. Todos conocemos, por lo menos, a una persona que está en estos avatares con su ex pareja.

Lo primero que deben recordar es que el pago de Alimentos es obligación de ambos padres. No porque la mayoría de demandados sean varones la responsabilidad es sólo de ellos… Recuerdo un caso que tuve donde el demandante era el padre, quien vivía con sus dos pequeñas, y demandó a la madre Alimentos para las menores (ella ya tenía otro compromiso).

Por regla general, la obligación de los padres es de 50 – 50 (cada uno afronta la mitad de los gastos del hijo). Si alguno de ellos quiere y puede dar más del 50% a buena hora. Si tienes, no vas a escatimar con tu hijo ¿verdad?

Nuestro ordenamiento civil regula el deber de los padres de mantener a sus hijos, el mismo que supone que los padres deben proveer todo lo necesario a los hijos. Este deber comienza desde el momento de la concepción y termina con la mayoría de edad. Sin embargo, subsiste la obligación de proveer al sostenimiento de los hijos solteros mayores de edad que sigan con éxito estudios superiores, y de hijos solteros que tengan alguna incapacidad física o mental debidamente comprobadas.

El artículo 472º de Código Civil prescribe: “Se entiende por alimentos lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido, educación, instrucción y capacitación para el trabajo, asistencia médica y psicológica y recreación, según la situación y posibilidades de la familia. También los gastos de embarazo de la madre desde la concepción hasta la etapa de postparto.”

Asimismo, el artículo 92º de Código de los Niños y Adolescentes establece: “Se considera alimentos lo necesario para el sustento, habitación, vestido, educación, instrucción y capacitación para el trabajo, asistencia médica y psicológica y recreación del niño o del adolescente. También los gastos del embarazo de la madre desde la concepción hasta la etapa de postparto.”

De esta forma, si uno de los padres no cumple con su obligación legal, se puede presentar una demanda de alimentos (si es menor de edad debe ser representado por uno de sus padres), indicando el nombre y los datos del alimentista, el pedido concreto (el monto de la pensión que se pide) y los hechos ocurridos, entre otras indicaciones. Se debe acompañar todas las pruebas que sustentan el pedido, como por ejemplo, copia de las boletas de pago del padre demandado, certificado del colegio donde se indique el monto de las pensiones mensuales, recibos por honorarios médicos, boletas de consumo del alimentista, etc.

El demandante puede elegir ante qué Juzgado demandar. Normalmente se demanda ante el Juez de Paz de su domicilio (también puede hacerlo ante el Juez del lugar donde vive el padre a quien se reclama).

Es aconsejable que mientras dure el proceso judicial y se fije una pensión de alimentos en forma definitiva, el demandante solicite una asignación alimenticia provisional, siempre que se presente un documento que acredite el título en que se funda su pretensión. Este pedido se hace a través de una Medida Cautelar, que permite garantizar la subsistencia del alimentista mientras dura el proceso. En efecto, tanto en el proceso principal como en el procedimiento cautelar, la pretensión es la misma por tanto, la medida cautelar sólo anticipa lo que puede ser el pronunciamiento final si la demanda es amparada por el juez.

De esa forma, en los casos de hijos menores con indubitable relación familiar, el juez deberá otorgar la asignación anticipada de alimentos, actuando de oficio, en el caso que no se haya solicitado, luego de notificada la resolución que admite a trámite la demanda de alimentos. El juez fija la pensión de alimentos en proporción a las necesidades del hijo alimentista y de la condición económica y social del demandado.

Los ingresos del demandado se pueden afectar en un máximo de 60%.

El demandante puede solicitar que la pensión asignada sea computable en un porcentaje o un monto fijo (de la remuneración del obligado).

De otro lado, nuestro ordenamiento civil establece la posibilidad de que el obligado a prestar alimentos pida la exoneración de la pensión alimenticia si disminuyen sus ingresos, de modo que no pueda atenderla sin poner en peligro su propia subsistencia o si ha desaparecido en el alimentista el estado de necesidad. Supuestos de excepción que deben ser debidamente acreditados con medios probatorios pertinentes y suficientes. En la realidad vemos que hay varios demandados u obligados que tratan de evadir responsabilidades ocultando información real de sus ingresos y gastos.

El Código Penal en el artículo 149 prescribe: “El que omite cumplir la obligación de prestar los alimentos que establece una resolución judicial, será reprimido con pena privativa de la libertad no mayor de tres años, o con prestación de servicios a la comunidad de veinte a cincuenta jornales, sin perjuicio de cumplir el mandato judicial. Si el agente ha simulado otra obligación de alimentos en connivencia con otra persona o renuncia o abandona maliciosamente su trabajo, la pena no será menor de uno ni mayor de cuatro años. Si resulta lesión grave o muerte y estas pudieran ser previstas, la pena no será menor de dos años ni mayor de cuatro, en caso de lesiones graves, y no menor de tres ni mayor de seis en caso de muerte”.

Si el demandado no abona un mes, se genera intereses. Cada cierto periodo de tiempo se hace liquidaciones de los abonos mensuales. Este documento es presentado al juzgado para su aprobación, que posteriormente ordenará al deudor el pago de los adeudos (devengados).

Si el demandado incumple con la pensión establecida en una Resolución Judicial por tres meses seguidos o alternados, se inicia el proceso penal: Omisión de Asistencia Familiar, ingresando al Registro de Deudores de Alimentos (REDAM). El ingreso a este padrón se tramita en el Juzgado de Paz Letrado. Para ingresar a este registro, no es obligatorio haber iniciado proceso penal. Éste se puede iniciar de forma paralela o antes de la acción penal.

