STRESS

Hace unas semanas pasé por un momento stresante que creo que fue el motivo por el cual se me quitara el sueño a las cuatro de la mañana.

A varios de nosotros nos stresan diferentes cosas. Por ejemplo a mis padres les stresa saber que tienen que hacer documentos (de cualquier índole) siempre me los pasan de taquito. “Claro que la abogada los haga, a ella le gustan los trámites”.

A mí lo que me estresa es saber que tengo que discutir con alguien. Soy muy mala en las discusiones. Y no es que “tengo que discutir con alguien” porque se me ocurrió, sino que a veces pasan cosas como algún error en el trabajo o algún desacuerdo con alguien y es necesario enfrentarlo. Algunas veces los temas pueden ser serios o trascendentales (más cuando está en juego una suma de dinero como fue en mi caso).

En el momento de la discusión olvido decir muchas cosas (de por sí soy bien olvidadiza) y cuando ya pasó “el momento” se me ocurren frases célebres 🤦‍♀️… ¿Por qué seré así? ¿Les ha pasado eso?

Soy abogada, pero no soy pendenciera. Tal vez por lo mismo que no soy litigante. ¿O será al contrario? ¿No soy litigante porque no soy pendenciera? En fin…

La discusión con esa persona (de la que hablé líneas arriba y afectó mi sueño) no fue tan mal, se solucionó rápidamente, pero el hecho de saber que tendríamos que discutir me stresó. Hablando de discusiones, viene a mi mente la que tuve con una ex compañera de trabajo, que con voz despectiva me llamó “pacharaca” (entiéndase holgazana) por no quedarme más allá de mi horario de trabajo. No era mi culpa terminar con mis pedientes a tiempo y que ella no haya terminado lo suyo. Soy renuente a quedarme horas extras sin motivo y paga justificados. Aquella vez llegué llorando a mi casa, no quise regresar a la oficina al día siguiente para no tener que verle la cara a esa persona. Soy psicosomática, no obstante enfrento las cosas que me tocan pasar, al día siguiente tuve que volver con mi mejor cara al trabajo. Por más que ignoraba a esa víbora ponzoñosa, me sonreía y hablaba con normalidad. En ese momento no lo sabía, pero las personas que tratan de esa forma es porque ellas son tratadas de la misma manera por alguien más. Qué tóxico aquello que un día te insulta y al día siguiente está como si nada sonriéndote. O sea, si te caigo mal, bacán, pero no seas hipócrita. Si me vas a odiar, ódiame bien.

Volviendo al tema de hoy, hace poco una amiga mía pasó por un cuadro de stress fuerte. Se le acumuló los problemas del trabajo con la tesis al punto de salirle erupciones en la piel causándole no sólo dolor físico sino, también, deprimiéndola al ver su rostro afectado. Al cabo de varios días de descanso mejoró, pero vamos al punto de qué tanto puede influir el stress en el bienestar físico y emocional.

Tengo otra amiga que cuando está muy preocupada o saturada con asuntos del trabajo se le empieza a caer el pelo de manera exagerada. Esto la ha llevado varias veces a visitar a dermatólogos y la respuesta siempre es la misma (después de recibir la receta de tópicos y vitaminas): “procura no estresarte”. Como si fuera fácil manejar el stress…

Conozco a personas que adelgazan con cuadros de stress, otras suben de peso. En mi caso, mi gastritis se manifiesta, se me quita el sueño, me salen granitos y últimamente he visto que me han salido manchitas en el rostro tipo pecas (¿o eso será por la edad? 🙄).

Para mí y creo que para la mayoría de personas, es muy importante mi tranquilidad, mi paz, mi estabilidad emocional (que me ha costado tiempo, dolores de cabeza y de corazón conseguir). Me tranquiliza muchísimo decirle a nuestro Señor que se haga su voluntad y por arte de magia me siento más liviana. También procuro decirme a mí misma, como afirma Mónica Rodríguez Restrepo: “Estoy en mi camino, honro mi camino, camino mi camino” de tal manera que no me abrume la vida 🙂.

¿Y a ustedes qué les stressa?

¿Cuándo pasan por situaciones de stress se ve reflejado en su físico?

¿Cómo manejan el stress?

Nos leemos.

Un abrazo.

Zu

PROCRASTINACIÓN ALÉJATE DE MÍ

Hace casi ocho meses decidí escribir un blog y publicar una vez por semana: un relato, una opinión, una reflexión tal vez… también me propuse leer dos o tres libros por mes (todo lo que no leí antes).

Durante este tiempo he cumplido con mi propósito principal: escribir a diario (durante horas, media hora o tan sólo unos minutos), algunas veces escribo dos hojas, una hoja, media hoja o un párrafo.

Ha habido días en los que no he escrito nada más que mensajes en whatsapp, ni he leído nada más que lo que me interesa en redes sociales. Como hace unas semanas que me fui de vacaciones a un lugar precioso, y sólo leí en el aeropuerto mientras esperaba la hora de abordar. Quise e intenté continuar leyendo, pero el compartir videos y fotos de mi viaje con amigos y familiares me tomaba más tiempo del que había dispuesto y cuando me daba cuenta me estaba cayendo de sueño.

En estas dos últimas semanas he sucumbido a uno de mis mayores placeres: las series de televisión. Yo casi no veo tele, salvo, ahora, una novela brasileña y “Reportaje al Perú”. Después de las cuatro temporadas de “Outlander” y “Pose” no he estado enganchada con ninguna serie hasta que gracias a la cinéfila de mi hermana me he pegado con una serie recontra popular y que por lo mismo no me llamaba la atención verla cuando estaba al aire: “Juego de Tronos”. En dos semanas ya voy por la tercera temporada y estoy siguiendo a todos sus actores en Instagram 😀.

Debido a que en mis ratos libres ando pegadaza con GOT, es que no termino la lectura de “Los perros hambrientos” y tampoco he comenzado ni continuado algún relato. Ahora, heme aquí contando el motivo por el cual no he escrito un post para esta semana: procrastinación.

Mi problema es que tengo ganas de hacer lo que me he comprometido conmigo misma y lo que más me gusta hacer, pero me dejo llevar por otros placeres 🤗.

Y, bueno, contándoles el por qué no he preparado un relato o artículo para hoy, ya voy escribiendo más de trescientas palabras ☺️.

Trataré de acabar cuanto antes “Juego de tronos” para continuar leyendo y escribiendo ¿o debería, tal vez, ponerme horarios para escribir, leer y ver tele? 🙄

Un abrazo. Hasta la próxima.

Zu.

EL SAN PEDRITO QUE YO RECUERDO

Todos los peruanos sabemos que el 29 de Junio es feriado por San Pedro y San Pablo. No obstante, no existe chimbotano al que le pregunten qué se celebra el 28 y 29 de Junio y no responda: San Pedrito (en el puerto es feriado ambos días).

