FELIZ 2020

Como lo he contado en algún momento, esta época del año me encanta. Hago una especie de balance de todo lo hecho y vivido en el año que está por acabarse (como diría Gloria Trevi: El recuento de los daños 😁) y pienso en las mejoras o propósitos que haré para el siguiente año.

Antes para mí el fin de año era: borrón y cuenta nueva. Me gustaba pensar que atrás quedaban todos los errores y malas vivencias del año y estábamos por empezar un nuevo capítulo de nuestras vidas. Ahora ya no pienso así, de lo hecho y vivido en el año debemos partir para seguir avanzando, corrigiendo y logrando nuevos propósitos 🤓.

Este año que está por acabarse, el Señor me ha regalado más de lo que pude desear 🙏.

Estoy muy contenta porque llevé mi segundo taller de escritura ✍️. Me hice mi primer tatuaje ❤️. Cambié de trabajo. Me mudé sola a Lima. Hice una locura 🏖️. Conocí tres países 😍. Pensé en muchas cosas admirando la “Garganta del Diablo” 😇. Llevé mi primer taller de mindfulness y yoga. Conocí el Cañón del Colca y me maravillé al ver a un cóndor sobrevolar la superficie 🤩(no todos los visitantes tienen este privilegio). Me ilusioné una vez más. Conocí lindas personas (y otras no tanto). Hice nuevas amistades. Me perdí varias veces en la ciudad 🤗. Obtuve mi primera papeleta por exceso de velocidad (qué orgullo…) 🤦‍♀️. Leí veintidós libros y escribí once relatos ❤️ (¿será que lo que escribes es proporcional a lo que lees?). Lloré, pero reí muchísimo más 😄.

En el 2019 aprendí:

A confiar en mi Intuición, aunque me haya causado algunas angustias ha sido certera.

A respirar para tranquilizarme.

A ser más tolerante con personas con las que tengo incompatibilidades.

Que no es más feliz quien sonríe sino quien está en paz.

Que todo llega en esta vida (soy prueba fiel de ello) y es que los tiempos de Dios son perfectos.

Que debemos tener cuidado con lo que deseamos porque se puede volver realidad.

Que la soledad es buena compañía si nuestro corazón está en paz.

Que no es cierto todo lo que me dicen.

Que la felicidad es una decisión.

Que la salud es el regalo más grande que nos puede dar Dios.

Me siento agradecida conmigo misma por haberme permitido arriesgar y emprender nuevos retos que tal vez en otro momento de mi vida no los hubiese asumido. Y por entender y aceptar que todo depende de mí.

Como sea, a pesar de todos los retos y aventuras que me he atrevido a afrontar, sigo siendo la misma chica tímida que toca madera para dar “la contra” a algo que ha dicho, que trata de hacer las cosas bien, pero si no salen como espera sólo respira y dice: “pudo ser peor” o “por algo no pasó” y que vive agradecida con Dios por todo lo que le da 🙏.

Para mí el 2019 fue grandioso y de mí depende que el 2020 sea mágico!

Les deseo a todos un 2020 lleno de aprendizaje, de nuevas metas, nuevos logros, nuevas historias, nuevas anécdotas, nuevos libros, muchos viajes, muchos sueños cumplidos, mucha osadía y sobre todo ¡muchas alegrías!

Alas y buen viento.

Zu.

NAVIDAD Y EL AMIGO SECRETO

En estas fechas navideñas, en la mayoría de trabajos realizan el juego del amigo secreto que viene a ser una suerte de intercambio de regalos. Sería bonito si todos los que juegan fuesen amigos o por lo menos buenos compañeros, así las notitas diarias que se envían (los que quieren enviar notitas con algún presente) serán sinceras y no un acto de mero cumplimiento.

Este año decidí no participar en este juego que realizaron en mi trabajo porque estaban participando compañeros con los que a las justas cruzo un: “hola” o “buen día”. Entonces, no quise verme en el apuro de estar enviando notitas a alguien con quien no hablo y mucho menos tener que regalarle algo a alguien que prácticamente no conozco.