Recuerden que cuando una persona se encuentra en el REDAM no puede tramitar préstamos ante cualquier entidad crediticia, ya que es registrado en la Superintendencia de Banca y Seguro (SBS) como mal pagador. Además está impedido de participar en cualquier proceso electoral y no puede salir del país hasta que sea eliminado de este registro.

Así que ya saben, a cumplir con sus obligaciones 🙂

Espero les haya podido ayudar estos alcances sobre Pensión de Alimentos.

Un abrazo.

Zu

LA RESACA DE TODO LO VIVIDO 2

Habíamos dejado la historia en que Liz se encontraba con Emilio en una Heladería cerca de la Avenida Bolognesi. Era martes. Ellos se habían conocido en una disco el sábado pasado.

– No vayas a pensar que siempre bebo como el sábado, pero la verdad es que no recuerdo de qué hablamos esa noche. Como te dije por teléfono, no me acuerdo de ti.

-Jajaja yo tampoco me acuerdo muy bien, sinceramente. Sólo recuerdo que sonó Persiana Americana y tú estabas bailando solita a un costado de tu mesa. Llamaste mi atención. Me acerqué a sacarte a bailar y me dijiste: esta es mi canción.

-¡No te creo! ¡Qué roche! – sentí el calor en mis mejillas y solté una carcajada.

-¿Esa es tu canción? – Emilio se reía y yo podía ver sus perfectos dientes. ¿Habrá usado brackets? Tiene bonita sonrisa.

-Me gusta mucho Soda Stereo – sonreí y me mordí el labio inferior. Estaba algo avergonzada por los efectos de mi última borrachera.

-A mí también me gusta el Rock en español.

-¿Y hablamos algo más esa noche? – Qué fea borracha. No acordarse qué habló y qué hizo. No vuelvo a tomar así.

-No me acuerdo. Yo también estaba mal esa noche. Creo que bailamos un rato, luego Mario y Víctor se acercaron a saludar a tu amiga Mayra a la mesa donde tú estabas. Me acuerdo que me llamaron para presentármela.

-¿O sea me dejaste bailando sola?

-No, no, imposible. No pude haberte dejado sola. No sé cómo pero recuerdo verte conversar con un chico en esa mesa.

-¿Con quién? – En serio, no vuelvo a tomar de esa manera…

-Quién habrá sido. Estaba en tu mesa y se notaba que eran bien amigos.

-Ahh debe ser Juan Carlos o Jimmy, mis amigos.

-No sé en qué momento te pedí tu número – Emilio tenía su dedo índice derecho en su sien y sonreía con ironía.

-¿Y cómo así te lo di? Porque te juro que yo no le doy así nomás mi número a alguien – Siempre digna, claro.

-Entonces tuve suerte – me miró con unos ojos tiernos y sólo atiné a sonreír y seguir comiendo mi helado.

Esa noche Emilio me contó a qué se dedicaba en Los Ángeles. Era manager en un restaurante y tenía un proyecto con un amigo mexicano de poner un restaurante en Rodeo Drive. Por las series que he visto desde niña, sé que Rodeo Drive queda en Beberly Hills y, obviamente, implica un huevo de plata invertir en esa zona. ¿Me estará tomando el pelo este chico? En fin, se iluminaba al hablar de sus planes. Era su sueño de hace años y según me contó poco a poco se estaba concretando. Me gusta mucho cuando la gente se entusiasma al hablar de sus proyectos. Bien por él. Bueno, recién lo conozco, si será cierto todo lo que me cuenta sólo sé que se ilumina al hablar de aquello.

Al terminar de comer el helado, caminamos por la Avenida Bolognesi. Emilio es bien agradable. Pausado al conversar. Posee una risa contagiante y fresca. Me contó anécdotas de chibolo con sus primos. Esa noche conversamos bastante sentados en una banca en esa avenida. Era una noche fresca de inicios de Diciembre. Él habló más que yo. Me pareció una persona abierta y bastante amigable.

Insistió en acompañarme a mi casa. Por un momento pensé en invitarlo a pasar y tal vez ver alguna película, pero… mi problema es que mucho pienso las cosas ¡Caray!

En el transcurso de esa semana continuamos hablando por whatsapp de lo cotidiano, yo le enviaba memes, él me enviaba audios riéndose. El viernes me llamó.

-Hola Liz ¿qué tal?

-¡Hola! Bien. ¿Y tú?

-Muy bien. Te llamaba para invitarte a mi lugar favorito de Chimbote.

-¿A dónde? Qué intriga… – abrí los ojos lo más que pude.

-Besique.

-Jajaja pensé que sería una propuesta indecente – sonaba a broma, pero no lo era.

-Jajaja maybe … el próximo viernes estoy viajando a Lima y el sábado sale mi vuelo de regreso a L.A y quiero ir a la playa.

-Uy entonces este fin de semana empieza tu despedida.

-Quedé con Mario y otros patas. ¿Te animas?

-¡Ya! Le diré a Roxana y a Mayra.

-Ok. Paso por tu casa a la una y media.

Al contarles a mis amigas las conversaciones con Emilio, se rieron de lo rápido que este chico empezó a gustarme y me trajeron de vuelta a la realidad: “Se suponía que la pasarías bien un rato, sí te acuerdas que vive  en otro país y tal vez no lo vuelves a ver nunca ¿cierto?” dijo Roxana. “Ni te ilusiones porque debe ser igual que Mario, un pendejo de aquellos” dijo Mayra. “Sí, ni que fuese una chibola. Ya está. Van o no ¿mañana?” dije yo.