Para nosotros siempre ha sido motivo de reencuentro con amigos y familiares que regresan de otras ciudades aprovechando el feriado. Les cuento que en la época en que yo vivía en Trujillo esperaba con ansias esta fecha para regresar a Chimbote. Era fijo reunirme con mis amigos del colegio, salir a dar vueltas por el centro de la ciudad, ir a algún concierto y terminar en una discoteca bien ebrios. Actualmente, semanas antes de San Pedrito venimos planeando la reunión (insistiendo a los que viven en otras ciudades a que se den una escapada de fin de semana), lástima que no todos los años podamos reunirnos en esta fecha.

Hasta hace unos catorce años, la feria artesanal era en la avenida Pardo, en la calle. Los ambulantes armaban sus puestos en las veredas, los dueños de las casas les cobraban un tipo de alquiler por “obstruir” el paso a su vivienda y utilizar sus puertas y ventanas… Era bonito caminar en una aglomeración  (todos los años lo mismo, pero ese era el encanto ¿no?). Claro está que los amigos de los ajeno no se hacían esperar… a más de una persona que conozco les han robado en San Pedrito, incluida yo, a unas cuadras de la plaza de Armas; perdí mi chullo, tres anillos de acero y cinco soles (primera y única vez que me han asaltado en Chimbote).

Lo más bonito que recuerdo era cuando no existía el boulevard “Isla Blanca” y los juegos mecánicos y circos llegaban a ese lugar. Cerquísima a mi casa. Era un ambiente de júbilo constante. Mis primos iban todos los días al circo, uno de ellos se metía por debajo de la carpa y hasta participaba con los elefantes jajaja. Fue para un San Pedrito la primera vez que fui a un concierto, tenía once años. El concierto fue de Gianmarco afuera de la iglesia San Pedro. Fui con mi hermana y sus amigos. También, fue para un San Pedrito que vi por última vez a Pedro Suarez Vertiz, antes de que se alejara de los escenarios.

Este año, el alcalde de turno tuvo la gran idea de comenzar con los trabajos de remodelación del malecón, del boulevard y de la plaza 28 de Julio justo para estas fechas perjudicando la esencia de la fiesta que es celebrar en el centro de la ciudad. Resolvió que la feria se lleve a cabo a las afueras del estadio, no obstante los comerciantes se pusieron en pie de lucha revocando absurda disposición.

Desde hace unos cuantos años llevan a cabo la feria artesanal en el “Vivero Forestal”. Honestamente, creo que se perdió la esencia de la feria artesanal, que era a las afueras de la iglesia San Pedro, alrededor de cinco cuadras de la avenida Pardo. Sí, efectivamente, los comerciantes ambulantes continúan trabajando en dicha avenida, pero no es como antes… no sé si yo sea la única que piense eso.

Me quedo con los recuerdos de mis San Pedritos donde  participábamos en el desfile de bandas y batallones (concurso de colegios). Con semanas de anticipación ensayábamos arduamente después de clases porque los cinco finalistas desfilarían para Fiestas Patrias. Nuestro querido instructor de nuestro queridísimo colegio Santa Rosa de Lima le ponía la pimienta a esos ensayos, y por supuesto que por varios años nuestro colegio resultó  ganador. Valía la pena quedarse después de clases a ensayar, ir los sábados a seguir ensayando e incluso estar esperando desde las 8 de la mañana que comience el desfile (sin chompa en pleno invierno).

Recuerdos como los que debíamos caminar con cuidado entre tanta gente (en Pardo) por miedo a que nos hurten o a que nos toqueteen, pero siempre entre risas con amigos. A estar pelándome de frío, pero feliz escuchando algún concierto. Recibir la visita de familiares queridos. Con los exámenes finales de la universidad a puertas, pero bien entretenida con mis amigos del colegio.

Este San Pedrito con la alegría de haber pasado a Semifinales de la Copa América.

La fiesta de San Pedrito está en el corazón de todos los chimbotanos, no hay más.

¿Qué fiestas patronales celebran en sus ciudades natales?

 

¿Regresan a su ciudad para la fiesta patronal?

 

Cuéntenme, nos leemos.

Zu.

SI ES ORO NO SE OXIDA, SI ES AMOR NO SE ACABA

La historia de Susan y Esteifer es de novela, con final feliz incluido.

Se conocen desde niños porque vivían en la misma calle. Casi casi uno frente al otro. Los papás de Susan no la dejaban salir a jugar con los niños que vivían cerca a su casa, por eso fue hasta la adolescencia que se hicieron amigos. Comenzaron a conversar por el famoso Messenger (principios de los 2000). Cuando ella cumplió dieciséis años aceptó salir con él a escondidas. Siempre a escondidas.

Esteifer le propuso ser enamorados, a lo que Susan respondió con un rotundo sí. Ella estaba fascinada con los ojos color caramelo de él y sus cabellos color miel. A él le gustaba pensar que ella era la chica más atractiva  que conocía. Y francamente lo era. Lo cierto es que conforme pasaban los meses de relación, ellos se enamoraban perdidamente. Bien dicen que a los dieciséis lo que se siente siempre es real.

Los enamorados solían verse los sábados por la tarde. Susan salía de su casa con la excusa que iría a la cabina de internet (en la esquina de su casa). Se podía quedar como máximo dos horas. Ahí era el punto de encuentro. Algunas veces podía engañar a sus papás que se reuniría con unas amigas del colegio para ir a “Happyland” y de esa forma poder ir a caminar por el centro de Trujillo con su enamorado. Pero esta excusa poco funcionaba porque sus padres siempre fueron muy rigurosos con ella en cuanto a horarios y salidas se tratase. Las pocas veces que la dejaron ir a fiestas o algún evento, la recogían poco después de comenzar.

Gracias a que Susan, al igual que el año anterior, se preparaba en una academia para el ingreso a la universidad es que encontraron una manera más de poder verse. La mayoría de colegiales trujillanos iban a academias desde antes del último año de secundaria. Esteifer la recogía a la salida de sus clases y caminaban juntos unas cuadras (antes de llegar al paradero de la OR en la avenida España).

Con el inicio de la universidad, iniciaron también las peleas porque a Susan no la dejaban salir y él no podía llegar a  casa de ella por nada del mundo. La mamá de Susan siempre recalcaba que no consentiría a ningún enamorado de sus hijos en su casa.

Los tortolitos no encontraban excusas para poder verse lo que les llevó a  terminar por  un tiempo en el cual, ambos, conocieron y salieron con otras personas. Al cabo de varios meses decidieron regresar y vivir su amor a plenitud pese a la negativa de los padres de ella. Por el contrario, los padres de Esteifer estimaban mucho a Susan, sabían lo buena chica que era.

Transcurrieron los años, ella terminó la universidad, él abrió una empresa. Los padres de ella seguían sin saber que su única hija mujer tenía una relación de más de ocho años con el  vecino. Ellos escuchaban las bromas que sus hermanos y primos le hacían sobre el vecino de en frente: Esteifer, pero no le daban importancia.

