PARENTELA

¿Cuánto puede influenciar en nosotros la relación que tengamos con nuestros parientes?

En Perú, el término “pariente” suena distante y es poco usado. Incluimos en “familia” a todos nuestros parientes (tíos, primos, sobrinos, tíos abuelos, sobrinos nietos, etc.). La mayoría de familias son numerosas por ejemplo: mi abuela tiene seis hijos y éstos, a su vez, tienen entre dos y tres. Así como ella, varios de sus contemporáneos tuvieron la misma cantidad de hijos y hasta más…

Debido a nuestra cultura, frecuentamos y estamos en contacto con nuestros parientes más cercanos formando con varios de ellos una hermandad, un lazo entrañable; más aun cuando vivimos en la misma ciudad, urbanización, barrio, quinta o hasta en la misma casa. Estos parientes son a quienes nos referimos como: “mi hermano”, “nos hemos criado juntos”, “mi segunda madre”, etc.

Todo lindo hasta ahí ¿verdad? Pero ahí no queda. Este vínculo genera muchas veces: reclamos, reproches, burlas, recelos o malos entendidos. Y al estar tan vinculados desde la cuna vemos normal que nuestros parientes sean “metidos” (leáse entrometidos), que opinen y hasta cuestionen nuestros comportamientos y creencias.

Te cuestionan con preguntas como:

  • ¿Por qué haces tal cosa?
  • ¿Por qué no lo haces?
  • Debes hacer esto.
  • Lo correcto es hacer tal cosa de esta manera.
  • ¿Por qué no reaccionas de esta forma?
  • ¿Por qué te vistes así?
  • Debes usar esto en vez de eso.

Esto produce la inseguridad en uno al preguntarnos:

  • ¿Estará bien que haga esto de esta forma?
  • ¿Por qué lo hice?
  • Debí haberlo hecho de otra manera.

Si desde pequeños nos desenvolvemos en un ambiente como ese, normalizamos las discusiones con nuestros parientes y, también, las emociones negativas generadas a raíz de estas confrontaciones.

No se puede remediar el pasado, ni las creencias y/o costumbres familiares, no obstante podemos decir: “BASTA. No me gusta esta situación por ello me alejo”.

Podemos cortar la cuerda que nos une con nuestra parentela si es que nos agobia ciertas actitudes de ellos. Podemos empezar a crear nuestras propias costumbres y creencias. Por más que los queramos mucho, si nos afecta emocional o psicológicamente debemos alejarnos.

No olvidemos que las relaciones tóxicas no son sólo de índole amorosa. Aprendamos a soltar y a prevalecer, sobre cualquier cosa, nuestra paz interior.

Recuerden que la salud mental es tan importante como la física.

¡Abrazos y buena vibra!

Zu

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s