LIBRE

Todas las personas anhelamos en algún momento tener un compañero(a) de vida, no sólo un enamorado o novio. Y eso es normal. A veces nos quedamos pensando en cuándo conoceremos a esa persona que nos olvidamos de valorar y disfrutar nuestro presente: nuestra soltería. Es linda esta etapa (en algunos casos es más corta de lo que creemos…) así que a vivirla y disfrutarla bien, con esto no estoy diciendo que vayamos de party todas las semanas, sino que trabajemos en nosotros mismos, consintiéndonos (cada quien a su manera), siendo mejores personas que el día anterior.

Llevo más de dos años sola. En ese tiempo conocí a dos chicos que me gustaron y me ilusioné como cualquiera (de uno más que el otro). Con el primer chico que conocí, como es de imaginarse y a quién no le ha pasado, todo el tiempo lo comparaba con mi ex (al que quise muchísimo y cuando se acabó lloré muchísimo también). Con el segundo chico, recordé que donde hay amor, no hay excusas. El que quiere busca la manera que funcione porque no quiere perderte, porque le gusta estar a tu lado, las excusas sobran. Si no te sientes cómodo, amado y en reciprocidad en una relación entonces no pierdas tiempo, enfócate en ti, en mejorar y seguir creciendo. “Si no te quiere entonces esa persona no es suficiente para ti”.

Creo en el amor, creo en el compromiso en una pareja, creo en la fidelidad, creo que hay hombres muy buenos y espero conocer algún día a mi compañero de vida, a mi piloto y copiloto, al que me quiera tal y como soy (como Marc Darcy quiere a Bridget Jones) y tener tres hijos y un perro; y si no, pues no importa, seguiré enfocándome en mí, viajando, disfrutando de lo que me gusta, viviendo bien y bonito que al final es lo único con lo que nos quedamos.

Escribo esto no de pura catarsis sino para recordarles que mientras llega el buen amor a nuestras vidas debemos enfocarnos en nosotros mismos, en cuidarnos y crecer. A mí, al principio me costó comprenderlo del todo, pero una vez que lo hice me sentí empoderada porque comencé a hacer muchas cosas que siempre quise emprender. Si yo pude comprenderlo y empezar a hacerlo, todos pueden.

Un abrazo fuerte y gracias por leerme 🙂

Zu

CORAZÓN ROTO

Habíamos planeado que ni bien termine la verbena por el aniversario del colegio, iríamos a seguirla a casa de Karin. Sus padres eran recontra permisivos y sus dos hermanos mayores se encontraban de viaje así que podíamos divertirnos a nuestras anchas.

Luis no pudo ir porque tenía que estudiar para un examen. Él ya había ingresado a la universidad y a pesar de haber empezado el ciclo unos meses antes, debía sacar las notas más altas si quería obtener una beca, la cual era su meta. En los dos años que llevábamos juntos, Luis había demostrado ser un chico bien estudioso que prefería quedarse a estudiar que salir con amigos. Éramos como agua y aceite, pero nos queríamos. Él era mi primer enamorado y yo era su primera enamorada. Toda la realidad conocida hasta ese momento era perfecta.

Al terminar la verbena, mis amigos y yo subimos a la camioneta de Erick, bueno de su papá, y nos dirigimos a “24 Horas”. Bajaron a comprar Karin, Catherine y Abel. Unos minutos después regresó Karin y me pidió que la acompañara. ¿Qué pasó? ¿Por qué esa cara? ¿Faltó dinero?

Había varios carros estacionados afuera de la licorería. Karin caminaba un paso adelante. Cuando llegamos a la reja del local me dijo triste: Mira – señalando a un Volkswagen rojo polarizado. Sentí que mi corazón estallaba en mil pedazos, mis manos sudaban más de lo normal, mis ojos se hicieron agüita y no podía articular palabra alguna. Karin me abrazó mientras se acercaban Catherine y Abel. Ahí estaba Luis. Conversaba muy cerquita con una chica de gran escote y jean apretado. Ella estaba apoyada en el escarabajo y él tenía sus dos manos en la cintura de ella.

No podía estar pasando eso. Mi Luis tendría que estar estudiando en su casa, solo. De pronto aparecieron dos amigos de él, que  alguna vez me los presentó. Uno de ellos atinó a decir imperativamente: Luis. Voltearon y nos vieron a todos observándolos. No supe qué hacer ni qué decir, sólo di media vuelta y junto con mis amigos regresé a la camioneta. Karin se encargó de contarles a los demás lo que acababa de suceder. Nadie lo podía creer. Lo único que yo quería era estar sola en mi habitación y llorar. Sentía dolor en el pecho y vergüenza. No podía ir a mi casa así, mis hermanas se darían cuenta y se lo dirían a mis papás. Mi mamá llamaría a la mamá de Luis y  mi papá iría a buscarlo y le sacaría la mugre, estoy segura.

