FOTO EN EL WHATSAPP

Sonó un mensaje. Cogí mi celular. X me había enviado una foto al whatsapp.

Hace un año que terminamos y a pesar que hubo recaídas, ya eran varios meses que no sabía nada de él. O sea, lo bloqueé de Facebook e Instagram, no obstante del whatsapp sólo lo eliminé, no lo bloqueé. Las últimas noticias suyas que tuve es que estaba con una mujer mayor que él. Decidí no saber nada más de X y darle una oportunidad a Adrian que durante semanas me invitaba a cenar, al cine y al teatro. Es un buen tipo. Vamos a cumplir siete meses juntos. El tiempo pasa rápido.

Dudé en abrir el mensaje que me había llegado, pero busqué la foto en la galería, se había descargado en el álbum de “WhatsApp Images”. Casi me caigo con la imagen que vi. Llevaba puesto una corbata michi de color vino tinto y tirantes de un tono más claro. La novia llevaba un vestido de encaje y maquillaje recargado. Se les veía contentos, pero no enamorados. Mas bien se veían embarazados. La abultada barriga sería de seis o siete meses por lo menos.

Dejé el celular en mi escritorio y fui al baño, necesitaba una ducha fría. ¿Qué le pasa a ese enfermo? ¿Por qué me envía una foto de su boda? Mientras caía el agua fría en mi cabeza pensaba en si debía responder o no. Había logrado olvidarme de X y estoy muy bien con Adrian, lo quiero.

A ritmo de “All I wanna do” de Sheryl Crowe me vestí. Más tarde saldría a cenar con mi enamorado. Finalmente, después de darle muchas vueltas al asunto, decidí responder el mensaje. Escribí ¿Por qué me mandas esa foto? luego, mejor, lo borré y puse: Que Dios bendiga tu nuevo hogar y lo envié.

No fue ironía, aunque debo admitir que tampoco fueron deseos reales. Decidí bloquear de una vez a X en el whatsapp.

Esa noche cenamos lasagna y entre otras cosas Adrian me dijo:

  • Amor no sabes quién está embarazada.
  • ¿Quién? – dejando mis cubiertos en el plato.
  • Brenda – él seguía comiendo.
  • Anda… – al parecer a mí me sorprendía más que a él que la enamorada de su primo haya quedado embarazada. O sea tienen nuestra edad, veintisiete. No son unos nenes, pero no quisiera estar en esa situación. Además, Brenda es de las chicas que les gusta la juerga. La vez pasada conversando me confesó que no quería tener hijos aún.
  • ¡Sí! y no sabes ¡qué ha dicho Lucho! – ahí sí dejó los cubiertos en la mesa, abrió los ojazos y tomó un sorbo de vino.
  • ¿Qué? ¡Amor cuéntame ya! – esos chismes no pueden esperar.
  • Que se van a casar. Imagínate – volvió a coger sus cubiertos.
  • Anda… – ahora la que tomó un sorbo de vino fui yo.
  • Sólo en Perú se casan porque salen embarazadas.
  • Pues que bien por ellos. Obviamente no estaba en sus planes tener un hijo ahora, pero su decisión me parece responsable.

Qué casualidad, Adrian me cuenta esta noticia justo cuando unas horas antes había visto la foto de la boda de X donde lo que más resaltaba era la panza de la novia. Probablemente se casaron por “la bendición” que venía en camino. Gracias X por querer compartir tu felicidad conmigo. Imbécil.

Como dice Adrian sólo en Perú se casan porque salen embarazadas.

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