LOS FANTASMA EN EL CLOSET

En reunión de amigos o en alguna conversación más privada se abordan temas de trabajo, algunas anécdotas, gustos en común, últimos sucesos de nuestras vidas, entre otros temas… pero siempre se terminan colando temas referidos a nuestras parejas o a nuestras ex parejas y más si en estas reuniones hay alcohol de por medio (para esto es inevitable no mencionar los nombres o sobre nombres de los susodichos 🙄).

Es incómodo escuchar bromas que hacen tus amigos o cuando comparten algún detalle picante que haga estallar la risa hilarante del grupo y llega el momento en qué preguntan acerca de tu pareja y no poder compartir esos detalles que los demás están compartiendo o cambiar el pronombre a utilizar (en vez de utilizar él, decir ella, o viceversa). Por miedo al qué dirán, a la discriminación, al reproche…


En todas partes del mundo, personas LGBT sufren de discriminación, algunas desde su niñez, otros al llegar a la adultez. Lo cierto es que experimentan tratos injustos e incluso se llega hasta la violencia. A menudo vemos en noticias que homofóbicos violentan a a estas personas. Y también las vemos reclamando por conseguir una igualdad de sus derechos.

Por otro lado, hay un grupo de personas LGBT que son, por decirlo de alguna forma, las que discriminan a heterosexuales que nos podemos acercar sólo por amistad. Son como una especie de guetto. Un círculo cerrado. Nos miran mal o nos excluyen simplemente porque no somos gays. Esto también es una forma de discriminación. No porque mi amigo sea gay yo también deba serlo, obvio, pero hay algunas personas cerradas de mente que no piensan lo mismo.


Para cambiar nuestras actitudes se requiere de tiempo, esfuerzo y perseverancia. Luchemos por la igualdad haciendo el cambio en nuestro entorno, sin discriminación, aceptando y respetando a cada quien como somos.