ENCEBOLLADA

Si algo no puede faltar en mi cocina son las cebollas. Me gusta mucho esta hortaliza, sobretodo en sarsa criolla, ensaladas y como acompañante de conservas de pescado. Debe ser porque las cebollas me remontan a los desayunos domingueros preparados por mi papá, él es un especialista inventando platos y preparándolos. Cocina bien rico. Mi papá es una mamá en la cocina, o mejor dicho, en mi caso, una mamá Betty en la cocina. Si él no fuera veterinario, sería un estupendo cocinero 😄.

Cuando conocí a Gabriel, él sabía cocinar más y mejor que yo; además, sabía varios tips de cocina (aprendidos de su mamá con quien compartía mucho de su tiempo). Uno de los varios tips que me dio fue que al cortar la cebolla primero debía remojarla y conforme vaya cortando debía mantener remojada la otra parte para evitar que la cebolla me encebolle, valga la redundancia. Años después, cada vez que corto una cebolla evoco las recomendaciones de este hijito de mamá  y mantengo remojada la mitad de la cebolla mientras voy cortando la otra.

La verdad Gabriel, te cuento, este tip a veces funciona y a veces no. Seguro que a ti te funciona muy bien porque, como una vez me dijiste: hay que saber escoger las verduras y las frutas depende de la utilidad que les quieras dar en lo que vas a preparar. De esta forma, tú sabes,  anticipadamente, qué cebollas hacen llorar, cuáles pican y cuáles son las que sólo le dan sabor a la comida. Pero a mí Gabriel, pese a que distingo los tipos de cebolla (por colores) casi nunca me funciona este tip. No sé por qué se me hizo costumbre remojar la mitad de la cebolla mientras voy cortando la otra, en fin…

Hace unos días preparé papas sancochadas acompañadas de filete de atún y sarsa. Justo mi hermana entró a la cocina cuando yo estaba cortando las cebollas. Le empecé a contar sobre la reunión en la que había estado y en eso sentí que mi nariz empezaba a tupirse y el olor característicos de la cebolla ingresaba por mis ojos y mis fosas nasales. Cómo es que esto nunca le pasaba a Gabriel…en cuestión de segundos me encebollé a tal punto que no podía seguir cortando. Maldita cebolla si no fueras tan rica. ¿En serio estás llorando? mi hermana soltó una carcajada. Es que me pica mucho, no puedo ver nada. Me envió al baño a lavarme mientras ella se encargaba de la que me había hecho llorar.

En el camino al baño, vinieron a mí las palabras de Mario Benedetti: “Cuando uno llora nunca llora por lo que llora, sino por todas las cosas por las que no lloró en su debido momento”. ¿Será? Qué profundo es Benedetti, pero también, qué volátil es el olor de la cebolla.

Cuando me vi en el espejo del baño, todo el lápiz de ojos se me había corrido. Remoja la cebolla para que no te haga llorar….

ALIMENTACIÓN EN MADRES GESTANTES Y LACTANTES

Dicen que el embarazo es contagioso. Yo conozco a varias mujeres; sin exagerar, serán como diez (entre amigas, prima y conocidas) que están dando de lactar y otras que están por dar a luz. Eso, sin contar a mis amigas que tienen hijos de poco más de un añito de vida. Cuando converso con las gestantes y lactantes, es evidente el temor, emoción y felicidad por la nueva etapa que están viviendo 🤩. Son temas recurrentes en nuestras charlas: la forma en que darán a luz (si será parto natural o si lo harán por cesárea), los pre y contras de la cesárea, las molestias que aún tienen, las molestias que ya desaparecieron, el tiempo que darán de lactar, si darán fórmulas o no al recién nacido, qué alimentos deben consumir para el buen desarrollo de sus bebés, quién cuidará de ellos cuando ellas regresen a sus trabajos, etc. Por supuesto que quieren darles, desde ahora, lo mejor a sus bebés en cuanto a cuidados y alimentación se trate.

Por otro lado, les comento que a mí me gusta cuidar mi alimentación y saber los beneficios y los perjuicios de la comida que ingiero. Por fortuna, mi madre es nutricionista y siempre ha estado pendiente de que mi papá, hermana y yo tengamos una alimentación balanceada y que consumamos lo que nuestro organismo requiere y ha requerido en algún momento específico de nuestras vidas (enfermedades, dietas y alguna carencia específica). Debo ser honesta y admitir que a pesar de saber qué es lo que NO debo comer, a veces termino “pecando” ☺️.