En casa de Karin me lavé la cara, fumé un cigarro, bebí dos tragos de Cuba Libre y le pedí por favor a Erick y a Pili que me llevaran a mi casa. El reloj marcaba las 12.40 de la noche, felizmente mis papás no eran de los que esperaban despiertos a sus hijas.

Me puse el pijama y al acostarme, ahí estaba el maldito peluche que me había regalado Luis en la Navidad pasada. Me dio arcadas y lo arrojé debajo de la cama. Recé y le pedí a Dios que me haga olvidarlo. Increíblemente después de que dije: Diosito que se haga tu voluntad me quedé profundamente dormida.

Al día siguiente, Luis llamó por teléfono. Por suerte contestó mi papá quien, a petición mía, le dijo que no quería  hablar con él y que no volviera a llamar. Tuve que explicarle el motivo de mi reacción:

  • Papi te voy a contar pero no se lo comentes a nadie. Lo que pasa es que Luis ya no me gusta. Ya no quiero estar con él. Se lo he dicho pero, él insiste.
  • Me parece lo mejor hijita, los enamorados a los dieciséis solo quitan tiempo, ya te falta poco para terminar el colegio, ingresarás a la universidad y harás más amistades. El amor llegará cuando tenga que llegar ni antes ni después. Todo a su tiempo mi Julieta bonita.

Me puse a llorar en los brazos de mi papá, no por haber sido traicionada, sino por la mentira que le estaba contando al hombre que más me amaba en el mundo. Al maravilloso ser humano que me consolaba siempre y al que podía correr a llorar. No podía romperle el corazón contándole cómo a mí me lo habían roto la noche anterior. No. Tenía que ser fuerte y olvidarme de ese idiota.

Los días fueron pasando y mantenía mi mente ocupada entendiendo Física Elemental, tenía bajas notas en el curso. Los viernes por la tarde seguí reuniéndome  con mis amigas en el “Tambo” a tomar algo y conversar. Los sábados íbamos al cine “Bahía” o a caminar por el centro de la ciudad. La verdad es que cuando recordaba lo sucedido me dolía muchísimo, pero trataba de no pensar mucho en ello y mi vida seguía transcurriendo de forma “normal”. Era Setiembre y todos los temas de conversación se tornaban a cerca del viaje de excursión, de la graduación y el baile de promo.

Luis no volvió a llamar. No fue a mi casa. Ni siquiera intentó buscarme a la salida del colegio. ¡Qué maldito! Después de dos años de haber estado juntos, por lo menos hubiera tratado de explicar lo inexplicable, disculparse o lo que sea…

No volví a pasar por su calle y, obviamente, él por la mía, tampoco. Pronto llegó el verano y con él la preparación para entrar a la Universidad. No tenía ganas de estudiar, pese a ello y a todos los pronósticos ingresé a la Universidad Nacional. Sería comunicadora social.

Creía que al empezar la universidad ya no pensaría más en Luis. Error. No fue así. Me atormentaba la idea de que estando conmigo, también estaba con esa chica. Ni siquiera le importó darme alguna explicación y tal vez eso fue lo mejor porque seguro lo hubiese perdonado.

Había escuchado que a los dieciséis siempre eran reales los sentimientos, probablemente en algún momento fue real el amor que sintió por mí, pero también fue real su engaño.

Mindfulness

Como ya les he contado en otras publicaciones, al regresar de mis vacaciones en Estados Unidos (tiempo que me ayudó a conocerme y, especialmente, a reconocerme) me he dedicado a la sanación, cuidado y crecimiento de mi interior. Ni bien llegué a Lima decidí inscribirme en mi primer taller de “Escritura Creativa” con los capos de Machucabotones, tenía pendiente llevar un curso de Yoga. Por fin, la semana pasada comencé un taller de “Mindfulness, Meditación y Yoga” con la trome en esta materia: Jessica Vega Puch.

Aunque yo sea una persona paciente, confieso que esa paciencia muchas veces me lleva a la ansiedad y el stress, así que tenía que tomar medidas sobre el asunto. Jimmy, con el que casi siempre pierdo la paciencia (lo siento amigo, gracias por aguantarme) dice que yo termino stressándolo y que debí haber empezado este taller antes de los de escritura jajaja. Bueno, tomará tiempo, pero practicaré en bajarle a mi ansiedad I promisse.

Por lo pronto, estoy aprendiendo a disminuir la intensidad a las emociones. Aprendiendo a no reaccionar (cuánto cuesta…). Y como TODO LO QUE SE PRACTICA SE REFUERZA (amo esta frase) sé que debo hacerlo todos los días, tres veces al día (el meditar, el concentrarme en mi respiración). No obstante, honestamente, no lo estoy practicando tanto como quisiera. Me prometo aumentar la práctica y hacer espacios en mi día a día para realizarlo (iré al baño de la oficina a respirar).

En este taller estoy comprendiendo que los pensamientos crean emociones, éstas crean sensaciones físicas y éstas a su vez crean conductas. En la última clase hicimos una práctica de gestión de emociones en la cual todos los participantes meditamos sobe la emoción que estábamos sintiendo en ese preciso momento. Yo reconocí estar sintiendo temor. La gran mayoría (por no decir toda la clase) manifestaron estar sintiendo emociones “negativas” como: tristeza o miedo.