Susan continuó avanzando en su profesión. Él quería casarse con ella y hacer las cosas bien (según su criterio). Ella nunca quiso casarse porque no creía en esa institución religiosa, siempre apostó por la convivencia. Nuevamente discutieron. Él parecía la novia y ella el novio en cuanto a romanticismos y detalles se tratase, tal vez porque ella se crió con dos hermanos varones…

A Esteifer no le parecía bien continuar con una relación de más de una docena de años sin casarse. Le dolió mucho la negativa de ella, pero a Susan nada le haría cambiar de idea. Finalmente, ella le hizo entender que lo importante es el compromiso existente entre ellos y que lo que ella quería era convivir, saber si funcionan como pareja o no, no dilatar más el tiempo. A Esteifer le costó entenderlo, pero era eso o nada.

Susan terminó el  postgrado y los planes de convivencia que tenían eran cada vez más sólidos. Se embarazaron y recién Esteifer pudo llegar a casa de ella; sí, después de  casi quince años de enamorados.

Tanto se opusieron los padres de ella a su compromiso con Esteifer, que él terminó mudándose a casa de Susan. Ironías de la vida…

Con el nacimiento de su primogénito han conformado una hermosa familia. Siguen  disfrutando del amor que han sabido proteger y alimentar en el transcurso de tantos años.

Bien dicen que si es oro no se oxida, si es amor no se acaba.

¡Qué viva el amor entre ellos!

CARTA A MI PADRE

 

A Julio Germán, mi padre, mi mejor amigo, mi confidente, mi brújula, mi amor, mi estrella que brilla en el cielo.

 

El que lo ha dado siempre todo para que no nos faltara nada.

El que prepara los mejores desayunos domingueros.

El que me dejaba picar las carnecitas de su plato.

El que me levantaba del suelo cuando era una niña.

El que me cargaba apache al bajar las escaleras.

El que me consolaba cuando lloraba, secaba mis  lágrimas y curaba mi  corazón.

El que me contaba un cuento antes de dormir.

El que me decía que ojalá lo que me esté doliendo le doliera a él, pero a mí no.

El que lloró conmigo en el hospital cuando estuvieron a punto de internarme a los nueve años.

El que me habló de los hombres en la adolescencia.

El que cuenta unos chistes monses, pero me hace reír como nadie.

El que iría hasta el mismísimo infierno para encontrarme.

El que me riñe y se disculpa al mismo tiempo.

El que lloró de alegría el día de mi graduación.

El que siempre me ha dicho “piensa en grande y tus sueños crecerán”.

El que siempre está orgulloso de mí, a pesar de todo.

El que me ama ciegamente.

El que me dijo “si quieres escribir, pues escribe”.

El que soportó la prueba más grande que se pueden imaginar.

El que tiene un “zoológico de amigos”.

El del “avísame cuando llegues”.

El de las frases célebres.

El de las rimas, las canciones y la guitarra.

El de la ternura de un niño.

El más renegón.

Mi versión en masculino.

El orgulloso arequipeño.

El hombre de mi vida.

 

Gracias por quererme desde que me viste por primera vez.

Gracias por haberte esforzado cada día por ser el mejor padre posible.

Gracias por no haber tirado nunca la toalla pese a que no te faltaron las ganas cuando me enseñabas algo y yo demoraba en aprender.

Gracias por enseñarme el placer de la lectura.

Gracias por viajar conmigo a través del mapamundi y las enciclopedias.

Gracias papito por haberme escuchado y haber tomado en serio las cosas que decía, desde muy chiquita, a pesar que eran incoherencias.

Gracias por haber hecho valer mi opinión desde muy pequeña.

Gracias por hacerme sentir de niña que yo era la que te enseñaba las cosas.

Gracias por transmitirme tus gustos musicales, por ti es que creo que debí haber vivido en los años setentas.

Gracias por compartir conmigo tus recuerdos y anécdotas más preciados de tus años maravillosos en la universidad.

Gracias por ser mi ejemplo a seguir.

Gracias por guiarme, sonreírme y animarme.

Gracias por llenarme todos los días, desde que tengo memoria,  de halagos y piropos haciéndome sentir no sólo hermosa, sino especial.

Gracias porque sin ti no sería quien soy hoy, ni seré la persona que espero llegar a ser.

 

Papi te prometo siempre ser tu chiquitita. Y tú siempre serás mi héroe, mi héroe inmortal.

 

Te amo inmensamente.

 

 

Zu.

 

 

AMABA AL DR. JEKYLL PERO NO A MR. A HYDE

Conocí al Dr. Jekyll en una librería que frecuentaba a menudo y donde él trabajaba. Físicamente no me gustaba, pero su amabilidad y simpatía hicieron que me fijara en él. Una tarde escogí comprar dos libros: “Paula” de Isabel Allende y “La Tregua” de Mario Benedetti. Al pagar me di cuenta, contando mis monedas, que me faltaban dos soles. ¡Roche!

La cajera sonrió diciéndome que eligiera un libro y que otro día regresara por el otro. En ese instante, Jekyll a quien ya había visto en otras oportunidades y en alguna ocasión me recomendó un libro, se acercó y le preguntó a su compañera qué es lo que estaba pasando. Ella le contó los pormenores. Yo sólo atiné a sonreír mientras sentía que mis mejillas se iban encendiendo por culpa de dos mugrosos soles, y veía ambos libros pensando por cuál de ellos decidirme.

Jekyll me miró y de la forma más simpática dijo:

  • ¿Qué cosas no? No te preocupes, si gustas yo te puedo prestar los dos soles para que no te quedes con las ganas de comprar estos libros.
  • Qué vergüenza en serio…
  • Normal, son cosas que pasan – sonreía tiernamente.
  • Muchas gracias. Mañana regreso a pagarte.

Y así fue como al día siguiente mi sentido de honorabilidad me llevó a pagar mi gran deuda. Encontré a Jekyll encima de una escalera acomodando unos estantes de libros.

  • Hola.
  • ¡Hola! Cómo te va – bajó con cuidado sonriendo.
  • Toma, gracias – le di una moneda de dos soles.
  • De nada. He encontrado una página donde puedes descargar libros en español totalmente gratis.
  • ¿En serio? – me emocioné.
  • Sí, si gustas te la paso.
  • Ya pues.
  • Dame tu número para pasártelo por whatsapp.

Dudé en darle mi número a un desconocido, aunque se veía confiable. A decir verdad no era tan desconocido que digamos, o sea, lo había visto varias veces en la librería y ayer me había prestado dos soles. Además, siendo honesta, habíamos coqueteado un par de veces.

Le di mi número, me pasó la página de libros virtuales, continuamos conversando por whatsapp, salimos a caminar varias veces, nos hicimos amigos y luego enamorados.