Bueno, con tanta demanda de gestantes, consulté con mi mamá y con mis tías (colegas suyas) sobre alcances de una alimentación balanceada para madres gestantes y madres lactantes. Quiero compartir con ustedes las recomendaciones de las expertas en Nutrición. Algún día yo también seguiré estos consejos al pie de la letra 😀.

  1. En esta época de verano se debe consumir gran cantidad de frutas con buen contenido de agua, por ejemplo: mandarinas, naranjas, pepinos, limas, sandías, melones y piñas.
  2. Durante toda la gestación, es básico y fundamental, consumir alimentos ricos en Hierro y Yodo. El Hierro es el componente principal que oxigena la sangre y evita la anemia, lo encontramos en los pescados azules: Caballa, Bonito, Jurel y Anchoveta (principal fuente de Omega 3 que es esencial en la formación del cerebro del bebé), vaso de res, hígado, sangrecita, riñones, lentejita serrana, frejol castilla, habas y cereales andinos: quinua, kiwicha y cañihua. Por otra parte, tenemos al Yodo que es importantísimo para la formación neuronal, para la producción de las hormonas tiroideas, además facilita el desarrollo y maduración del cerebro; se encuentra en los pescados azules, en los mariscos, en las algas marinas y en la sal yodada.
  3. Se debe consumir pescado mínimo tres veces por semana.
  4. Para lograr una mejor absorción de hierro, se recomienda acompañar los alimentos con bebidas ricas en vitamina C (zumos de limón, naranja, kiwi, piña, melón y también combinar estas frutas en zumos).
  5. Esporádicamente se puede comer carnes rojas.
  6. Es recomendable comer a sus horas (desayuno, almuerzo y cena) y tener dos comidas adicionales (diez de la mañana y cuatro de la tarde), de preferencia consumir frutas enteras (NO en jugos o zumos).
  7. Consumir frutas secas, puesto que son beneficiosas pr a su aporte de fibra, grasas insaturadas y minerales, además poseen un alto contenido de ácido fólico.
  8. Consumir verduras de color verde como la espinaca, perejil, brócoli, alcachofa.
  9. Consumir ensaladas de diferentes colores y texturas (mínimo tres colores). Me recomendaron probar la ensalada Arcoíris, así que la preparé acompañada con pollo a la plancha y dos huevos duros (riquísima y muy fácil de preparar – no dudes en prepararla).
  10. Tomar bastante líquido bajo en azúcar, de preferencia consumir agua hervida que agua mineral o de mesa.
  11. Olvídate del café y la comida chatarra.
  12. Se debe optar por preparaciones saludables tales como a la plancha, al vapor, al horno o guisos. No es recomendable comer brasas ni parrillas, aunque  eventualmente podemos consumirlas.

Cabe mencionar que cada caso es particular.  Se debe tomar en cuenta las condiciones de salud y el peso de la madre antes de iniciar el embarazo e ir controlando el peso según avancen las semanas de gestación. En cuanto a los kilos ganados y a sus requerimientos se les indica una dieta personalizada.

Es normal sentirse fatigadas durante la gestación ya que el organismo está utilizando energía extra y también por el incremento del peso, por ello es esencial el reposo, así como el dejarse mimar  por la pareja y demás familiares 👍.

Tengan presente que la lactancia materna es lo mejor que le pueden dar a sus bebés, deben brindarles lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, posteriormente deben darles alimentos complementarios y continuar con la lactancia hasta los dos años.

Por último, decirles que si alguna mujer piensa concebir próximamente o tal vez, como yo, en algunos cuantos años, debemos saber que tenemos que llevar una alimentación balanceada desde ya, de esa forma preparamos nuestro organismo para la concepción 🤩.

Y tú ¿conoces otras recomendaciones de alimentación para madres gestantes y lactantes? ¡Compártenos!

 

¡Alas y buen viento!

 

Zu

SI TE VI NO ME ACUERDO

  • ¿Recién han inaugurado este café- juguería verdad?
  • Sí, hace tres semanas.
  • Qué bien. Por favor me traes un jugo de melón con fresa y un sándwich de pollo sin nada de cremas sólo ponle ensalada.
  • En seguida.