La verdad es que las dos se negaron a ir. Me costó mucho convencerlas… gracias chicas.

Éramos siete en la Amarok del primo de Emilio, que ese día, por unanimidad, escogimos como “el amigo elegido”. Llegamos a Besique al promediar dos de la tarde. Qué bonita es la playa en esta época del año. Almorzamos en el restaurante “Mustang Ranch”.  Entre risas y mariscos Emilio y yo flirteábamos.

Las canciones que sonaban eran Rock y Reggae de los 90´s. Emilio con su primo fueron a nadar un rato. El resto que nos quedamos estábamos tan a gusto con la música y la cháchara que sin darnos cuenta nos terminamos la caja de cerveza que habíamos pedido al llegar.

Cuando Emilio regresó de nadar tomó un vaso de cerveza y fumó un cigarro. Yo trataba de no quedármele viendo, o mejor dicho, no quedármele viendo con cara de babosa. Al rato, me dijo para ir a caminar por la playa. Por fin, pensé que no me lo diría nunca.

Caminamos por Besique 1, la parte de Besique que es poco transitada y en esas fechas mucho menos. En el camino vimos a una pareja de novios haciendo su sesión de fotos pre-boda. Recordé que hace como siete meses yo hice una sesión de esas en Moro. El mar en esa parte de la playa es más movido, así que caminamos por la orilla con cuidado.

Emilio pensaba que aunque en California las playas son preciosas, con casas y ranchos cerca a la playa; Besique tenía su encanto. Liz pensaba que el verano pasado caminó por esa misma orilla con el hombre que la dejó plantada, casi casi en el altar hace unos meses.

-Y ¿cuándo regresas a Perú?

-Trato de venir cada dos años…

-Mmm ah ya.

-Tú deberías ir a Estados Unidos, si vas anda a California y visítame.

-Puede ser, quisiera conocer San Francisco. Si voy te aviso. Yehh ya tengo un amigo en California – Traté de bromear.

-Te puedo dar posada –  sonrió.

-Te tomo la palabra – sonreí también.

Seguimos caminando, en eso Emilio se detuvo y me cogió de la mano derecha. Tus ojos se ven bien claritos, parecen un par de caramelos. Dijo eso y me cogió de ambas mejillas. No pude evitar reír con ese comentario, él también rió y nos besamos.

Nos recostamos en la arena y nos seguimos besando, despacio y con ganas. Él encima de mí. A buena hora que vine con vestido. Vino a mi mente la cara de mi ex novio. Qué ladilla ese tipo, trata de arruinarme los mejores momentos. Lo odio.

Despojé mentalmente de sus ropas a Emilio. Siento su mano recorrer mis caderas y mis pechos por encima del vestido. Le desabotono la bermuda. Cómo no te he conocido antes, dijo. Me sentí especial. Me miraba con ojos de certeza aunque no creí cierto lo que me decía. Pensé que sería un floro de esos que se dicen cuando quieres tirar. En fin, vivimos el “momento”. Fue grandioso. Cuando terminamos nos quedamos echados unos minutos viendo la puesta del sol.

-Trataré de venir el próximo año – sonaba a una promesa.

-Ojalá puedas – traté de sonar lo más neutra posible.

-Parece que no quisieras que venga – sonó preocupado.

-No es eso, pero entiendo que es difícil por el trabajo. Además están los proyectos que me comentaste.

-Sí, por supuesto. Pero quiero verte – levantó la cabeza y me quedó viendo fijamente a los ojos.

Me puso nerviosa esa reacción. Le di un piquito y le pedí volver al restaurante. De regreso, Emilio me tomó de la mano y sutilmente se la solté. O sea, es un churro y es bastante lindo, pero, honestamente, dudo que nos volvamos a ver. Tal vez conversemos algunas veces por whatsapp, pero eso es todo.

No digo, mi problema es que mucho pienso las cosas.

Cuando regresamos al restaurante Mayra estaba bailando con el primo de Emilio, que era el único sobrio, y Roxana bailaba con Mario. El otro amigo de ellos estaba en la mesa mirando su celular.

Justo cuando llegamos a la mesa donde estaban nuestros amigos, empezó a sonar Persiana Americana. Y dicen que las casualidades no existen…

Miré a Emilio y le dije, con una sonrisa enorme: Mi canción.

Él dijo: nuestra canción – guiñándome el ojo.

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31 VUELTAS AL SOL

El día de ayer cumplí con dar una vuelta más al sol. Treinta y uno. No es poca cosa eh…

Varias veces han dicho de mí que soy una fresca, una despreocupada, una gruñona, una sobrada, una irresponsable… Han dicho tantas cosas y la verdad es que no me conocen bien. Me conocen de oídas nomás.

No tienen ni idea de los planes que tengo y lo que trabajo para alcanzarlos. No tienen ni idea de los muchos días grises y malos pensamientos que me llevaron a reconocerme y a tener la tranquilidad que ahora gozo. No tienen ni idea de lo que he conseguido. No tienen ni idea que a veces no tener ni un sol en el monedero, literal, pero hacer lo que te complace, lo es todo. No tienen ni idea de lo genial que es hacer lo que más te gusta sin mirar la hora.

No resisto las ganas de citar a mi querida Frida Kahlo: “Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco”. En esta ocasión, yo escribiré de mí misma porque soy a quien mejor conozco, y quien mejor me conoce.