Jekyll es un poco gordito y de estatura promedio a baja, sólo un par de centímetros más alto que yo. Es de tez blanca, ojos pequeños y tiene rasgos infantiles. Un día le dije que le quedaría bien la barba y comenzó a conservarla. A pesar de no gustarme físicamente como otros chicos con los que he salido, tenía carisma que enamoraba. Y me enamoró. Era súper cariñoso, romántico, detallista, gracioso y sabía de muchos temas (obviamente leía bastante al trabajar en una librería). A mi corta edad no había conocido a ningún hombre como él, siempre pendiente de mí, hablándome todo el día por whatsapp, llamándome continuamente, haciendo planes a futuro, dedicándome canciones, incluso reportándose (a qué hora llegaba a su casa, al trabajo, a qué hora salía, qué estaba haciendo, etc). Realmente yo estaba enamorada y todo indicaba que él también lo estaba. Hasta risa me daba los gestos que ponía al verme después de uno o dos días, caritas que he visto en películas románticas. A decir verdad, ahora que lo pienso, Jekyll es bien histriónico.

No obstante, conforme iba transcurriendo el tiempo, de vez en cuando Jekyll se comportaba hostil, desconfiado, presuntuoso, grosero y hasta agresivo (con los demás, aunque sobretodo conmigo) decía que era mi comportamiento lo que hacía que él reaccionara de esa forma.… Hacía su aparición Mr. Hyde.

Esta historia se va pareciendo a la de You (serie de Netflix) ¿no? Pero es real, se los juro.

En fin, los meses fueron transcurriendo y las discusiones cada vez eran más seguidas. No obstante, ambos nos empecinábamos en continuar con lo “incontinuable” (si es que cabe la expresión). Yo disfrutaba estando con Jekyll, pero Hyde se colaba cada vez más en nuestra relación.

Esa noche, hacía frío y tenía hambre. Por suerte, el profesor nos dejó ir antes de que se acabara la hora de clase. Vi mi celular: 9.48 pm debe estar en su casa, más tarde lo llamo, pensé. Había decidido retomar la carrera de Contabilidad, la mayoría de mis cursos eran turno noche. Salí del aula con los nuevos compañeros (era la segunda semana de clase), nos quedamos conversando un ratito en la entrada de la universidad. Fue una casualidad grande que coincidiera con José en la misma asignatura (José es un amigo de mi facultad al que no veía hace algunos años). Me despedí de los chicos en la puerta principal y mi amigo empezó a preguntarme por unas amigas en común, le pasé sus números.

Al poco rato nos despedimos con un beso en la mejilla. Estuve por cruzar la calle cuando me percaté que Jekyll estaba sentado en una banca cerca a la puerta principal de la universidad. Llevaba puesto una polera verde con capucha. Me acerqué a él un poco sorprendida de verlo porque no me había dicho que iría a recogerme. Estaba serio. Supuse que porque había visto que me despedía de mi amigo con un beso en la mejilla (en otras oportunidades Hyde ya había hecho alguna escena de celos similar). Pese a que estaba con capucha noté que se había cortado el pelo y la barba.

  • Te afeitaste y te cortaste el pelo, te queda bien – traté de apaciguarlo mientras le daba un beso en la boca- no me contaste que irías hoy a la barbería.
  • Te estuve llamando ¿por qué no me contestaste?- Me extrañó ese comentario porque antes de salir de la universidad yo miré la hora en el celular y no tenía ninguna llamada suya.
  • No, no tengo ninguna llamada tuya Igual saqué mi celular para corroborar y para sorpresa mía había tres llamadas perdidas suyas (de 9.50pm y 9.51pm)- Sorry, lo puse en vibrador para la clase y no sentí cuando llamasteMe comenzó a exasperar su desconfianza.

Hyde estaba con capucha no porque sintiera frío ni porque se había cortado el pelo sino porque quería ver con quién salía de clases o con quién me iba. Por eso fue que no me dijo que iría a recogerme. Él quería “sorprenderme”. Típico comportamiento de Hyde.

Le dije que tenía que ir rápido a mi casa para evitar cualquier escena de esas que le gustaba montar. Insistió en acompañarme. En el trayecto comenzó con sus ironías tipo: Qué rápido hiciste amigos. Qué casualidad que estés estudiando con tu amigo de la facultad. Te arreglas mucho para ir a clases. Me alteró con sus comentarios de tal forma que le pedí que se estacionara donde pudiera.

  • Me siento atrapada, no soy feliz, estoy cansada de intentar demostrarte a menudo que no te engaño – lo miré fijamente a los ojos tratando de encontrar a Jekyll.
  • Ahora te haces la víctima – no disimulaba su exasperación.
  • ¿Qué cosa? Sabes qué, el ladrón juzga por su condición.
  • No me vengas con frases hechas. Si te bajas, no vuelves a subir.
  • Abre la puerta.
  • … – me miraba desafiante.
  • Dónde quedó el Jekyll que conocí y que me enamoró. A éste que estoy viendo no lo conozco. A caso no ves lo que me haces cuando no crees ni una palabra de lo que te digo. Te quiero, pero estás mal. Ves sospechas por todos lados. Si alguien me saluda, si no te contesto, si no puedo salir contigo, cualquier cosa es motivo para que tú dudes de mí. Estoy harta. ¡Basta!

Bajé del auto sin darle tiempo a que me responda. Es increíble como una persona puede alterar de tal forma tu estado de ánimo. Siento que aún lo quiero, pero él no ve el daño que me hace al no creer en mí, o tal vez sí lo ve y disfruta hacerme daño. Ese es Hyde.

Tal como lo esperaba (el guión de Hyde se repite continuamente), al día siguiente estuvo llamándome y enviándome decenas de mensajes disculpándose, excusándose en el daño que le hicieron sus relaciones anteriores (que lo engañaron según me contó), rogando otra oportunidad, prometiendo cambiar, diciendo que sin mí se moría… había caído en un círculo vicioso.

Hyde apareció y ya no puede volver a ser Jekyll. ¿O es que siempre fue Hyde y sólo fingió ser Jekyll?

Me da pena Hyde, es un ser vacío, un enfermo; pero si continuo a su lado la enferma seré yo.

Lo mejor es despedirme de una vez del Dr. Jekyll y de Mr. Hyde.

YA SON MADRES

Recuerdan que hace unos meses escribí un post sobre la Alimentación en madres gestantes y lactantes, inspirado en varias amigas mías que estaban por dar a luz y otras que recién se estrenaban como madres…

Bueno, ahora ya todas están con sus bellos retoños y me produce harta ternura verlas a todas ellas felices e ilusionadas iniciando sus propias familias. Cada una me da consejos y me cuenta su experiencia a la hora del parto y la lactancia. Yo de cada una saco una enseñanza (que es lo que quiero compartir con ustedes hoy día).

Mientras voy escribiendo, voy pensando en estas amigas mías. Dos de ellas eran cero maternidad, cero niños, ahora se desenvuelven muy bien en su nueva faceta (o sea hay esperanzas conmigo). No puedo evitar recordar nuestras conversaciones antes de que se casen y antes de que salgan embarazadas. Conversaciones del tipo: problemas existenciales, juergas, oportunidades laborales, métodos anticonceptivos, chismes de los demás amigos, dietas, posibles viajes, discusiones con nuestros novios, y todo lo necesario en el cotilleo de amigas de muchos años.