La profesora nos recalcó el No Juzgar nuestras emociones ni como “buenas” o “malas”, ni como “positivas” o “negativas”, ni a nosotros mismos por sentir una emoción difícil o incómoda. Normalmente reaccionamos bloqueando estos malestares (distrayéndonos o automedicándonos) o abrumándonos (pensando más de la cuenta en nuestra emoción y empeorando la situación). Jessica nos enseñó a sostener nuestra emoción y acariciarla como si fuera un niño pequeño. Debemos aprender a aceptar “lo desagradable” sin aferrarnos a eso, pero sin evitarlo ni rechazarlo porque el dolor es parte de la vida. Cada emoción tiene una función.

¡Un fuerte abrazo y buena vibra!

Zu

Psicópata Integrado

Hace algunas semanas, después de más de dos meses, conversé con mi primo (al que quiero y admiro como el hermano que no tuve). La conversación duró varias horas, nos pusimos al día sobre los últimos sucesos de nuestras vidas. Por uno y otro motivo mis horarios libres no coincidían con los de él y veníamos posponiendo esta conversación que fue muy reveladora para mí.

Conoció a llamémosla “María” e inmediatamente “match”. Le llamó la atención lo guapa y amable que era. Súper linda, dijo.

. Prima nunca había conocido a una chica así. Y tú sabes que he conocido a un montón de chicas – abría los ojos que expresaban su total asombro.

. Sí lo sé, pero a veces pasa así. Te acuerdas que te conté que estuve con un chico que al principio me caía mal y a los pocos días cambió todo el concepto que tenía de él. Nunca había conocido s un chico así… – daba por sentado que esas cosas suelen suceder.

  • Ah el pata ese… Espera que te siga contando.

Prosiguió su relato:

  • María me atrajo rápidamente por su amabilidad y por lo linda que era conmigo. Me llamaba la atención que no me dejara gastar. O sea, no dejaba que compre cosas innecesarias. Fue la primera chica que en un mes llevé a mi casa y se la presenté a mi familia. Ella se metió al bolsillo a mis papás al toque porque cada vez que iba a mi casa, que se volvió cosa de casi todos los días, se comportaba de una manera muy atenta y amorosa. Decía que le gustaba cocinar y cocinaba para todos en casa. Era conversadora, sobretodo conversaba mucho con mi mamá al punto que más de una vez me dijo: “tu mamá y yo somos almas gemelas”.
  • Jajaja ¿En serio?
  • Sí. Igual que tu ex que llegaba a tu casa y se llevaba bien con toda la familia. Hasta lo nombraron padrino a ese…
  • Jajaja ¡Sí! Paraba metido en mi casa y en la de los abuelos también. Se llevaba bien con todos.
  • Esas son caretas prima. Ya te vas a dar cuenta. Te sigo contando. María me mandaba mensajes de texto largazos y por whatsapp también. Tú sabes que yo casi no utilizo esa aplicación, pero ella empezó a bombardearme de mensajes todo el día. Eran mensajes melosos de buenos días, buenas noches, me enviaba fotos, me avisaba a la hora que salía de su casa, me pedía que la recoja del trabajo, me deseaba que Dios me llene de muchas bendiciones y hasta se disque preocupaba por si había almorzado, si había comido… Otras chicas con las que he salido nunca se han comportado de esa forma, así que para mí era raro. Empecé a desconfiar un poco de todo eso. Pensé que tal vez era una interesada que quería sacar algún provecho de mí, incluso la puse a prueba en varias ocasiones en cuestión de dinero y ¡nada! Comencé a pensar que no era posible que esté saliendo con una chica súper linda, tierna, cariñosa, bonita y atenta, realmente se veía interesada en mí. Pasó todo tan rápido.
  • Caíste… -la historia que Luis estaba contando se me hacía tan familiar.
  • Sí. Y quién no caería con tantas demostraciones de atención y amor, supuestamente amor…
  • Asu…el personaje con el que yo me topé también me bombardeaba con mensajes todo el día y parábamos, prácticamente, todo el día juntos.
  • Y seguro que tú también pensaste que tenías suerte de haber encontrado a un tipo así – Luis soltó una carcajada.
  • Jajaja pues sí.
  • Ahora que veo como son las cosas de verdad, veo tan claro las intenciones de estas personas. Te sigo contando. Poco a poco este personaje de película, de película de terror, comenzó a decirme que debía cambiar mi forma de comportarme con mis papás. Tú sabes que yo no soy muy demostrativo. Me decía que la familia era lo principal y que siempre debemos estar diciendo a nuestros padres cuánto los queremos, me lo decía de una forma muy sutil y cariñosa. Poco a poco comencé a cambiar mi forma de demostrar mi cariño a mis papás.
  • Mmm bueno, creo que tan mala no era María. Mejoraste tu relación con tus padres ¿no?
  • ¿Sabes que es lo chistoso? Yo siempre he tenido una buena relación con mis papás. No seré tan cariñoso con ellos, pero los amo con toda el alma… Que no les diga cuánto los quiero no significa que no lo haga. Poco a poco, con esa vocecita de bebé, empezó a decirme con mucha sutileza, como quien no quiere la cosa, cómo tenía que comportarme y no sólo eso, comenzó a decirme cómo le gustaría que me vista.
  • Asu… – Grande era mi sorpresa al escuchar lo que Luis contaba del personaje de película de terror con el que se había chocado porque coincidía con el personaje de “scary movie” con el que yo me había topado tiempo atrás.
  • Al principio pensé que María quería algo bueno para mí, pero felizmente me di cuenta de sus manipulaciones encubiertas. Sabes, yo siempre he sabido que existen malas personas, pero nunca pensé que a este nivel. No entendía como pudo cambiar ella tan rápido. Me hacía sentir muy mal, me hacía sentir como si yo fuera una persona mala. Me di cuenta que si las cosas no salían como ella quería, ella cambiaba mucho. Te cuento que yo no soy un chico celoso, pero ella siempre me quería dar celos como sea. Me enseñaba fotos con sus compañeros de la universidad, me quería sacar celos con eso… Decía cosas como: “mira él está muy cerca de mí en esta foto ¿verdad?”, yo normal y María otra y otra vez: En serio siempre se me acerca este chico. No paraba hasta que yo explotaba, y cuando eso sucedía yo era un loco celoso. ¡Imagínate!
  • Se me hace tan familiar lo que estás contando.
  • Siempre he pensado que cuando uno quiere a una persona quiere que todo esté bien con ella, pero por más que yo trataba nada era suficiente, ella quería siempre más… Era como si ella estuviera vacía, hasta ese momento no entendía bien con qué tipo de persona estaba… Fue difícil para mí terminar con ella porque me hizo prometerle que nunca la dejaría. Dos semanas después de terminar con ella me sentía mal porque a pesar de todo quería mucho a María, por no decir que me desvivía por ella, justo una de mis mejores amigas me llama y me dice que necesitaba hablar urgentemente conmigo porque se sentía muy triste y quería contarme algo. Cuando la vi, no la podía reconocer. Había perdido mucho peso, estaba muy delgada. Me contó que recién había terminado con su novio, había sido muy malo con ella, un manipulador de aquellos, mentiroso y lo más traumante es que acababa de descubrir que era gay. Me contó que tuvo que ir a una psicóloga, quien le explicó que había estado con una persona que manipulaba con malignidad: Un narcisista. Ahí es cuando me comenzó a contar acerca de los narcisistas y su malignidad. Son seres vacíos, personas sin alma por no decir personas sin corazón que fingen sentir amor por alguien. Fingen todo el tiempo son muy manipuladores y siempre con intencion de herir a las personas porque son como personas depredadoras de sentimientos. No les importa lastimar a alguien, en especial a su pareja, de esa forma se sienten vivos. Todo lo que ella me contaba era como si estuviera describiendo a María y yo sorprendido le seguía preguntando, mi amiga me sugirió mirar en YouTube videos a cerca del narcisista maligno o también conocido como psicópata integrado. Yo pensaba que un psicópata era un loco que mataba personas. Lo que los caracteriza es que no tienen sentimientos ni remordimientos. Sólo les importa salirse con la suya. Son capaces de cualquier cosa, por eso es que uno escucha en noticieros que de un día para otro una persona decidió matar a otra.
  • Qué miedo lo que me estás contando.
  • Le dije a mi amiga que me enseñara los videos que ella había visto y con tan sólo ver los primeros quince minutos del primer video me pude dar cuenta que ese era mi caso. Era como si estuvieran describiendo a María. Me quedé anonadado y aprendí que ellos tienen un ciclo de destrucción: Primero es la “etapa de Cacería” donde se convierten en tu falsa alma gemela. Te hará formar la imagen de un ser encantador y buen oyente. Su objetivo es que tú te abras y le confieses todo, después utilizará toda esa información para manipularte. Te dirá que siempre ha querido tener una relación estable y duradera, pero que no ha encontrado a la persona indicada. Será la persona perfecta, tu alma gemela, encantadora, muy interesada en ti con muchas cosas en común. Segundo es el “Bombardeo de amor”. Estará disponible para ti 24/7. Llamadas de horas de duración. Múltiples textos de whatssapp todo el día. Likes a todo lo que publicas. Halagos, flores, regalos. Se preocupará por todo lo que te sucede y cómo solucionar tus problemas. Te dirá cosas como que Dios ha sido tan bueno en poner a alguien como tú en su vida. Tercero es la Triangulación. Va a utilizar a otras personas (reales o imaginarias) para provocarte celos y esto creará que tengas miedo a perder a una persona tan “perfecta”. Cuarto es la etapa donde el lava tu cerebro, manipula tu mente, te hace dudar de tu estabilidad. Dice mentiras evidentes y hasta te cuestiona como profesional. Te halaga en público y te lastima en privado. Comienzas a sentir que tú eres el problema. El narcisista maligno necesita de este ciclo para poder sentirse vivo y que importa en este mundo.
  • ¡Guau! Has descrito a la persona con la que estuve – seguía impresionada por la similitud de descripciones que Luis había hecho.
  • A veces me decía que se sentía sola, que había sufrido desde niña. Me contó que su padre las había abandonado. Y sentía un vacío muy grande. Lo más duro para mí fue cuando traté de terminar la primera vez, me dijo que se mataría. Seguro que tu narcisista también te contó que sufrió mucho en el pasado, que le han hecho daño, que ahora que te encontró siente que Dios escuchó sus ruegos. Pero dime algo prima ¿Te dijo algo como que no merecía estar contigo, que tú mereces estar con una mejor persona?
  • ¡Sí! decía cosas del tipo “soy una cagada” “tú eres buena, mereces otra cosa” “¿qué haces conmigo?”
  • ¡Ajá! Típico.
  • Al menos en eso no mintió. Dijo lo que era.
  • Jajaja Ajá. Así son como se sienten realmente aunque los veas felices no lo son. Te termino de contar la historia de mi narcisista. Después que me di cuenta que me estaba manipulando quise sacarla de mi vida. Se ponía a llorar, gritaba, decía que yo la hacía reaccionar de esa manera. Volvía a su papel de víctima y se la pasé unas veces hasta que apareció otro personaje en la historia…
  • Estás describiendo a mi ex.
  • Es como si todos los narcisistas tuvieran el mismo libreto. Su abuelo falleció y hasta eso utilizaba para salirse con las suyas. Le atrapé dos mentiras grandes y cuando por fin le dije que se terminó, amenazó otra vez con matarse. Está loca. Como yo no sabía de estos psicópatas integrados tenía miedo que vaya a hacerlo. Por otro lado, yo estaba tranquilo porque nunca fui malo con ella, siempre le deseé lo mejor. Después de enterarme de todo lo que te estoy contando sobre los narcisistas, la enfrenté. Lo único que le dije es que se sacara esa máscara que usa, que ya sabía que era una falsa, que nunca me quiso y nunca quiso a mis padres. Ahí fue cuando estalló y me respondió que no quiere a nadie, que no sabe que es eso de “querer”. La dejé sola y me fui, pero sé que en algún momento va a regresar a joder, esos enfermos siempre regresan. Pero yo ya sé quién es. Ya se le cayó la careta.
  • ¡Asu! Como dices: el mismo guión.
  • Te he resumido la historia. He omitido un montón de cosas.