Por la ventana  vi que bajaba de su carro. Mi corazón estaba a dos mil por hora, mis manos se congelaron. Tal vez va a cobrar a uno de sus clientes en esta zona, pero hoy es Domingo. ¡Chamáquina! que no entre, que no entre.

  • Aquí tiene su jugo y sándwich.
  • Gracias.

Al cruzar la entrada se sacó los lentes de sol, miró hacia la mesa donde yo estaba sentada y se acercó bien campante con una sonrisota. Felizmente, yo estaba con unas gafas enormes (mis favoritas) y el pelo suelto, no traía ni una gota de maquillaje. ¡Diablos! me hubiese puesto labial al menos…

  • Te van a poner otra papeleta por estacionarte así.
  • Hola.

Disimuladamente tomé un gran sorbo de jugo, si acabo más rápido me iré más rápido ¿no?

  • ¿Qué tal? A los años…

Me dio un beso en la mejilla, hizo como quien quiere dar un abrazo. Usaba el mismo perfume de hace dos años. Su galantería seguía intacta. Noté que se le había caído un poco el pelo, traía la barba más tupida (descuidada), las patitas de gallo más acentuadas, parece que ha engordado un poco y aún conserva el reloj que le regalé por su cumpleaños.

  • ¿Por qué estás desayunando sola?
  • Tenía hambre y vine para acá ¿Tiene algo de malo desayunar sola?
  • No, claro que no. No te molestes ¿Crees que pueda acompañarte?

Ay pero qué momento más incómodo caray. Si digo que no va a pensar que le  tengo algún resentimiento. Y si digo que sí creerá que somos amigos… pero este tipo sí que es bien fresco.

  • Sí, normal.
  • Señorita, por favor, un café bien cargado.
  • ¿Y tú qué haces por aquí?
  • Estaba pasando por esta calle y vi tu auto estacionado, mal estacionado. La verdad me sorprendió mucho porque hace más de un año, creo, que no te veía, ni a ti ni a tu auto…
  • ¿Ni a mí ni a mi auto? Eres un stalker en potencia.

Sabía que era el inicio de su típico floro. Dicho y hecho. Empezó con los trucos de siempre: sonrisas coquetas, miradas profundas.

  • La verdad es que vi tu auto y dudé en estacionarme. Es más, pasé de frente y en la otra cuadra giré y me dije: Voy a saludarla, ojalá no esté con nadie sino voy a quedar como un idiota.
  • Como lo que eres… sorry es broma.

No, no era broma y él lo sabe.

  • Oh… tienes toda la razón soy un idiota, pero en fin, ahora estoy tratando de hacer bien las cosas. Por eso es que hace unos meses te llamé, pero no me contestaste y me dio miedo insistir, lo menos que quiero es incomodarte.
  • Aquí tiene su café señor, aquí está el azúcar.

Mientras la mesera le alcanzaba la taza de café el seguía con sus viejos trucos.

  • ¿Para qué me llamaste? No entiendo…
  • Te llamé para disculparme una vez más por lo canalla que me porté. Tú fuiste tan buena conmigo y yo una cagada contigo.
  • Oye ya fue. Olvídalo. Más de dos años… O sea, sí fuiste una cagada pero ya fue.
  • Sí dos años pero igual necesitaba pedirte perdón y que tú me perdones. Déjame decirte que pensé mucho en ti. Tú fuiste la única mujer a la que quise de verdad. Hubiese querido que las cosas sean distintas.
  • ¡Ay por favor! Cállate. No digas más estupideces.
  • Ya, está bien. No te molestes… ¡Te cuento! voy a ser papá otra vez.

Mierda. Qué radical cambio de conversación. Éste cree que somos amigos. ¿Qué le pasa? No le des cuerda a este loco.

  • ¿En serio? ¡Qué bien! Felicidades.
  • Estoy nervioso. Imagínate después de doce años otra vez a cambiar pañales.

A mí qué me cuentas….qué me importa que tengas uno, dos, tres o cien hijos. Ahora entiendo por qué se te han acentuado las patas de gallo, se te ha caído el pelo y se te ve descuidado.

  • mmm…. Toda una aventura en pañales.
  • Sí ¿Tú en qué estás?
  • Todo muy bien, gracias.
  • ¡Qué bueno! Se te ve muy bien aunque estés con esos lentes enormes. Tú siempre hermosa.

Ok paga la cuenta y sal de ahí antes que siga con sus simplonadas.