Voy a dejar constancia de los últimos aportes de mis queridas amigas para que no se me vaya a olvidar :)!

Por ejemplo:

De Yanitza, una mujer recontra metódica, planificadora, práctica, intensa en todo lo que se propone. Resalto y aplaudo la idea de abrir una cuenta de ahorros para todos los gastos prenatales y postnatales de Flavia (su hermosa bebita de tres meses). Ella siempre ha visto más allá de lo evidente. Organizada y con voz de mando toda la vida. Me parece una idea genial el planificar los gastos abriendo una cuenta de ahorros.

¡Gracias por la idea chata!

De Gianina, graciosa, ocurrente, preocupada y analítica (de las que pinchan tu globo en una). La voz de mi conciencia. Ahora que la veo alimentar a Bruno (su precioso bebé de tres meses) pienso en cómo cambió su vida en 180 grados. Nuestras “conversaciones trascendentales” sobre discusiones y problemas con nuestros enamorados. Unas completas tragedias griegas en ese entonces (me hace gracia recordarlas). Ahora, ella me cuenta que esas “discusiones”, esos “problemas” son nada comparado con lo que se tiene que batallar en el matrimonio.

¡Gracias por el aliento choby!

De Danitza, mi casi casi hermana, la que tiene la historia de amor de novela. Paciencia y  persistencia son sus virtudes. Al cargar a mi bello Santiago (robusto bebé de seis meses) y verla realizando un sueño que tuvo por mucho tiempo (el conformar una familia con su gringo). Me dice que: No todo es color de rosa como parece. Y claro, seguro que no lo es, pero la persistencia y el amor se ven reflejados en su pequeña familia.

¡Gracias por el realismo amorcín!

De Malena, una de las mujeres más tiernas y maternales que conozco. Ahora que está casada y tiene una bebita linda (la pequeña Malena) me quedo con varias cosas que me dice como que el amor verdadero llega cuando menos te lo imaginas. Que la vida cambia por completo cuando menos lo piensas (como le pasó a ella).

Quisiera tener el umbral del dolor tan alto como ella que no sintió ningún dolor de parto hasta que estuvo en 8 de dilatación. Increíble. Le sirvió leer bastante sobre la hora del parto pues comprendió que en vez de pensar en el dolor que causa dar a luz, se debe pensar en la alegría de estar dando la bienvenida a este mundo a tu hijo. Excelente aporte.

¡Gracias por la ternura Male!

Finalmente, todas coinciden en disfrutar al máximo a tu bebé porque crecen rapidísimo. Que una vez que lo tienes en tus brazos, te olvidas de todo y tu mundo es tu hijo. Que no hay que estar escuchando todas las recomendaciones que te hacen porque aunque seas primeriza siempre harás lo mejor que creas para tu hijo.

Me despido embargada de ternura con las fotitos de mis sobrinitos.

Nos leemos. Un abrazo.

 Zu

 

TU AMOR LO LLEVO A CADA LUGAR

Siempre ha sido chévere que el cumpleaños de mis papás sean dos días seguidos. Mi mamá cumple años el 26 de Mayo y mi papá los cumple el 27.

La celebración empieza un día y continúa hasta el siguiente. Recuerdo esperar con ansias Mayo (donde también cumple años mi hermana) para comer tres pasteles  y saborear exquisitos potajes. Recibíamos visitas de mis tíos (familiares y amigos de mis papás), pero lo mejor era ver a los dos seres que más quiero alegres y felices.

Mi papá por varios años preparó fiestas sorpresas a mi mamá y ya pasado de copas, a las doce de la noche comenzaba a levantar la voz: ¡Es mi cumpleaños, salúdenme! Jajaja. Él es así 💜.

Se casaron muy jóvenes. Ella de veintidós y él de veinticuatro y estuvieron juntos casi casi treinta y cincos años. Una locura hoy en día ¿cierto? Ahora que ya muy pocos optan por el matrimonio y mucho menos antes de los treinta. O que cada vez son mayores las separaciones y divorcios. Cuántas veces he oído de parejas que han discutido terriblemente al punto de que el marido se va de la casa uno o más días, o duermen en diferentes cuartos hasta que solucionen sus conflictos. Afortunadamente, por más que vi discusiones y desacuerdos entre mis padres muchas veces, mi papá no dejó de ir a dormir un sólo día a la casa, ni durmieron en camas distintas.

Una vez leí que una relación entre dos personas del mismo signo no funciona salvo que ambos sean Géminis. Y mis papás son de este signo. Mi mamá dice que en cuanto a diversión y fiestas se trataba, se llevaban muy bien porque mientras mi papá tocaba en las fiestas con su grupo (él es bajista), ella bailaba con sus amigas. “Yo estaba en mi salsa”, dice mi mamá.

Tengo el hermoso recuerdo de unos días antes que mi papá salga de gira por el universo, acercarme a la puerta entreabierta de su dormitorio y verlos a los dos abrazados durmiendo.

Creo que al ver a mis papás juntos atravesando los buenos, malos y peores momentos hace que yo tenga una expectativa alta del amor de pareja. Mi papá siempre amoroso, cariñoso, salamero, meloso; mientras que mi mamá demostraba su amor con sus cuidados y recomendaciones. Así se complementaban.

Hoy son cinco años que no podemos estar celebrando el 26 y 27 juntos físicamente, pero estoy segura que él va a donde vayamos nosotras. Y fiel a su estilo, lo seguimos celebrando entre alegrías.

¡Qué viva el 26 y 27 de Mayo!

Un beso al cielo.

 

Zu

NECESITO HABLAR CON ÉL

Sé que no debería estar pensando en Ramiro porque tengo novio y vivo con él. Pero desde que el otro día lo pillé mirándome el culo mientras yo sacaba copias y él esperaba su turno, vi en su mirada lujuria. Esa lujuria que veía en los ojos verdes de Rafo antes de empezar a convivir. Desde ese día cuando pienso en Ramiro siento calientito allá abajo, palpita y no paro de alucinar que me hace suya.

Hace unas semanas lo han trasladado al tercer piso, en donde queda mi oficina. Antes sólo nos hablábamos de hola qué tal y punto, pero ahora nos chocamos por los pasillos y como las oficinas están divididas por lunas, veo cuando pasa y seguro que él me ve cuando yo paso. Además, su oficina queda al costado del baño de mujeres, de hecho que me ve cuando entro. Me pregunto si me quedará viendo el culo como lo hacía en la fotocopiadora.  Admito que esa idea me excita.

Son varias las veces que hemos coincidido al sacar copias, a pesar que ambos tenemos practicantes a nuestro cargo. Debo confesar que he llegado a decirle a Marita, mi asistente, que yo voy por las fotocopias y si quiere que le saque alguna copia para ella de paso (cualquier excusa era buena con tal de coincidir con Ramiro). Cuando nos encontramos, ya sea en la fotocopiadora, en el dispensador de agua o por los pasillos solemos conversar sobre algún caso pendiente, algún chisme de algún compañero, sobre cualquier cosa en realidad. El otro día me preguntó si tenía enamorado, le respondí que estaba comprometida y que vivía con mi novio. Él me dijo:

  • Con razón he notado que has engordado un poco – con una sonrisa cachacienta.
  • ¿Qué tiene que ver que haya engordado con que esté conviviendo con mi novio?
  • Como dicen que los hombres se engordan una vez que se casan, supongo que las mujeres también – y soltó una risa.