¡Atención!

Si contamos esto es para que la gente sepa y abra los ojos. Personas como las que se ha descrito en este relato sí existen, pero están encubiertas. Son como camaleones y no debemos acostumbrarnos a este maltrato. Hay muchos videos en YouTube acerca de los Narcicistas y Psicópatas Integrados, los invito a mirar y chequear esta información, de esta manera desbaratar la idea de que un psicópata es un loco, el que mata, el que tiene múltiples personalidades o que estos psicópatas narcisistas son sólo varones. Ah, ah, hay muchas mujeres también. Estos narcisistas malignos están más cerca a nosotros de lo que nos imaginamos.

Al contar esta verdad esperamos poder ayudar al menos a una persona a que comprenda y pueda darse cuenta de la realidad de estos personajes. Y correr, correr por nuestras vidas.

Zu

LÍNEAS DE EXPRESIÓN

 

A muchas personas no les gusta decir su verdadera edad, sobre todo a las mujeres. A mí sí me gusta decir la mía. Treinta y uno. Hay quienes dicen que parezco de mi edad, hay otros que dicen que parezco menor y también están los que dicen que parezco mayor (nunca faltan los haters). En fin, creo que debemos sentirnos contentos y orgullosos porque cada línea de expresión en nuestro rostro son pruebas fehacientes de nuestras carcajadas, llantos, problemas, malas y buenas noches.

Esas líneas de expresión forman parte de nuestra experiencia de vida, para mí ésta cuenta más que todos nuestros estudios juntos. Confieso que me ha resultado, incluso, más satisfactoria que cualquier grado o título universitario. En los dos últimos años, sin proponérmelo al principio, crecí y mejoré bastante como persona.

No obstante, como ustedes bien saben, no todo es color de rosas. Algunas veces, cuando todo marcha en paz, sucede algo que nubla la escena (sí suena un poco “exagerado y trillado” lo sé, pero es true). Como me dijo alguien muy especial: “Si no hubieran problemas, la vida no sería vida. Todo pasa”. Y yo soy prueba fiel de que todo pasa en esta vida, así que paciencia, constancia y buen humor.

¡A vivir con intensidad nuestros días y nuestra edad!.

Abrazos.

Zu.

