La historia de mi nombre

Recuerdo que desde pequeña preguntaba a mis papás por qué habían elegido ponerme de nombre Lizbeth Zunilda.

Siempre las mismas respuestas. Mi papá decía: tu tía Lola escogió ese nombre y como tu mamá hace caso en todo a su hermana…y Zunilda por tu tía Zuni.

Mi mamá decía: tu tía Lola eligió ese nombre por la actriz de una novela creo y  Zunilda te puso tu papá por su hermana. Yo le dije que te ponga Zuni pero como él fue solo a asentarte, vino con Zunilda. Yo quería ponerte de nombre Lizbeth Yesenia. Y yo le sigo expresando lo mismo desde pequeña: prefiero Zunilda mil veces a Yesenia. Además en mi salón ya había una niña que se llamaba Lizbeth Yesenia.

Queda claro que mi nombre Zunilda me lo pusieron en honor a mi tía Zuni, hemana mayor de mi papá. Le lleva quince años y lo sigue tratando como niño pequeño.

A mí me hubiera gustado llamarme Itala. Nombre de mi abuelo paterno al que no conocí mucho en persona pero que a través de las historias que nos cuenta mi papá llegué a conocer, admirar y querer. Terrateniente arequipeño, robusto, ojos verdes, trabajador, fuerte en todos los sentidos de la palabra. No obstante, era terco como él solo. Para mí su nombre fue siempre sinónimo de fortaleza y elegancia.

Para conocer con certeza el por qué de la elección de mi nombre Lizbeth tuve que llamar por teléfono  a mi tía Lola. Hermana menor de mi mamá. Su nombre es Mariela pero en casa le decimos Lola por su segundo nombre que es Dolores. Vive en New Jersey. Es una mujer de espíritu joven, autodidacta, muy sabia y admirable. Los tres meses que viví en su casa me hizo sentir como si estuviera en la mía. Me escuchó y la escuché.

Al preguntarle por la sugerencia de nombre que hizo a mis papás hace treinta años, no lo recordaba. Le fui contando que me inscribí en un taller de escritura y como tarea tenía que presentar un relato sobre la historia de mi nombre. Entre risas mi tía me dijo: hija yo siempre quería poner los nombres a mis sobrinos porque no me gustaban los que sus papás elegían y yo era bien espesa en esa época, me hacían caso en todo. Poco a poco fue recordando que mi nombre lo escogió por el nombre de una miss universo puertorriqueña de aquellos años. Su nombre era: Lisseth Ramis. Le agregué la B me dijo y así quedó Lizbeth.

En la realidad son pocos los que me llaman Lizbeth. Mi familia y amigos me llaman Lichi, mi mamá me contó que fue mi tía abuela Chela la que empezó a llamarme así cuando yo sólo era una bebé de días de nacida.

Me da mucho gusto que haya sido mi tía Lola la que haya escogido mi nombre. No sólo le agradezco que me haya recibido en su casa cuando llegué rota, en todos los sentidos, y que  me haya devuelto recompuesta. Sino también, ahora, le agradezco mi nombre.

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