Sinceramente, he engordado un par de kilos en los últimos meses. Parece que el cambiar la píldora por la ampolla de tres meses no me ha asentado. Tengo una cita pendiente con la ginecóloga. De todas maneras me dio roche que Ramiro haya notado mi ganancia de peso, me pregunto si pensará que mis kilos ganados se deben al método anticonceptivo que utilizo.

  • Realmente los hombres son más fijones que las mujeres – le hablé parcamente. ¿Y tú? ¿Estás con alguien? – me crucé los brazos a la altura de mi abdomen, no me di cuenta que de esa forma resaltaban más mis senos hasta que noté que sus ojos se desviaron a mi escote. Rápidamente solté los brazos y comencé a arreglar las fotocopias que ya estaban listas.
  • No, con nadie, solito se vive mejor – tiene una sonrisa coqueta que me hace pensar cómo será su performance en la cama.
  • Eso dices porque no estás enamorado – Traté de seguir conversando como si no me estuviera fijando en su sonrisa y en lo bien que le queda la camisa entallada y el pantalón de vestir.

A los días de esa conversación sucedió el episodio en el que pillé a Ramiro mirándome el culo. Yo estaba con un vestido negro, recto, cuello redondo, sin mangas que en las últimas semanas me empezó a quedar ceñido. Me gusta usarlo para audiencias y vistas de la causa (me trae suerte), lo uso con pumps de gamuza negra taco nueve. Confieso que me intimidó su mirada, pero no cambié de pose, al contrario, me sumí y erguí. Por un instante fantaseé que él me abrazaba por atrás estrujándome los senos y los muslos, hasta casi pude oler su perfume. Ramiro huele rico, suave y varonil.

Mierda, reacciono, tengo que terminar de redactar una demanda y yo aquí fantaseando con mi colega. No recuerdo hace cuánto no fantaseo con Rafo, mi novio.

Ayer fue la inauguración de la segunda cafetería de Rafo. Como era de esperarse, él estaba contentísimo y yo también por él, la verdad. Ha invertido una buena cantidad de dinero amoblando y decorando ese local por eso será que el último mes ha estado bien irritable. Yo trato de apoyarlo en todo, pero a veces Rafo levanta la voz quitándome todas las ganas de apoyarlo.

Bueno, el local quedó muy bonito, con un stilo vintage muy acogedor. Me alegra que Rafo haya tomado en cuenta los colores que le sugerí para los muros de madera: marrón y verde jade. Además fue un buen acierto el poner música bossa nova, permitía una mejor conversación sin distracciones.

Varios de nuestros amigos asistieron a la inauguración. Hubo un momento  en que estuve como anfitriona, en la entrada de la cafetería, conversando con la mamá de Rafo sobre el exquisito olor del café recién molido. En eso ingresaron dos mujeres y una niña. Las dos eran altas, esbeltas y muy guapas, deben ser hermanas son muy parecidas. Me sorprendió que Rafo dejara a sus amigos con los que estaba platicando y se acercara a recibirlas. Saludó muy cordialmente y fue efusivo con la niña (aunque él es así de efusivo con todos los niños). ¿Quiénes serían? Era evidente que eran muy amigos. Cómo es que yo no las conozco, me preguntaba. La tipa que estaba con top strapple dejaba al descubierto sus hombros y pecho pecosos. Recordé que Rafo alguna vez me dijo que le parecía sexy las pecas en el pecho de una mujer. Genial.

Cerca de la puerta está la barra donde estaban sentados los tíos de Rafo. Él giró y las presentó a cada uno de los que estábamos en la entrada. Les presento a mi tía, mi tío, mi mamá, mi novia… fue muy curioso que su timbre de voz fue el mismo hasta que dijo “mi novia” A las justas se le escuchó decir “mi novia”. Saludé a las dos tipas con recelo. Continuó presentándolas al resto de  invitados. No entendía por qué esa atención con ellas, con ninguno de nuestros amigos se portó así. Estuvo atentísimo especialmente con la más rubia de ellas, la pecosa. Rubias al pomo, claro está. Yo nos les quitaba la mirada de encima desde la puerta. Les mostró todo el local, incluso las hizo ingresar a la cocina. Se reían y se notaba bastante confianza entre ellos. Noté que en un momento las dos tipas voltearon a verme y comentaron algo entre ellas. Resultó que ambas eran hermanas, la mayor era mamá de la niña.

Al término de la celebración el primo de Rafo me dijo para seguirla en un bar. Rafo estaba cansado, pero lo convencí haciéndole recordar que ese día cumplíamos un mes más juntos. Esa noche me embriagué, tenía unas ganas locas de llegar al departamento y hacer el amor. Últimamente andaba arrecha porque con lo ocupado que andaba Rafo con la inauguración ya eran varios días que no tirábamos, además que en la oficina no dejaba de ver a ese adonis en traje.

Quería que me bajara el calzón en la sala y me tire con el vestido aún puesto. Pero cuando llegamos al depa, Rafo estaba todo aletargado. Se metió al baño de nuestra habitación a lavarse los dientes y la cara. Apagué la luz del cuarto quedando iluminaba tenuemente por la luz del baño gracias a que la puerta es de vidrio catedral transparente. Lo esperé desnuda junto a la puerta. Cuando salió, me dio un pico y pasó de largo.

¡¿Qué fue eso?! Volteé y lo vi preparándose para acostarse. Me lavé rápidamente los dientes y entré a la cama. En mi borrachera era consciente de lo que quería obtener de Rafo esa noche, así que empecé a besarlo suavecito por la oreja bajando por su cuello, tocando su abdomen en círculos, llegando hasta su pubis. Salió con que estaba cansado: vamos a dormir cielito ¿sí? No hice caso, seguí besándole el cuello mientras acariciaba su verga. Empezó a ponerse duro. Me concentré en mordisquear el lóbulo de su oreja mientras acariciaba en círculos la cabeza de su pene jadeando lentamente. Él empezó a lubricar y yo estaba más que lista. Llevaba días esperando una embestida.

En ese momento, Rafo me mató diciendo: amor ya pues estoy cansado. Y se volteó sin más… me quedé en el aire. Era la primera vez que me rechazaba de esa forma. Yo había sido muy tolerante con él las últimas semanas, pero esa actitud de rechazo me hizo sentir mal. Pensé que tal vez era verdad que estaba muy cansado. Había sido un día largo y agitado. Pero qué cosa era un tire, sólo una metidita. No quise imaginar que así serían las noches que me esperaban una vez que nos casáramos. Cuando él está empingado nunca le he dicho que no. Me quedé dormida pensando en que nunca han fallado los mañaneros, tendría que esperar unas horitas más para darme por bien servida.