Soy sensible, enojona, llorona, un poco resentida, desconfiada con la gente que no conozco bien. Tengo poca tolerancia a la frustración (estoy aprendiendo a lidiar con mis demonios). A veces soy callada y otras puedo ser conversadora. Trato que mi comportamiento esté alineado con mis creencias. Soy algo tímida. Si estoy triste no puedo sonreír. A veces soy observadora, otras veces soy la más despistada. No sé contar chistes ni bailar Marinera. A menudo cambio la letra a las canciones (escucho una cosa por otra, como un tipo de dislexia del oído). Me pongo bloqueador en el rostro hasta en invierno. No le tengo miedo a la muerte.

Siempre es más fácil hablar de tus defectos que de tus virtudes. Además, creo tener más de lo primero. No obstante, resulta que también soy sincera, generosa, amable, confiable y confiada, casi nunca digo mentiras, no engaño. Evito hacer lo que no quiero que hagan conmigo.

Quisiera llegar a tener tres hijos y quisiera que a mi esposo le guste viajar y leer; así podría acompañarme en cada viaje y leer lo que escribo. Qué locura pensar en eso cuando no se tiene ni enamorado…

Mi estación favorita es el otoño. Amo la playa, pero no me gusta el verano hasta después de las cuatro de la tarde. Amo viajar. Amo conocer nuevos sitios, nuevas culturas y escuchar experiencias de vida de otras personas. Amo conducir mi auto (como ya se los he contado en otro post), pero odio a los choferes que invaden carril sin hacer señalizaciones, imprudentes. Amo reír y llorar con un libro. Amo los nervios que me produce el sentarme frente a una hoja en blanco la cual debo escribir. Amo reír con anécdotas de familiares y amigos. Amo ser libre. Amo profundamente los recuerdos de mi papá.

Me gusta el yogurt de fresa con hojuelas o galletas de soda. Me gusta remojar el pan en el milo con leche tibia. Me gustan los pasteles, especialmente la torta de chocolate. Me gustan las pastas. Me encanta el ceviche y todos los mariscos (como buena porteña que soy). Me gusta el arroz con leche helado. Me gusta el Mojito de fresa. Me gusta una buena conversación entre amigos. Me gusta la reciprocidad. Me gusta ver películas en pijama, mis géneros favoritos son: comedia romántica, drama y suspenso. Me gusta volver a ver mis series favoritas. Me gusta ver el cielo y observar las figuras de las nubes. Me gusta la lluvia. Me gusta caminar por los muelles. Me gusta el atardecer. Me gusta el rock de los 70´s y la música de los años 90´s. Me gusta mi soledad. Me gusta ver a mis amigas felices iniciando sus propias familias. Me gustan los perros, llevo años queriendo tener un perrito calato peruano (hasta tengo ya su nombre). Me gusta estar enamorada y consentir a esa persona especial, pero me gusta mucho más consentirme a mí misma. Me gusta correr riesgos, he emprendido varios negocios que no resultaron como lo esperé, pero al menos siento la satisfacción de no haberme quedado con esa espinita de intentarlo. Siempre trato de hacer lo que me propongo y lo que pienso aunque al final, como dicen los mexicanos, me dé en la madre.

No me gusta repetirle las cosas a alguien. No me gustan las groserías aunque yo digo algunas lisuras. No me gusta lo que considero común. No me gusta las mentiras. No me gusta la sopa de Sémola. No me gusta la oscuridad total. Detesto las desigualdades en cualquier ámbito. Detesto el machismo. Odio la deslealtad.

Me entristece ver ancianos mendigando. Me indigna y entristece ver a niños vendiendo y mendigando, sobretodo a primeras horas de la mañana o a altas horas de la noche. Dónde diablos están sus padres… Me entristece que algunas personas, pese a todo lo vivido, no aprendan su lección.

Me rompe el corazón las historias de personas jóvenes con enfermedades terminales y cómo ésta las va deteriorando. Me rompe el corazón ver llorar a mi madre y a mi hermana.

En este último año reconocí en mí:

  1. Ausencia de instinto maternal, carencia de paciencia con los niños (me gustan sí, pero de lejitos).
  2. No me gusta cocinar. Es raro, siempre creí que sí me gustaba, pero no. Me disgusta que el olor de las comidas se quede impregnado en mi ropa, cabello y manos. Aunque, algunas veces, confieso se me da por experimentar algo en la cocina y hasta lo disfruto.
  3. Nunca he sido disciplinada en nada. Cosa que estoy cambiando al escribir un relato o artículo una vez por semana en este blog.
  4. No me gusta lavar ollas. Pero me encantó la experiencia de una semana de dishwasher en NJ.
  5. La lectura y escritura son más que un hobby, son mi pasión. El sumergirse en distintas y diversas historias me fascina, me motiva y me llena.

Creo que nunca es tarde para pedir perdón. Así que perdón a todas las personas a las que fallé. A todos aquellos a los que herí o con los que no actué de la mejor forma. Perdón a todas esas personas que perdí con el tiempo por tonterías y ya nada es como antes.

El último año ha sido muy importante y especial para mí. Aprendí a quererme y consentirme. Me he recuperado a mí misma y estoy en reconstrucción. Me gusta vivir bien y así es como trato de vivir todos los días. No se necesita despilfarrar. Sólo se necesita: conocerse, darse tiempo y espacio; y, claro, complacerse. Y como todo en esta vida, a algunos nos toma más tiempo que a otros el conocernos y reconocernos…

Finalmente, agradezco a Dios por no darme todo lo que le he pedido. De esa forma he crecido llegando a conocerme totalmente, sobre todo a reconocerme. Agradezco el cariño sincero de mi familia y mejores amigos. Y agradezco a todas las personas que me estiman y me hacen sentir su buena vibra.

