DESVARÍOS DE UNA MENTE CON RECUERDOS

Recostada en el sofá, mi celular indica 5.58 de la tarde.

Mañana otra vez lunes. Otra vez despertarse temprano. Otra vez preparar la lonchera. Otra vez el mismo recorrido. Otra vez hacer lo mismo de la semana anterior. Pero, bueno, todo sea por un objetivo. Miro, a través de la ventana como el sol va tornándose anaranjado. Me gusta mucho ese color. El atardecer. Viene a mi mente el atardecer en Besique. Siento una ligera nostalgia.

Ahora se cola a mis pensamientos el atardecer en Tortugas. Lindos recuerdos. En fin… siempre había pensado que todo en la vida es recíproco. Si alguien te cae bien, tú le caes bien a esa persona. Si quieres a alguien, ese alguien también te quiere. Si piensas en alguien, ese alguien también está pensando en ti. Si sientes antipatía por alguien, la otra persona siente lo mismo por ti. Creía en esto firmemente. Ingenua ¿no? Sí, tal vez, un poco. En mi defensa puedo afirmar que esta creencia funcionaba a un 95%. Lo comprobé muchas veces y no sólo conmigo. Como cuando a una de tus amigas no le simpatiza tu enamorado, es un hecho que a él tampoco le simpatiza tu amiga.

Sin embargo, esta teoría ha perdido un poco de credibilidad para mí toda vez que he comprobado que no siempre la persona en la que estás pensando, está pensando en ti. Sonó patético, lo sé, pero es verdad. Es más, no siempre a la persona que te gusta le vas a gustar. Y está bien.

Continúo en el sofá. Giro ligeramente a la izquierda. Con los pies arriba y mi cabeza colgando en el aire pienso en la posibilidad de la telepatía. Me ha funcionado varias veces. Quería que él me llamara. Me concentraba en ello y por arte de magia sonaba:

show me, show me, show me how you do that trick

the one that makes me scream she said

the one that makes me laugh she said

threw her arms around my neck

Era la canción que puse para las llamadas de él. Ok eso es otra historia. Ahora, por más que me concentro, miro el celular y nada, ni un mensaje y mucho menos una llamada. Debe ser que la telepatía sólo funciona cuando están en la misma sintonía.

Al estar en esta posición viendo cómo el sol se va ocultando, me da por pensar en atardeceres y ausencias. Mis ojos han visto lindos atardeceres en el campo, así como en pleno tráfico de la Costa Verde simplemente porque conducía teniendo fe en la telepatía.

Suena el intercomunicador. Lo ignoro. Es relajante estar en esta posición. Llega un mensaje a mi celular: ¿Estás en tu casa? Estoy afuera.