MUJER AL VOLANTE

Me encanta conducir porque me permite hacer varias cosas a la vez y hacerlas bien, modestia aparte. No conduzco tan rápido, pero lo disfruto🙂. Soy responsable al manejar y reniego a mares con los conductores imprudentes. Quisiera aprender más de mecánica y llegar a ser como mi tío Eduardo y Luis que son unos capos; no obstante, con el pasar del tiempo voy aprendiendo a reconocer los sonidos del motor…

Aprendí a conducir en el Vocho rojo de mi papá, lo bautizamos con el nombre de “George” ❤️ (en honor a nuestro beatle favorito). Quien ha manejado un Escarabajo sabe que la palanca de cambios es un poco dura, sobretodo el Retro; además, de las mañas que tiene cada vochito. No dudo en afirmar que después de haber conducido a George por la avenida Los Incas y  César Vallejo (Trujillo)  en hora punta, estoy lista para conducir cualquier tipo de auto en cualquier lugar. Para los que no conocen, les comento que el mercado mayorista se encuentra en plena unión de estas dos avenidas, de modo que hay gran cantidad de ambulantes varias cuadras a la redonda. En hora punta (aunque ya casi todo el día es hora punta en esa zona) los choferes de los diversos micros y combis compiten por ganar pasajeros y por ser los primeros en pasar importándoles un pepino los autos particulares que transitan junto a ellos.

Bueno, regresando al principio, les decía que el conducir me permite hacer varias cosas a la vez, por ejemplo: Voy escuchando música, el volumen puede depender de la canción, de mi estado de ánimo o de la compañía que tenga en ese momento. Voy cantando, aunque muchas personas me califiquen de desentonada y desorejada ¡me fascina cantar! Voy pensando en los pendientes del día. Si estoy acompañada, voy conversando. Voy moviéndome al ritmo de las canciones (con prudencia no se preocupen). A veces grabo la canción que está sonando y al llegar a semáforo en rojo se la envío al grupo de whatsapp de mis amigos (canciones que marcaron épocas, ustedes entienden). En estas últimas semanas voy pensando en un posible post para mi blog… Hubo un tiempo en el cual consideré la idea de dedicarme a ser transportista, el problema era: ¿transportar qué? 😊

Hace algunas noches, mientras conducía a mi casa feliz de la vida después de un productivo día de trabajo sintonicé “La Inolvidable” (para variar un poco). En eso suena el intro entrañable de una canción que no escuchaba hace más de un año. Le di todo el volumen a la radio “Tú fuiste la mejor cosa que tuve y así también lo peor en esta vida”. Bajé la ventana a ver si la brisa se llevaba los recuerdos. Sentí la misma sensación que cuando olí un Trident de Canela después de muchos años y automáticamente me tele transportó al 2003, a mis primeras borracheras en el Tambo. En este caso, esa canción me tele transportó al 2016 y vino a mi mente el Poema 20 de Neruda: Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido…

STOP suficiente con “La Inolvidable”, mejor volví a colocar mi USB con mis fabulosas canciones. Lo que quedaba de trayecto la pasé escuchando “Dura”, no hay pierde con Daddy Yankee. Mi mejor amigo siempre se ha burlado y ha criticado mis canciones, según él ya pasaron de moda… Jimmy te prometo que renové mi lista de canciones, te apuesto que ahora corearás todas y cada una de ellas 🤩.

Abrazos.

Zu