Cada cosa, cada lágrima, cada risa, cada paso y cada caída en estos treinta y un años me han hecho ser la mujer segura, soñadora, sincera e íntegra que ahora soy.

Hoy siento que lo puedo todo, todo lo que me proponga.

Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme.

Un abrazo grande.

Zu.

MUJER, TE QUIERO LIBRE

El ocho de Marzo es una fecha para evaluar las condiciones en las que vivimos las mujeres en cada país, en cada ciudad. Para exigir al Estado que garantice y difunda los Derechos de las mujeres, incluidos los derechos sexuales. Para tomar conciencia de la desigualdad de género existente y el incremento de la violencia contra la mujer.

Casualmente, en la última semana, ha sido difundido en todos los medios de comunicación un caso de violencia contra la mujer. La verdad es que, lamentablemente, a diario vemos noticias sobre feminicidios y agresiones a mujeres. Pero el caso al que me quiero remitir es la denuncia interpuesta por una periodista al congresista Lezcano por Acoso Sexual sufrido a través de mensajes de whatsapp. He escuchado a varias personas opinar sobre ello. La mayoría considera que el congresista es un “viejo mañoso” y acosador que está utilizando una coartada muy tonta (decir que los mensajes fueron escritos por un vigilante).

Me llamó la atención escuchar una conversación entre dos típicos peruanos machistas. Decían que la culpable de tal acoso es la periodista: “Cómo se explica que la periodista y el congresista conversen en Febrero (mensajes que se han hecho públicos donde la periodista lo llama “Amigo”) cuando supuestamente los mensajes de whatsapp en donde existe acoso (el congresista le pide que le muestre los pechos) son del mes de Diciembre. Por qué recién denuncia. Ella sabe que él es casado por qué le escribe a esa hora (pasado las doce de la noche). Una mujer que te escribe a esa hora es porque quiere otra cosa”.

Estos dos machistas aseveran, categóricamente, que si este congresista acosó por mensajes a la periodista, entonces ella no debió haber seguido hablándole y respondiendo conversaciones posteriores. Además, se preguntan por qué la periodista no sale a dar la cara en los medios, por qué no hace pública su identidad “el que no la debe, no la teme”. Señores: hacer pública su identidad en una denuncia queda al libre albedrío de cada mujer.

Lo que sé de este caso, es lo que todos los peruanos nos hemos enterado a través de los medios de comunicación. No sé el motivo exacto por el cual la periodista decidió denunciar en Marzo. Pero si algo puedo afirmar, y de alguna manera responder a esos machistas, es que el hecho de que una mujer se sienta ofendida y acosada, y aun así continuar hablando y respondiendo mensajes de un morboso es, en la gran mayoría de los casos, por temor. En esta coyuntura, siendo él: congresista de la República puede joder a esta mujer, así en los mensajes de whtasapp ella lo trate de “amigo”.

Muchas mujeres pasamos situaciones donde existe hostigamiento laboral, configurándose el delito de acoso sexual laboral. Creo yo que las mujeres podemos actuar de dos formas ante estas situaciones:

  1. Poner el pare al chistoso que nos acosa y ubicarlo en una. Dependerá de cada mujer el sacarlo o mantenerlo en su vida, así como el acusar y denunciar (depende de que tan agredida te sientas).
  2. Pasar por alto estas acciones acosadoras hasta que llega un punto donde no se pueda más y estallas: gritas, acusas, te alejas, sacas de tu vida al acosador o denuncias (dependerá de que tan agredida te sientas).

Por supuesto que soy partidaria de la primera opción, no obstante reconozco que si una mujer calla (soportando muchas veces estos actos) es por temor. La mayoría de las veces estos actos vienen de hombres que están, laboralmente, en posiciones arriba de nosotras, y tantas veces necesitamos el trabajo que pasamos por alto los chistes y mensajes en doble sentido, las bromas pesadas, los “halagos”, los acercamientos innecesarios. Tengamos presente que estos actos son formas de violencia contra la mujer.

También reconozco que ese temor es por falta de confianza en nosotras mismas, por vergüenza al qué dirán, a que se burlen tal vez…

Hace algunos años pasé por algo similar. Un abogado de mayor jerarquía que yo en la empresa donde laboraba me fastidiaba con comentarios sobre mi aspecto, tales como: Qué bonita estás hoy. Estás muy guapa. Ese vestido te queda bien…. Yo le daba por su lado hasta que llegó un día que me hartó y le grité, y hasta insulté delante de otros colegas. Sé que eso no estuvo correcto (el insultar). Con eso corté todo tipo de comunicación con esa persona. Al poco tiempo dejé ese trabajo porque el ambiente no me era agradable. Sabía, además, que si le contaba al jefe no serviría de mucho, era la palabra de este colega que llevaba más de diez años trabajando en la empresa, contra la mía que llevaba menos de un año. Asimismo, no había forma de probar el hostigamiento, lo incómoda que me hacía sentir sus “halagos”. No había mensajes ni testigos. Sólo mi palabra.

Ahora, con los años vividos y la experiencia ganada, pienso que si regresara en el tiempo le pondría el pare a ese hombre en la primera oportunidad que me hubiese sentido incómoda y hostigada con sus comentarios sexistas. Creo que me dejo entender que esos comentarios sexistas estaban compuestos no sólo por los “halagos” que me decía sino, también, por la forma en que los decía…

No hay cosa más tediosa que escuchar esos comentarios de parte de una persona que no despierta en ti más que tirria.