  • Oye me tengo que ir. Que te siga yendo bien.
  • Pero aún no has acabado tu sándwich.
  • Ya no deseo. Tomé muy rápido el jugo. Cuídate.
  • Cuídate también. Me encantó verte y conversar un ratito.

Mientras pagaba la cuenta, noté que él me seguía sonriendo. Salí de la juguería sintiéndome regia y agradecida con la vida por haberme alejado de ese simplón y por ser libre. Observé mi auto mal estacionado, para variar, eso me dio risa. Subí, respiré profundamente, me vi linda en el espejo con todo y mis imperfecciones (por lo menos aún no se acentúan las patas de gallo). Es verdad, apenas lo vi bajar de su carro se me aceleró el corazón, pero cuando se acercó a mí, empezó a hablar y salieron a relucir sus viejos trucos que ahora veo baratos… disque queriendo disculparse conmigo después de dos años ¡Qué flojera! había olvidado que tan cínico podía ser. Le di todo el volumen a la radio.

 

MUJER AL VOLANTE

Me encanta conducir porque me permite hacer varias cosas a la vez y hacerlas bien, modestia aparte. No conduzco tan rápido, pero lo disfruto🙂. Soy responsable al manejar y reniego a mares con los conductores imprudentes. Quisiera aprender más de mecánica y llegar a ser como mi tío Eduardo y Luis que son unos capos; no obstante, con el pasar del tiempo voy aprendiendo a reconocer los sonidos del motor…

Aprendí a conducir en el Vocho rojo de mi papá, lo bautizamos con el nombre de “George” ❤️ (en honor a nuestro beatle favorito). Quien ha manejado un Escarabajo sabe que la palanca de cambios es un poco dura, sobretodo el Retro; además, de las mañas que tiene cada vochito. No dudo en afirmar que después de haber conducido a George por la avenida Los Incas y  César Vallejo (Trujillo)  en hora punta, estoy lista para conducir cualquier tipo de auto en cualquier lugar. Para los que no conocen, les comento que el mercado mayorista se encuentra en plena unión de estas dos avenidas, de modo que hay gran cantidad de ambulantes varias cuadras a la redonda. En hora punta (aunque ya casi todo el día es hora punta en esa zona) los choferes de los diversos micros y combis compiten por ganar pasajeros y por ser los primeros en pasar importándoles un pepino los autos particulares que transitan junto a ellos.

Bueno, regresando al principio, les decía que el conducir me permite hacer varias cosas a la vez, por ejemplo: Voy escuchando música, el volumen puede depender de la canción, de mi estado de ánimo o de la compañía que tenga en ese momento. Voy cantando, aunque muchas personas me califiquen de desentonada y desorejada ¡me fascina cantar! Voy pensando en los pendientes del día. Si estoy acompañada, voy conversando. Voy moviéndome al ritmo de las canciones (con prudencia no se preocupen). A veces grabo la canción que está sonando y al llegar a semáforo en rojo se la envío al grupo de whatsapp de mis amigos (canciones que marcaron épocas, ustedes entienden). En estas últimas semanas voy pensando en un posible post para mi blog… Hubo un tiempo en el cual consideré la idea de dedicarme a ser transportista, el problema era: ¿transportar qué? 😊

Hace algunas noches, mientras conducía a mi casa feliz de la vida después de un productivo día de trabajo sintonicé “La Inolvidable” (para variar un poco). En eso suena el intro entrañable de una canción que no escuchaba hace más de un año. Le di todo el volumen a la radio “Tú fuiste la mejor cosa que tuve y así también lo peor en esta vida”. Bajé la ventana a ver si la brisa se llevaba los recuerdos. Sentí la misma sensación que cuando olí un Trident de Canela después de muchos años y automáticamente me tele transportó al 2003, a mis primeras borracheras en el Tambo. En este caso, esa canción me tele transportó al 2016 y vino a mi mente el Poema 20 de Neruda: Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido…

STOP suficiente con “La Inolvidable”, mejor volví a colocar mi USB con mis fabulosas canciones. Lo que quedaba de trayecto la pasé escuchando “Dura”, no hay pierde con Daddy Yankee. Mi mejor amigo siempre se ha burlado y ha criticado mis canciones, según él ya pasaron de moda… Jimmy te prometo que renové mi lista de canciones, te apuesto que ahora corearás todas y cada una de ellas 🤩.

Abrazos.

Zu