Me desperté ansiosa de hacer el amor con Rafo, estos días hemos estado distantes. Empecé acariciándole el pubis, el pene, me apresuré a quitarme su polo que utilizaba como bata y me trepé en su encima despertándolo. Cuando empecé a bajar por su pecho peludo e intenté despojarlo de su bóxer para darle una rica mamada me detuvo sacándome de encima sutilmente diciendo que se nos hará tarde para el trabajo. No eran ni las siete de la mañana, teníamos tiempo de sobra.

  • ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes? – en verdad estaba preocupada por su negativa a tirar, me sentía rechazada por mi novio.
  • Nada amorcito. Sólo que quiero abrir temprano la cafetería y arreglar un poco el local, luego tengo que ir al otro local hasta que lleguen los chicos, recuerda que ahora son dos cafeterías, es el doble de trabajo –me dio un pico, se levantó de la cama y se fue a la ducha.

Echada, ahí en la cama, pensando en cómo habíamos llegado a ese punto. Me parecía tan raro todo. Rafo nunca se había negado a hacerme el amor, menos a una mamada. ¿Qué estaba pasando? Dudo la verdad que su negativa a tirar haya sido porque tenía que abrir sus dos cafeterías. Claramente es una excusa. ¿Tendría que ver con la tipa de anoche? era bien guapa la verdad, pero tenía cara de pendeja. Sonrisa enorme, ojos grandes, labios carnosos, pecosa y sabiendo que Rafo tiene novia no dejaba de coquetearle hasta hablaba mordiéndose los labios, la muy pendeja… aunque más pendejo él que delante de su novia se pone en ese plan. Puta madre ¿y así nos vamos a casar?

Por otro lado, estoy segura que Ramiro jamás se hubiera negado a hacerme el amor. Cómo se sentirá apretar esos bíceps, se nota que el muchacho lleva tiempo en el gimnasio. ¡Dios mío! me mojo de sólo pensar en apretar los bíceps y pectorales de Ramiro. Mejor ni me lo imagino metiéndomela, tal vez me vengo y sale Rafo de la ducha, me encuentra y la canción.

Cuando Rafo salió del baño, yo me levanté de la cama, alisté la ropa que me iba a poner y me metí a la ducha. Pensé que tal vez si me ponía una tanguita negra y el brassier de encaje negro que tanto le gustaba, él sucumbiría a mis encantos.

Al salir de la ducha, Rafo se estaba peinando. Busqué la lencería negra y me la puse junto con mi perfume. De repente accede a un rapidín antes de ir a la oficina, pensé. Sería tan oportuno y rompería el hielo entre los dos. Él alistaba su morral, mientras yo me aplicaba una crema hidratante para mis rizos. Me acerqué a él como niño pidiendo un pan para comer. Lo abracé por atrás y le besé el hombro. Él volteó y me dijo: vamos ya amor, por ahí comemos algo.

  • Rafo ¿qué pasa? Te deseo, no te das cuenta. Quiero que me hagas el amor ahora mismo.
  • Vero ¿qué tienes? Desde anoche pareces una perra en celo ¿qué te pasa?
  • ¿Me has dicho perra?
  • Perdóname pero me parece extraño que estés tan insistente.
  • ¿Quién era la tipa de anoche? esa rubia que cuando me presentaste bajaste la voz.
  • Una amiga ya te dije. Y estás loca, no bajé la voz. Ella sabe que tú eres mi novia y que vivimos juntos.
  • Pues esa es una puta porque sabiendo que vivimos juntos no dejaba de coquetearte. Y tú también le coqueteabas, no te hagas – me exasperé, sentí que estaba perdiendo a mi novio y lo peor es que el bajó la mirada cuando le increpé.
  • Si te vas a poner en ese plan, voy avanzando. Conversamos en la tarde.

No entiendo qué le ocurre, reconozco que hemos estado discutiendo más seguido sí,  es cierto, pero a la hora del sexo las cosas no habían cambiado, él continuaba siendo recontra cariñoso y mañoso. Hasta que empezó a acercarse la fecha de inauguración de la cafetería y para entonces  ya eran varios días los que no tirábamos. Eso está mal, lo sé.

Llegué a la oficina temprano con el cabello aún mojado. Puse una salsa mientras arreglaba mi escritorio: ella me miraba a los ojos y yo pensando en ti, la vida es así no la he inventado yo. Qué irónico justo la letra trata de una infidelidad.

En ese momento Ramiro tocó la puerta de vidrio. Quería consultarme un tema de patentes. Le dije que no sabía mucho del tema, no era mi especialidad.  Justo me paré a arrojar un papel al basurero y él me susurró:

  • Me encantan tus rizos hidratados- se sonrió mirándome coquetamente – Hueles riquísimo Vero.

No queda duda que Ramiro es otro pendejo. Me dieron unas ganas locas de cogerle las bolas, lo quedé mirando sin creerle nada.

  • Gracias – traté de disimular mi calentura.
  • No te vayas a ofender ni a molestar, pero estás bien rica, y en ese vestido negro te ves más rica todavía.

¡Mierda! Qué le digo, no puedo más. Me fijé que Javier, mi colega de la oficina del costado, no estaba; mi asistenta tampoco, nadie pasaba por ahí. Me acerqué lentamente a Ramiro y le dije muy cerquita a la boca: ¿qué tan rica? Estaba excitada que ni bien pronuncié esas palabras le cogí y apreté fuerte las bolas. Y él que tenía unos papeles en la mano me dijo al oído: exquisitamente rica y se mordió los labios. Me mojé.

Lo solté y me volteé, quedándome pegadita a él, sintiendo su verga erecta rozar mi vestido. Lo miré de reojo y él me olió. Mamacita, dijo con una voz de arrecho. Me mordí los labios y él me cogió el seno diciéndome: almorcemos juntos hoy día, di que sí. En una respondí que  sí.

Me soltó y dijo como si nada: ya pues Verónica entonces nos vemos a la salida, qué bueno que hoy es sábado.

Salió de mi oficina y yo me quedé mojadita. A la salida nos veremos y ¿ahora? Puta madre Rafo… Soy de lo peor. Una pendeja de lo peor. Soy peor que la perra de ayer. Lo peor es que sabiendo lo que soy no se me quitan las ganas de ser infiel. Y después de lo que anoche vi, creo que él también se las trae con esa huevona.

A la salida, marqué tarjeta y saqué el celular de la cartera. Rafo no me había escrito en toda la mañana, pero había puesto en su estado de Facebook que se sentía maravillosamente, tal vez fue a visitarlo su nueva amiga…

Ramiro me dio el alcance: vamos a almorzar, siempre con esa sonrisa pícara. Los dos sabíamos que “vamos a almorzar” era ir a “almorzarnos”.

Me subí a su Elantra blanco polarizado, él puso su mano derecha en mi muslo izquierdo.  Y yo apreté sus huevos diciéndole: sorpréndeme. ¡Puta madre Verónica! No hagas lo que no quieres que te hagan, tienes novio.