Estoy segura que, así como yo, hay varias mujeres que han pasado por algo similar o, tal vez, lo están pasando. Demoré meses en levantar la voz y, bueno, insulté (saqué el “Fua” como se dice…). Me sentí muy bien después de eso. Aunque vuelvo a repetir: no es correcto insultar. No obstante, en mi defensa y en defensa de todas las mujeres, sostengo que en situaciones desesperadas se requieren de medidas desesperadas.

Pienso que en un país tan machista como lo es Perú, las mujeres necesitamos apoyarnos entre nosotras mismas, empoderarnos y convencernos de que la única forma de contraatacar a la violencia contra las mujeres es exigiendo respeto empezando por el respeto a nosotras mismas. A no permitir estas situaciones. A no callar. A dejar de lado la vergüenza y defendernos. No hay más.

Sueño con que un día las leyes de nuestro país sobre igualdad de oportunidades, seguridad en el trabajo y acoso sexual no se queden en letra muerta. Que las mujeres nos sintamos protegidas por la ley, de esta manera no tendremos miedo a denunciar por temor a represalias, por vergüenza…

Tengo la utopía que la protección que recibimos las mujeres por parte del Estado sea como sucede en, por ejemplo, Estados Unidos. Donde existe el siguiente orden en cuanto a la protección y garantía de los derechos:

  1. Los niños.
  2. Las mujeres.
  3. Los adultos mayores.
  4. Las mascotas.
  5. El hombre.

En ese país no se pone en tela de juicio los testimonios de mujeres hostigadas sexualmente. Ojalá y no se quede en utopía.

Un abrazo a todas las mujeres. Tengamos presente que cuando una aprende a valorarse y respetarse a sí misma, deja de tener miedo. Si exigimos valoración y respeto debemos empezar por valorarnos y respetarnos a nosotras mismas. Luchar por nosotras, por nuestra libertad en todos los sentidos.

Aunque nos cueste, no callemos!

Podremos demorarnos, pero no callemos!

Zu

LA RESACA DE TODO LO VIVIDO I

Como dice Mayra: ya no estamos para esos trotes. Los treinta se van sintiendo. El alcohol parece que hace efecto más rápido y permanece más tiempo en nuestra sangre.

El punto es que estoy intoxicada por tanta cebada fermentada de anoche y por los recuerdos de los últimos cinco años… La pasé muy bien, reímos, cantamos, bailamos, eso lo sé porque recuerdo, vagamente, estarme riendo mientras bailaba, pero no recuerdo con quiénes estuve. O sea, estuve con Mayra y Roxana, pero había más gente ¿quiénes serían?

Hoy en la tarde me llamó un chico. No sabía quién rayos era él. Resulta que anoche yo le di mi número, pero si yo nunca doy mi número real a chicos que conozco en bares. Al parecer debe ser bien guapo para que le haya dado mi número, al menos en mi borrachera debe haberme parecido guapo. Su nombre es Emilio. Empezamos a conversar y atando cabos, resulta que este chico es amigo de un amigo de Mayra. Me contó que vive en Los Ángeles hace más de diez años, había llegado a Chimbote hace un par de semanas y se quedaría un par de semanas más.

Ni bien colgué, llamé a Mayra a pedir referencias de este chico. No lo conocía, tampoco. Me dijo que estuvo peor que yo, que ni se acordaba cómo había llegado a su casa. Fuimos a dejarte con Roxana y Juan Carlos, pero ella no recordaba nada… le pedí que llamara a Mario, su amigo, y le preguntara por Emilio. El dolor de cabeza me mataba.

Hace un rato Mayra me llamó y confirmó lo que el tal Emilio me había contado. Era promo del colegio de Mario, estaría sólo un par de semanas más en Chimbote y lo principal: ¡era soltero y sin hijos! Cosa que en estos tiempos va sorprendiendo porque cada vez es más difícil conocer a alguien de treinta y tantos que no tenga hijos. Amiga tienes dos semanas para hacerla linda, me dijo Mayra riéndose. Por qué será que mis amigas siempre andan tratando de ligarme con alguien…bueno la verdad es que sonaba interesante desde todos los puntos: atractivo (cruzo los dedos), sin hijos, vive en el extranjero, pase lo que pase no lo volveré a ver. Si es que el patita llama, genial. Esta noche me voy a dormir con las canciones de Bakanos.

A la mañana siguiente, el susodicho me mandó un whatsapp deseándome un buen inicio de semana. What?!– pensé. Pero le respondí deseándole un buen lunes. Me sorprendió más que en el almuerzo me enviara la foto de su plato de lentejas. Quiere conversar. Obviamente le respondí: se nota que es Lunes… y continuamos conversando hasta la noche. Honestamente, apenas podía responderle lo hacía, era agradable conversar con él. Quedamos en ir a comer helados el martes. En su foto de perfil, un selfie, se le veía muy muy bien, igual estaba un poco nerviosa porque no me acordaba de él la noche en que nos conocimos y peor por el estado de embriaguez en el yo estuve. Que le habré dicho.

Nos encontramos en la heladería. ¡Vaya! sí que es guapo. Un poco flaquito, pero bronceado y alto como me gustan… ¿Y si yo no le gusto? ¡Qué importa! se va en dos semanas y nunca más nos volveremos a ver.

  • Liz pensé que no venías, ya te iba a escribir – tenía el celular en la mano y una sonrisa luminosa.
  • Hola, disculpa tuve que dejar unos documentos en notaría y por eso la demora – nos dimos un beso en la mejilla y entramos a la heladería.