 

LUCY Y EL CERDITO

Llegó el verano y Lucy viajó a Arequipa con su familia,  tenía siete años cuando visitó por primera vez la casa de sus abuelos paternos en un pequeño pueblo a dos horas en bus de la ciudad de Arequipa. El nombre del pueblo es Huanca. Todo el trayecto Lucy divisó andenes de color verde amarillento, ganado vacuno y equino pasteando entre las escalinatas, campesinos caminando por el camino de trocha y buses de regreso a la ciudad blanca.

El paradero del bus era en la plaza de Armas, muy parecida a las plazas de Armas de muchos pueblos pequeños de la sierra peruana. Alrededor de la pileta, en el centro de la plaza, estaba la iglesia matriz de tipo colonial, al frente la comisaría y la municipalidad distrital.

El papá de Lucy estaba emocionado porque regresaba después de varios años al lugar donde vivió en su niñez, porque era la primera vez que llevaba a su pequeña a Huanca y Lucy, recién, conocería a sus abuelos.

  • Lucy en esta plaza jugaba de niño con mis amiguitos.
  • ¿Qué jugaban papi?
  • Jugábamos a los encantados, las chapaditas, corríamos con la pelota y todo lo que se nos ocurría.
  • A mí me gusta jugar a los encantados.
  • Escucha como silvo turururuu.
  • Jajajaja me das risa papi.
  • Se escucha clarito mi silbido.
  • Sí papi. ¿Tu casa está cerca?
  • Sí a dos calles, vamos.

Mientras Lucy iba de la mano de su papá hacia la casa de sus abuelos, le preguntaba por qué sentía un poco de frío si había un tremendo sol.

  • Así es el clima en la Sierra hijita. Llueve mucho, también, a mí me gusta mucho la lluvia.
  • A mí también me gusta mucho la lluvia papi, que copión eres.

Llegaron a la casa de los abuelos, Lucy observó la fachada de piedra y un enorme portón de madera.

  • Lucy ven, por acá es la entrada.

Su papá señaló una puerta de madera al costado del portón. Había una pequeña acequia al frente de la fachada, tenía que cruzarse para poder entrar a la casa.

  • ¿Cómo paso?
  • Salta Lucy.
  • Me da miedo.
  • Salta yo te agarro.
  • Me da miedo papi.
  • Entonces anda por allá. – señalando un tipo puente que permitía entrar los carros a la casa.
  • Ya está bien salto pero agárrame. – fue un salto mortal para la pequeña de siete años.
  • ¡Ya ves! ¡pudiste! – Le sonreía y Lucy sentía que con él a su lado ella era capaz de hacerlo todo.

Salió la abuela a recibirlos, los llenó de besos y abrazos. Ni bien se abrió la puerta se podía ver el patio y alrededor de él había varios cuartos con maceteros afuera. Lucy pudo divisar que el patio era bien grande y le embargó una enorme curiosidad por querer investigar cada uno de los cuartos de la casa.

En la cocina su abuelita estaba preparando un delicioso potaje en recibimiento a su hijo y su familia. Había dos señoras con mandiles largos que ayudaban a cocinar a su abuelita. Lucy tuvo un poco de miedo de los cuyes que corrían dentro de la cocina, muy cerca al horno de piedra, notó que era totalmente diferente a la cocina de su casa que tenía losetas y cerámicas. Salió de la cocina a explorar los cuartos aledaños, había un perro durmiendo plácidamente en medio del patio, el primer cuarto se abrió fácilmente al empujar la puerta, estaba lleno de maíces de distintos colores, había de color morado, amarillo, rojo, blanco, anaranjado y, también, de varios colores a la vez. El segundo cuarto estaba con la puerta abierta, estaba lleno de tubérculos desde el piso hasta el techo. Esos cuartos eran las despensas de sus abuelitos. El tercer cuarto tenía la puerta cerrada con llave, más tarde el papá de Lucy le explicó que estaba con llave porque era el cuarto del capataz.

  • ¿Capataz? ¿Qué es eso?
  • Es el señor que trabaja con tu abuelito en el campo. Él cuida de los animales y las chacras.

En el cuarto siguiente había un pequeño molino y al costado de éste se encontraba la casa propiamente dicha: la sala, comedor, habitaciones.

Lucy insistió a su papá que la llevara a conocer el huerto trasero de la casa, él estaba en la sala tocando una canción con la guitarra del abuelo, tocando y cantando. Hoy que regreso peregrino fatigado con el corazón cansado de buscar felicidad, Arequipa soy feliz en tu regazo…

  • Ya papi vamos.
  • Espérate pues hijita estoy cantando.
  • Pero tú dijiste…
  • Termino esta canción y te llevo a conocer toda la casa.

En el huerto trasero habían hortalizas y verduras, también estaba el corral de las gallinas, de los borregos y de los cerdos, ah también había una vaca con su ternero. Cuando se acercó al corral de los animales Lucy vio por primera vez a una cerda amamantar a sus lechones. Quedó fascinada con el acto, tanto que  su abuelita le regaló el más rosadito de ellos. Lucy estaba feliz, el cerdito era su primera mascota, lo cuidaría y lo querría siempre.