Me llevó a un bungalow a las afueras de la ciudad, bien caleta, no lo conocía, cerca del óvalo La Marina en Moche. Cuando entramos a la habitación, lo primero que hizo fue poner música; mientras yo revisaba mi celular y lo ponía en vibrador. Empezó a sonar música instrumental. Creo que Ramiro buscó “música para hacer el amor” porque sonaba puras canciones en inglés alternativo. Qué risa.

Admito que estaba nerviosa. Nunca he traicionado a Rafo, bueno, nunca lo había traicionado. Ramiro se comenzó a acercar a mí y mirándome a los ojos me dijo: me gustas Vero y apretó con ambas manos mis  nalgas, mientras me besaba. ¡Qué rico! lo cogí de los pelos y nos besamos con muchas ganas acumuladas. Con lengua y harta saliva. Estuvimos comiéndonos a besos hasta que Ramiro abrió el frigobar y destapó una botella de vino seco. Elevamos las copas en un brindis cargado de intenciones. Tomé un largo trago tratando de espantar los remordimientos. Mis mejillas se encendieron. Él se sacó la corbata y los zapatos. Me cogió suavemente de la mano y se puso a bailar suavemente al ritmo de la música.  Me dio la vuelta y me recogió el cabello, comenzó a besarme el cuello y las orejas. Luego se apresuró a bajarme el cierre del vestido, yo estaba contra la pared. Me bajó el cierre y besó toda la espalda, luego me bajó el vestido y me quedé en lencería y en stilletos (me excita estar en lencería y en tacones). Me besó las nalgas y me las mordisqueó. Me volteó y no seguimos besando. Le empecé a desabotonar la camisa, mientras los dos nos mirábamos con harta complicidad.

Tiene un color bronceado que me gusta. A diferencia de Rafo, Ramiro es lampiño. Me gustaba la fuerza que impone Ramiro. Me hacía sentir como un objeto sexual, y me gustaba esa sensación. Apretaba sus brazos y me mojaba cada vez más. Comencé a besarle el cuello y noté que eso lo alocaba. Me  llevó al borde de la cama, jugaba con mis rizos, me desabrochó el brassier y besó suavemente los pechos. Me tiró a la cama. Comenzó a besarme el abdomen y las caderas. Hacía como si me quisiera bajar la tanga y me la volvía a subir, era un juego que alguna vez vi en una película porno, resultaba efectivo porque cada vez tenía más ganas de tenerlo adentro de mí. Estuvo así un rato mientras me seguía besando el pecho y las tetas, me las jalaba y chupeteaba. Yo estaba con una cara de arrecha impresionante, pude notarlo en los espejos del techo. Metió dos dedos dentro de mi vagina como preámbulo a la gran follada. Me gustaba que me mirara con lujuria y avidez, y a la vez no quería perderme en su mirada. Cerré los ojos y me dejé caer completamente en la tentación y el deseo. Ramiro metió dentro de mí la cabeza de su pene humedeciéndose con mis fluidos. Comencé a lubricar más mientras lo besaba y él continuaba haciendo lo suyo. En eso, me embistió. Una y otra vez hasta hacerme gritar del placer. Esta pose, él encima de mí mirándonos a los ojos, es la que más me excita, pero con Ramiro mantuve cerrados los ojos. Cambiamos a la pose de perrito. Pensaba que hacía tiempo que no hacía esta pose con mi novio. ¡Carajo Verónica deja de pensar! Disfruta el momento y ya.

Ramiro es bien ágil. Empezó a acelerarse y yo me contraje. Le pedía que siguiera, que no se detuviera. ¡Oh! ¡Ramiro! Me vine y seguía gritando cuando él gritó: ¡Mierda! Sentí que se vació. Por un momento me pesó no haber usado preservativo. Él tiene harto kilometraje. No me  vaya a contagiar algo. ¡No! no seas paranoica. ¡Sigue disfrutando!

Nos mantuvimos pegados unos minutos, luego nos apartamos. Él prendió un cigarrillo. Me dijo: me encantas Vero, hace tiempo que me gustas. Yo sólo respondí: invítame un fallo. Se sonrió y me convidó un Hamilton azul.

Estuvimos recostados fumando cerca de veinte minutos, hasta que Ramiro abrió otra botella de vino y me sirvió una copa. Brindamos y empezamos a besarnos nuevamente. Más vino, y ahora yo me trepé en su encima. Tomé el control de la situación. Levanté sus dos brazos y los sostuve con una mano mientras con la otra me sostenía y le besé la boca, las orejas, el cuello, el pecho, mordisqueé sus tetillas. Sentía como su “amiguito” se iba despertando. Lo empecé a masturbar, mientras él me cogía las tetas. Cuando estuvo bien erecto y lubricado, agarré su verga y la coloqué dentro de mi vagina. Empecé a moverme suave mientras Ramiro abría la boca e introducía sus dedos dentro de mi boca. Cogí fuerte sus pectorales. Mi cabello caía en su cara mientras me movía más rápido. Estaba a punto de llegar. Le di más fuerte. ¡Qué gran sensación! Me siento rica. Puta, pero rica. Mientras estaba aún con electricidad por haber llegado a un segundo orgasmo, Ramiro se inclinó un poco hacia adelante y me besó y lamió los pezones. Estaba rendida, me acosté a un lado. Él, que no había terminado, me volteó sutilmente, dejándome boca abajo, y me penetró sin decirme nada. Qué dolor tan placentero. Abrí más las piernas, él me cogió de las caderas y comenzó a acelerar. Apreté fuerte las sábanas. Ramiro gimió fuerte en mi oído. Nos quedamos recostados unos minutos.

Cuando volteé a verlo, estaba adormitado. Me levanté a servirme más vino y fumar. Deambulé por la habitación mirándome en los espejos, no me veo gorda. Me metí a la ducha. Fue suficiente de sexo por hoy. Mientras me duchaba, en mi cabeza sonaba la salsa que en la mañana estaba escuchando en mi oficina. Ramiro se incorporó. Quiso que se la mamara, pero yo ya me había satisfecho y me quería ir cuanto antes de ese lugar. No insistió y nos cambiamos.

Al salir del bungallow, eran casi las cinco de la tarde. Ramiro quiso ir a almorzar comida de verdad. Yo no quise. Le pedí que me dejara en el Real Plaza. Nos despedimos con un beso en la mejilla. Qué incómodo después de tirar en varias poses nos despedimos con un beso de amigos.

Rafo no me había escrito ni llamado. Caminé un buen rato por las tiendas pensando en lo que había pasado. Engañé a mi novio y me gustó. Pero sólo fue sexo. Ramiro no es un hombre como para novio. Quiero volverme a duchar y que el agua borre la perrada que acabo de cometer. Maldita sea, todo es recíproco, a mí me empezó a gustar Ramiro hace semanas y probablemente a Rafo también le empezó a gustar esa huevona por el mismo tiempo. Necesito hablar con él.