SPANGLISH

En vacaciones de medio año; Cristina y Lorena, coincidentemente, terminaron con sus enamorados. A las dos les cogió un cuadro depresivo similar. Al verlas inapetentes varios días, las hermanas mayores de ambas se preocuparon; les rogaban que salieran a comer con amigas, al cine, a fiestas. Nada funcionaba. Un día la hermana de Cristina les dijo que cuando se está mal de amores no hay nada mejor que viajar. Así que comenzaron la búsqueda de posibles destinos. Los vuelos a Piura, Arequipa y Cusco estaban con descuento. Lorena ya conocía las playas de Piura y había ido en varias ocasiones a Arequipa. A Cristina le daba igual viajar a cualquier ciudad

Decido. Irían al Ombligo del Mundo y olvidarían a ese par de babosos. Ahora, a convencer a sus papás. Los papás de Lorena estaban felices que su hija conozca Cusco y que viaje sola con una amiga, además ellos habían ido varias veces, rememoraron anécdotas de sus viajes y le dieron algunas sugerencias. Por otro lado, los papás de Cristina no querían que su hija menor viaje con una amiga y menos a Cusco donde había tantos turistas,  tantos peligros… por ello, Cristina tuvo que mentir asegurando que viajarían con la hermana mayor de Lorena, una chica muy seria y responsable, sólo así  es que Cristina pudo viajar.

Laura, amiga de la hermana de Lorena, vivía muchos años en Cusco, las esperó en el hotel que habían reservado por internet. Aquí no te vas a quedar mami, este hotel es feo y caro, no sé porque lo recomiendan en internet. Han inaugurado un hotel recién y está muy bonito. Vamos para allá Lore porque las habitaciones deben estar con buenos precios.

El hotel “Blue Quilla” ubicado en la Cuesta de Santa Ana, de techos altos, con balcones internos de madera y paredes blancas. Bonito y acogedor. Contaba con todos los servicios. Desde la ventana de su habitación, en el tercer piso, se veía el cielo azul, las callecitas empedradas y las tejas anaranjadas (típicas de Cusco).

Fueron tres full days: City tour, Qoriqancha, Sacsayhuaman, Tambomachay, Qenqo y Machupicchu. Se  tomaron la clásica foto cargando a una ovejita afuera de la catedral y visitaron el mercado de San Pedro. Las dos amigas estaban felices. Quién no lo estaría en Cusco…

Al terminar el recorrido del día estaban muy cansadas, tanto que en la noche ya no querían salir, pero la última noche echaron la pereza a un lado y salieron. Quisieron cenar en el “Chicha” de Gastón Acurio, lástima que estaba lleno e ingresaron al restaurante que está al frente. Un lugar bonito, elegante y concurrido de puros turistas. Probaron alpaca a la parrilla. Exquisito plato. A pesar del frío pasearon por la plaza El Regocijo, una placita linda aledaña a la plaza Mayor.

Lore te acuerdas que en la plaza de Armas hemos visto discotecas. Estamos cerquita. ¿Vamos?

Al llegar al local ubicado en plena plaza Mayor de Cusco, en un segundo piso, notaron que no había mucha gente probablemente porque no era ni las once de la noche. Pidieron un par de cusqueñas heladitas mientras veían a grupos de turistas con cerveza en mano bailando en círculo.  Llamaba la atención ver a varios peruanos conversar muy coquetamente con turistas. Pensaron que ellos, tal vez, eran los famosos “bricheros”.

De pronto se acercó un joven alto, blanquiñoso y robusto con un acento inconfundible: brasileño. Le invitó un trago a Cristina, conversaban entre risas. Mientras Lorena observaba al único chico que estaba con sombrero de pajita en ese lugar, estaba en un grupo de puros varones. Él la veía y se volteaba. ¿De dónde será? ¿Hablará español? Parece latino aunque sus amigos son gringos…

Empezó a llegar más gente al local. De pronto, el chico con sombrero se acercó y la sacó a bailar. Mientras bailaban le dijo en un español masticado: tienes bonitos ajos. Lorena se rió, señaló sus ojos y le corrigió: ojos. Oh sí, ojos. Where are you from?, pensó en practicar su Inglés. Israel. Oh great! I´m Peruvian. Cusco? No, Trujillo. Really? conozco Trujillou, es bonitou. Yes, very nice.

Él quería practicar su Español y ella quería practicar su Inglés. Lo bueno es que ambos practicaron el idioma natal del otro. Lo gracioso es que de cualquier forma se entendieron bien esa noche.

Por otro lado,  Cristina estaba en la mesa besándose con el brasileño, que por cierto era bien atractivo. Lorena no quería interrumpir a su amiga y continúo bailando con el israelí. Al rato su nuevo amigo la acompañó a la mesa. Cristina y Lorena se reían. Qué fácil es hacer amigos en Cusco ¿no?

Lorena y el israelí continuaron hablando en Spanglish hasta que una cosa llevó a la otra… Su nombre era Ofir, alto, delgado, simpático y muy agradable; tenía las mejillas tostadas por el sol, estaba con una barba de dos días, pelo rapado y usaba sombrero de paja. Le contó que había ido a hacer rafting en el río Urubamba, una excursión de varios días. Dijo que era lo máximo (eso le entendió ella). Le contó, también, que venía de Colombia, pasó por Ecuador, ahora estaba en Perú donde se quedaría algunos meses, luego iría a Bolivia, Chile y terminaría su viaje en Argentina. ¡Qué locura! And your job? Él se rió y la besó.

El israelí las invitó a ir con sus amigos a otra discoteca, pero Cristina estaba de sueño y regresó al hotel. Lorena también estaba de sueño; sin embargo su interés por practicar Inglés fue mayor, quedándose con Ofir hasta el amanecer.

Al despedirse, ambos con caritas tristes, él le regaló el collar que llevaba puesto, era de Colombia y era de la suerte; le dio, también, su nombre completo escrito en un papel para contactarlo a través de Facebook. Así lo hizo y continuaron conversando por varios meses. Ella lo invitaba constantemente a Trujillo. Él le rogaba que regresara a Cusco. Siguieron practicando Spanglish (por escrito) hasta que él tuvo enamorada y comenzó a colgar fotos con ella.