Pasaron dos días inolvidables en Huanca con los abuelos, contando anécdotas e historias y yendo al campo. Cuando llegó la hora de partir los papás de Lucy le explicaron que no podían llevar al cerdito a su casa porque en el avión no permiten que suban cerdos así sean pequeños, además él estaría más feliz con su mamá cerda y sus hermanos lechones.

  • Lucyta no te preocupes, yo lo cuidaré. Tienes que venir a visitarlo en tus próximas vacaciones. – le dijo su abuelita con la voz más tranquilizadora del mundo.
  • Sí abuelita. Gracias.

Cada vez que hablaban por teléfono, Lucy preguntaba a su abuelita por su cerdito. Un día la abuelita llamó y sólo habló con su hijo.

Poco rato después Lucy escuchó que su papá le contaba a su mamá que sus padres estaban pasando por fuertes problemas económicos, que estaban vendiendo todos sus animales.

  • Entre los animales que ya han vendido está el cerdo que mi mamá le regaló a Lucy. Está muy apenada mi mamá pero no han tenido de otra.
  • ¡Dios mío! ¿Qué ha pasado? Pregunta con cuánto podemos ayudarlos.
  • Dice que no nos preocupemos, que lo están solucionando pero está triste porque no sabe cómo disculparse con Lucy.
  • Lo que importa es que ellos estén bien. Lucy ya ni se acordará del cerdo en un tiempo.

Lucy no sabía bien lo que estaba pasando y no sabía si llorar, preguntar, callar o reclamar. Le contó a su hermana mayor quien le explicó que los abuelitos se habían quedado sin plata y tuvieron que vender a su pequeño cerdo porque no tenían que comer. Ella lo entendió y sintió una profunda pena no por la suerte que corrió el cerdito sino porque imaginó a su abuelita triste en el teléfono.

Bodas de Cristal

Con motivo de la celebración de los quince años de egresados de secundaria (Bodas de Cristal) dos amigas de promoción organizaron un reencuentro de ex-alumnos en Lima, donde la mayoría vive. Como ya lo he mencionado en otros post, mi alma mater es: el colegio particular, parroquial Santa Rosa de Lima 💚💛

Estas amigas se organizaron de tal manera que la reunión sería el día del aniversario del colegio: 30 de agosto.
Un buen amigo brindó su casa para la ocasión, otro amigo diseñó los polos con nombre de la promo, otra amiga preparó los bocaditos y el pastel, otra amiga compró los tragos.

Después de muchos años volví a ver a varios compañeros. Fue gracioso y reconfortante. Ahí estaban: el amigo abogado que ante cualquier “consulta” su respuesta es: denúncialo 😉. La amiga emprendedora, la amiga madre soltera, varias amigas madres de familia, la amiga madre de hijos de cuatro patas, las amigas solteras pero nunca solas, la amiga que sueña con escribir un libro, el amigo cirujano, los amigos cabeza de hogar, los amigos sueltos en plaza, los amigos que siguen bebiendo sin reparo de la hora…😁

Como en todas las promos, en mi promoción había “grupitos”. Los nombres lo poníamos por las iniciales de los nombres de sus integrantes. Así estaban, por ejemplo: las ratas (las novieras) , gedaf (las intelectuales), lgram (las borrachas). En cambio, en los varones no había grupos, aunque algunos se apartaban de la manada…

No obstante, al estar nuevamente reunidos nos olvidamos de los grupos, todos somos una sola promo. Todos nos comportábamos como en secundaria, con la única diferencia que en esos años se hacían bullyng entre todos los varones, ahora recordamos ese bullyng, siempre con las mismas carcajadas de esos años maravillosos. También estuvieron presentes anécdotas de todos los compañeros y profesores, no podíamos dejar de mencionar a “Cotín”, “Jashi” a algunas de las monjas incluso…

Quince años: suena a bastante tiempo, pero al estar casi la mitad de la promo reunidos parece que no hubiese pasado tantos años. Ojalá no pase mucho tiempo para volver a compartir carcajadas.

Abrazos a mi promo 2004

Zu

EL SOUNDTRACK DE NUESTRA ADOLESCENCIA

Hace unas tres semanas; Jimmy, Katty y yo compramos las entradas al concierto de Bacilos y Diego Torres. Sus canciones forman parte del soundtrack de nuestra adolescencia. Nos retrotrae a los quinos, a las verbenas, a las primeras borracheras, a las primeras veces en una discoteca, a las primeras ilusiones… ¡Qué chévere! Ahora mismo alucino estar en El Tambo (un quiosco detrás de mi colegio – ¿o debería decir al frente? anyway) tomando Cuba Libre con varios de mis compañeros de promo, fumando esos cigarros con sabor a canela (hace ufff de años que no los pruebo, eran ricos…) viendo al chico que me gustaba fumar y exhalar el humo en forma de figuritas, riéndome como loca de las bromas que le hacen a Mayra por sus cachetes inolvidables y haciendo chanchita para comprar más trago.