Mientras comíamos helados de frutas, le conté que trabajaba en un Estudio de Abogados y que hace seis meses me habían dejado, prácticamente, plantada en el altar.

  • ¿Cómo así? ¿En el altar vestida de blanco?
  • No, te cuento, fue horrible. Faltando dos días para la ceremonia, él “innombrable” fue a mi casa y me dijo que estaba confundido, que había conocido a alguien, que no estaba seguro de casarse conmigo y no sé qué huevadas más.
  • No te creo.
  • Sí. Yo de masoquista le pregunté: ¿quién es ella? Dime. ¿Qué te gusta de ella? Y sabes lo que me contestó: me gusta su trato, tiene buen trato.
  • Jajajaja ¡qué huevón! de la que te libraste Liz.
  • Pues sí. Después de tres años de enamorados y un año de novios, se acabó.
  • Pudo ser peor y lo sabes.
  • Hace unas semanas me enteré que la tipa está embarazada y ya están viviendo juntos.
  • Jajajaja por eso es que estabas inconsciente el sábado.
  • Jajajaja sin comentarios.
  • Bueno yo también conviví un año con mi ex. Pero aún no teníamos planeado casarnos.
  • ¿Qué pasó?
  • Creo que se acabó el amor o la ilusión, no sé. Poco a poco dejé de quererla y ella a mí, también. Menos mal fue mutuo. Quedamos como amigos aunque ya no hablamos.
  • ¿Y esa es la relación más seria que has tenido?
  • Yo diría que sí, ella es la única con la que he convivido.
  • Tal vez nuestro destino es seguir estando solteros – sonreí aliviada.

<Continuará>

EL DOLOR DE PERDER A UN SER AMADO

Las despedidas son tristes, mucho más cuando sabemos que no volveremos a ver a la persona que se va.

Hace cuatro años, cinco meses y diecisiete días la persona que más amo se enrumbó en un viaje sin retorno. Salió de gira con su guitarra por el universo.

El Señor, en su infinita misericordia, permitió que nos pudiéramos “despedir”. Nos dio a mi familia y a mí varios meses de tribulación para hacernos a la idea de que se acercaba el adiós, pero, honestamente, aunque te prepares toda una vida para la despedida de un ser tan amado cuando llega el momento en que te dicen que físicamente ya no está en este mundo, el dolor que embarga a los que lo amamos y nos quedamos es tan profundo (no encuentro una palabra que pueda describir ese dolor).

¿Qué dolió más la partida en sí o ver cómo una enfermedad va consumiendo a un hombre relativamente joven? Definitivamente lo segundo. El ver cómo una maldita enfermedad va disminuyendo a tu padre te rompe el corazón en millones de pedazos (sólo los que han pasado por algo similar podrán entender la tristeza e impotencia que se siente).

Todos esos meses de aflicción en los hospitales me hicieron comprender que los seres humanos somos alma, espíritu y cuerpo. Al morir, lo que muere es nuestro cuerpo que sólo es una envoltura. El alma se va al cielo (profeso la fe cristiana) y el espíritu se queda en las personas que lo amamos.

Por más que temía y venía venir el desenlace, cuando sucedió me sumergí en un sueño de dos días. Mi amiga Rocío que meses antes también se había despedido de su papá me dijo: conforme pasen los días será peor (al sentirse más la ausencia) y así fue… Cada día el vacío dolía más. Tal como sigue doliendo para su cumpleaños, día del padre, navidad, cuando necesito un abrazo, cuando escucho sus canciones, cuando necesito que me de ánimos. No obstante, Dios es tan bueno conmigo que me permite a menudo encontrarme y conversar con él en mis sueños. Eso, ahora, es una alegría y gran consuelo.

Al final uno debe aprender a vivir con su dolor, pero sin sumergirse en él.

Hace unos días, el papá de una buena amiga partió repentinamente dejando un gran desconcierto y dolor en su familia. No puedo ni imaginar el dolor que de un momento a otro te digan que el ser que más amas ha partido. Debe ser terrible. Como tampoco puedo imaginar el dolor de los viudos. Toda una vida compartida y de pronto cambiar todos tus hábitos, “moldearte a tu nueva vida”. Mi tía que enviudó hace casi cinco años cuenta que fue como si le amputaran un miembro. Ella aún no puede asistir a reuniones donde sabe que habrá parejas…

Cuando mi papá se fue, yo trataba de pasar todo el tiempo posible durmiendo (evadiendo la realidad). Estaba inapetente (comía porque mi abuelita me insistía). Tuve problemas al respirar, me dolía mucho y seguido el corazón, fui al cardiólogo quien me aseguró que estaba sana, después de preguntarme a qué me dedicaba y si había ocurrido algo en mi vida recientemente, me dijo que estaba pasando por  un ataque de ansiedad (no estaba tan sana, mi corazón estaba roto). También me alejé un poco de mis amigos apagando el celular, no tenía ni ganas ni paciencia de socializar.

Les puedo decir que el intenso dolor va disminuyendo con el tiempo, esto no quiere decir que uno se recupere por completo o que olvides a tu ser querido. Eso jamás. Es posible que el dolor vuelva surgir, como ya lo comenté, en fechas especiales. Es muy importante contar con el apoyo de familiares y amigos para salir adelante.

Con frecuencia he escuchado que aceptar y expresar el dolor pueden tener efectos positivos (como cuando lloras y luego te sientes tranquilo), pero sé muy bien que no hay una manera correcta de sobrellevar un duelo y tampoco un tiempo fijo para superarlo,  dependerá de cada uno y de las circunstancias. Cada persona vive su dolor de un modo diferente.