Una amiga me contó que en su trabajo hicieron este juego y que el más entusiasta era su jefe (un misógino declarado). El día de la entrega de regalos, él no acudió a la oficina pero envió el regalo que había comprado con una compañera de oficina. Para sorpresa de mi amiga, ella era la amiga secreta de su jefe. Después de todos los impases ocurridos entre ellos dos, mi amiga sintió que ese regalo era sólo por cumplir (nada más impersonal) … Al igual que mi jefe que tampoco participó en la entrega de regalos y me pidió que le entregara su regalo a su “amigo secreto”, al darme el obsequio me dijo: por favor le entregas, ya cumplí…

Y yo me pregunto: ¿Acaso el famoso jueguito del amigo secreto se trata de cumplir con entregar un regalo a una persona por la que, sinceramente, no sientes la mínima estima?

Para ello sería mejor quedar con un grupo de amigos (que se estiman y aprecian) realizar un intercambio de regalos donde uno con gusto compra algo para su amigo con el fin de sorprenderlo y demostrarle el afecto y/o cariño que se le tiene. Hace tres años con mis amigos de la universidad hicimos un intercambio de regalos pese a que estábamos en diferentes ciudades. Nos queremos mucho así que no reparamos en enviar los regalos por encomienda a nuestro “amigo secreto” 😉.

Me parece feo y de mal gusto estar comprando regalos por cumplir con una “tradición social navideña” (por llamarla de alguna forma).

Más allá que en la Navidad recordemos el nacimiento de Jesús, pienso que cada uno vive y le da el significado a la Navidad que uno quiere o que uno cree. Por ejemplo: para mí lo único que importa en Navidad es que mi madre, mi abuela y mi hermana tengan salud y una sonrisa en los labios y en los ojos.

¿Ustedes qué piensan?

Les deseo unas felices fiestas con amor y regalos sinceros 😉.

Zu 🎄

ANA

Si supiéramos cuánto tiempo pasará para volver a conversar con alguien tal vez seríamos más cariñosos, amables, empáticos, agradecidos y trataríamos de decirle a esa persona lo que significa para nosotros. Sólo tal vez…

Hace poco más de dos años que me reuní con dos amigas muy queridas en Trujillo. Fue un sábado por la noche a la salida de mis clases de maestría. Después de varios meses pudimos reunirnos pese a estar en la misma ciudad los fines de semana. Fuimos a cenar al Coco Torete del Real Plaza. Katty y yo aún no decidíamos que pedir cuando Ana propuso una parrillada para dos (que alcanza para tres) más una porción de anticuchos y una jarra de sangría. Ambas aceptamos y cerramos las cartas. Vino el mesero y Ana hizo el pedido. Conversamos sobre: nuestras clases (ellas dos hacían la maestría en la Nacional) y sobre los últimos sucesos de nuestras vidas.

Esa noche nos faltó tiempo para seguir conversando. Entre otros chismes, Ana nos contó que se había burlado de fotos y publicaciones que “alguien” había hecho. Ella es así, no le importa terminar peleándose con alguien con tal de defender a una amiga 🙂.

Como siempre, Ana se encargó de dividir la cuenta y dar el cambio (algo que a Katty y a mí nos confunde 🤗). Caminamos por el centro comercial y nos sacamos una foto, la que ahora veo con nostalgia porque no sé bien cómo ni por qué, tiempo después Ana y yo nos distanciámos. Fue un mal entendido que ambas dejamos pasar y ahora no puedo recordar bien qué cosa fue…

Hace unos días traté de hablarle, y hablamos un poco, pero ya no era lo mismo. Bueno, es que también hace muucho que no hablábamos.

Sé que sigue siendo la chica divertida, juerguera, fresh y jodelona que conocí.

Gracias Ana por la complicidad de tantos años, desde segundo ciclo en la universidad. Vienen a mí tantos, tantísimos recuerdos tuyos, nuestros…

Gracias por defenderme y por burlarte públicamente de ya sabes quien 😅 (nos reímos tanto con los screenshot que me enviabas).

Gracias porque aunque ya no hablemos sé que cuando vaya a Cutervo tengo donde quedarme 😁.

Y si un día me llegas a leer, sé que también recordarás nuestra amistad y complicidad.