No me gusta para nada esta frase, ni creo en ella, pero ahora mismo me pide a gritos que la mencione: “Todo tiempo pasado fue mejor”.

Pensando en el próximo reencuentro de ex alumnos de mi colegio, estos últimos días estuve mirando, nuevamente, Rebelde Way (novela argentina) también estuve escuchando canciones que sonaban mucho en los principios del nuevo milenio, tales como:

1. “Sólo tus canciones” – Daniela Herrero.

2. “A mil por hora” – Lynda.

3. “Pasos de gigante” – Bacilos.

4. “Carito” – Carlos Vives.

5. “Un montón de estrellas” – Polo Montañez.

6. “Huellas” – Joe Vasconcelos.

7. “Que no me pierda” – Diego Torres.

8. “Tabaco y Channel” – Bacilos.

9. “Corazón perdido” – Lynda.

10. “Color esperanza” – Diego Torres.

11. “Dilemma” – Nelly & Kelly Rowland.

12. “Fuck it” – Eamon.

13. “Perfect” – Simple Plan.

14. “Yellow” – Coldplay.

15. ” It wasn`t me” – Shaggy.

Ahora mismo viene a mi recuerdo las canciones con coreografía incluida (aunque esas no las escuché esta semana) tipo:

1. “Mayonesa”

2. “Aserejé”

3. “Agachadita”

4. “Axé”

Tanta fue mi emoción por evocar estos años maravillosos donde mi única preocupación era que mi papá me dé permiso para salir y pasar el curso de Física Elemental (con el profesor Cotos más conocido como “Cotín”) que comencé a compartir estas canciones en mis redes sociales.

A las pocas horas recibí la llamada de mi mejor amigo: ¿Quién quiere saber tu edad? Con lo que andas publicando ya todos saben que tienes más de treinta. Me maté de risa. Y es que Jimmy se jura un millenial reggaetonero, pero bien que se sabe todas las letras de las canciones que he mencionado y le salta el corazón al escucharlas (como a Katty y como a mí).

Abrazo grande a todos los treintañeros 😁.

Zu

AÑOS DE TERROR

No tengo el honor de conocer Ayacucho. Sé por parte de mi hermana, amistades, fotos que he visto y por la novela “Amor Serrano” que es una región hermosa con paisajes inmejorables (como toda la serranía peruana) marcada por una triste y terrible historia que dejó el terrorismo (miles de muertes, desapariciones y todo tipo de vejaciones).

Hace algunos años, tomé conciencia de lo sucedido en Ayacucho al leer “Abril Rojo” de Santiago Roncagliolo. Me quedé atónita y le hice preguntas a mi hermana mayor (que por cuestiones laborales ha visitado lugares recónditos de Ayacucho y tienes amigos de esa región). Ella me contó todo lo que sabía de esta época del terrorismo por noticias que vio, escuchó, leyó y por los propios testimonios que sus amigos ayacuchanos le narraron: “Cuando estuve en Huamanga pude percibir la tristeza tan honda en los ojos de sus pobladores” me dijo.

A raíz de mi última lectura: “La Distancia que nos separa” de Renato Cisneros recordé lo años de terror que padeció Ayacucho. En una parte de la novela el autor cuenta el episodio de la explosión de una bomba en la puerta de su casa de Monterrico quedando un letrero en la puerta con las iniciales  “MRTA” (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru). Dejando notar que este atentado había sido ocasionado por ese grupo terrorista. Su papá el general “Gaucho” Cisneros dijo a su familia: “Esto es obra de Montesinos, los terroristas no amenazan”.

Coincidentemente esta semana en TV Perú han transmitido diariamente una película peruana, es así que el día viernes pude ver “La casa rosada”.  Una película que muestra claramente el abuso que padecieron los ayacuchanos en esos años de terror, con una imágenes tan fuertes que me hacía voltear la cabeza a otro lado…

Me llena de indignación (creo que como a todos los peruanos que nos detenemos a pensar en lo sucedido en Ayacucho) el que hayan sido los militares los que mataron a más gente e infundieron mayor miedo a los pobladores que los mismos terroristas. No quiero decir que los terrucos sean mansas palomas o que no hayan acabado con la vida de más de un inocente, sino que es el gobierno que con la pantalla de “acabar con el terrorismo” torturaban y mataban a cualquier persona por la simple sospecha de que eran miembros de esos grupos. Evidencian casos que al no encontrar ninguna prueba que implique a “X” persona con estos grupos terroristas, eran los mismos militares los que “sembraban” pruebas para de esta manera cobrar vidas y salir a decir: Estamos enfrentándonos a los terroristas y estamos acabando con ellos.  Ni que decir de los policías y soldados que eran enviados a esta región, entraban a las casas de los campesinos y tomaban a sus mujeres por el simple hecho de creerse que eran los que tenían el poder… de alguna forma creo que lo tenían al ser confundidos, por sus actos, como terroristas.

Triste realidad.