Pienso que en mi posición puedo sugerir como tratar de sobrellevar un duelo. Disculpen si les parece impertinente hacer esta pequeña lista de sugerencias. Es mi testimonio.

Yo, sin proponérmelo y sin planearlo, realicé las siguientes actividades:

-Ejercicios. A los pocos meses del fatídico Setiembre me inscribí en un gimnasio y mejoré mi alimentación. Todos los médicos siempre me han recomendado hacer ejercicios y practicar algún tipo de deporte.

-Dormir todo lo que sea necesario. Felizmente nunca tuve problemas en conciliar el sueño, pero al principio sí tenía problemas en despertar. Conforme pasaron las semanas, los deberes llamaban.

-No aislarse. A los pocos días prendí el celular y volví a comunicarme con mis amigos. Es bueno conversar con personas que te aprecian y quieren verte sonreir.

-Expresar tu dolor. Si necesitas expresar tu dolor, hazlo, de la manera que encuentres. Si prefieres no expresarlo, está bien. Si quieres llorar, adelante. Si no, no pasa nada, tranquilo. Entendí que no siempre es cierto que porque lloras extrañas más al ser amado, así como no es cierto que si no hablas de él o no lloras es porque no lo extrañas.

-Distraerse. No está mal reír un poco. Empecé, nuevamente, a salir con amigos a conversar, al cine, a comer helados, a beber algo.

-Mantener la mente ocupada. La vida sigue. Pa´lante.

-Recordar a tu ser querido. Me gusta mucho hablar de mi papá en presente. Conservo varias cositas entre escritos, ropa, reloj, guitarras, perfumes, libros y fotografías. Y disfruto y agradezco cuando sus amigos y personas que lo aprecian me hablan de él.

-Tomarse unos días libres. Un par de semanas después de lo ocurrido hice un viaje con dos amigas a Huaraz (me ayudó a distraerme un poco).

Lo único cierto es que uno aprende a vivir con el dolor y que la vida sigue.

 

Un abrazo fuerte.

 

Zu.

Yo no quiero catorce de Febrero

Una vez más, el catorce de Febrero, el consumismo flameó su bandera. La parafernalia del amor en su máxima expresión. No es que esté en desacuerdo con ello, o sea, genial para los que tienen negocios y ese día la rompieron (florerías, restaurantes, hoteles, etc.) bien por ellos. De lo que quiero hablar es de la forma en que algunas personas necesitan evidenciar sus relaciones y los detalles que han recibido en San Valentín. Debo empezar reconociendo que alguna vez yo también caí en ello (subí una foto a Facebook con mi “mejor es nada” de ese entonces), pero en mi defensa puedo alegar que la descripción fue corta y nada empalagosa, es más creo que sólo fue un emoji.

Las publicaciones “de amor” que he visto en San Valentín me llevan a meditar sobre las varias parejas que conozco que son felices juntos (eso se nota), que llevan una relación sana, que crecen y se apoyan mutuamente (como tiene que ser), que han formado una familia, hasta han cruzado el charco sólo para pasar esta semana juntos; ellos no publican huachaferías, es más casi ni publican fotos juntos, a lo mucho uno de ellos publicó en sus redes sociales una foto donde se demuestra la complicidad existente entre él y su pareja, pero sin ninguna ostentación de su “amor” (total no necesitan demostrar nada a nadie).

Por otro lado, están aquellas parejas que les gusta “exhibir su felicidad”. Como dice mi primo, un hombre que sin haber estudiado Psicología es muy observador del comportamiento de las personas y de las relaciones interpersonales: en las relaciones de pareja las cosas deben fluir naturalmente sin estar en poses para los demás y que los enamorados deben tener necesariamente gustos a fines. Dice, también, que cuanta más galantería se ve, es más falso el sentimiento. Yo concuerdo con ello, me recuerda  a la máxima de Freud: “Cuanto más perfecto luzca uno por fuera, más demonios tiene adentro”.

No me explico cómo si no tienes una buena relación de pareja puedes publicar “miel” cuando lo que hay es “hiel” o sea por qué aparentar (no se puede ocultar el sol con un dedo), se engañan a ellos mismos, pero en  fin…

Hasta siento un poco de pena porque la mayoría de mis conocidos ya pasaron los treinta años y a esta edad no nos interesa tolerar comportamientos que demuestren poco respeto e indiferencia, al menos a mí no me interesa. Los amores tóxicos que todos, por lo  menos, alguna vez hemos tenido y de los cuales aprendemos qué es lo que es imposible de tolerar, deberían quedarse en los veinte y así al llegar a los treinta años ya estamos curtidos, ya no podemos volver a tropezar con lo mismo.

A los treinta ya conocemos nuestras debilidades y fortalezas, no deberíamos aceptar menos de lo que sabemos que merecemos. Tenemos bien claro qué tipo de pareja queremos, dejamos de lado el aspecto físico y nos fijamos en características internas. Lo que buscamos es complicidad y afinidad, nada de que los polos opuestos se atraen, ese floro dejémoslo para los veinte en donde pasamos por alto muchos detalles que ahora en ningún caso lo haríamos. No podemos ser felices con la apariencia de que lo somos porque sería una especie de traición a nosotros mismos.

Yo no quiero catorce de febrero con rosas, chocolates, una cena romántica y unas fotos perfectas. Yo quiero que el hombre que esté a mi lado me respete todo el año, tenga detalles conmigo en cualquier fecha, que me deje ser yo misma; y por supuesto, que sea él mismo, sin ninguna careta.

¡Abrazos!

Zu