ALIMENTACIÓN EN MADRES GESTANTES Y LACTANTES

Dicen que el embarazo es contagioso. Yo conozco a varias mujeres; sin exagerar, serán como diez (entre amigas, prima y conocidas) que están dando de lactar y otras que están por dar a luz. Eso, sin contar a mis amigas que tienen hijos de poco más de un añito de vida. Cuando converso con las gestantes y lactantes, es evidente el temor, emoción y felicidad por la nueva etapa que están viviendo 🤩. Son temas recurrentes en nuestras charlas: la forma en que darán a luz (si será parto natural o si lo harán por cesárea), los pre y contras de la cesárea, las molestias que aún tienen, las molestias que ya desaparecieron, el tiempo que darán de lactar, si darán fórmulas o no al recién nacido, qué alimentos deben consumir para el buen desarrollo de sus bebés, quién cuidará de ellos cuando ellas regresen a sus trabajos, etc. Por supuesto que quieren darles, desde ahora, lo mejor a sus bebés en cuanto a cuidados y alimentación se trate.

Por otro lado, les comento que a mí me gusta cuidar mi alimentación y saber los beneficios y los perjuicios de la comida que ingiero. Por fortuna, mi madre es nutricionista y siempre ha estado pendiente de que mi papá, hermana y yo tengamos una alimentación balanceada y que consumamos lo que nuestro organismo requiere y ha requerido en algún momento específico de nuestras vidas (enfermedades, dietas y alguna carencia específica). Debo ser honesta y admitir que a pesar de saber qué es lo que NO debo comer, a veces termino “pecando” ☺️.

Bueno, con tanta demanda de gestantes, consulté con mi mamá y con mis tías (colegas suyas) sobre alcances de una alimentación balanceada para madres gestantes y madres lactantes. Quiero compartir con ustedes las recomendaciones de las expertas en Nutrición. Algún día yo también seguiré estos consejos al pie de la letra 😀.

  1. En esta época de verano se debe consumir gran cantidad de frutas con buen contenido de agua, por ejemplo: mandarinas, naranjas, pepinos, limas, sandías, melones y piñas.
  2. Durante toda la gestación, es básico y fundamental, consumir alimentos ricos en Hierro y Yodo. El Hierro es el componente principal que oxigena la sangre y evita la anemia, lo encontramos en los pescados azules: Caballa, Bonito, Jurel y Anchoveta (principal fuente de Omega 3 que es esencial en la formación del cerebro del bebé), vaso de res, hígado, sangrecita, riñones, lentejita serrana, frejol castilla, habas y cereales andinos: quinua, kiwicha y cañihua. Por otra parte, tenemos al Yodo que es importantísimo para la formación neuronal, para la producción de las hormonas tiroideas, además facilita el desarrollo y maduración del cerebro; se encuentra en los pescados azules, en los mariscos, en las algas marinas y en la sal yodada.
  3. Se debe consumir pescado mínimo tres veces por semana.
  4. Para lograr una mejor absorción de hierro, se recomienda acompañar los alimentos con bebidas ricas en vitamina C (zumos de limón, naranja, kiwi, piña, melón y también combinar estas frutas en zumos).
  5. Esporádicamente se puede comer carnes rojas.
  6. Es recomendable comer a sus horas (desayuno, almuerzo y cena) y tener dos comidas adicionales (diez de la mañana y cuatro de la tarde), de preferencia consumir frutas enteras (NO en jugos o zumos).
  7. Consumir frutas secas, puesto que son beneficiosas pr a su aporte de fibra, grasas insaturadas y minerales, además poseen un alto contenido de ácido fólico.
  8. Consumir verduras de color verde como la espinaca, perejil, brócoli, alcachofa.
  9. Consumir ensaladas de diferentes colores y texturas (mínimo tres colores). Me recomendaron probar la ensalada Arcoíris, así que la preparé acompañada con pollo a la plancha y dos huevos duros (riquísima y muy fácil de preparar – no dudes en prepararla).
  10. Tomar bastante líquido bajo en azúcar, de preferencia consumir agua hervida que agua mineral o de mesa.
  11. Olvídate del café y la comida chatarra.
  12. Se debe optar por preparaciones saludables tales como a la plancha, al vapor, al horno o guisos. No es recomendable comer brasas ni parrillas, aunque  eventualmente podemos consumirlas.

Cabe mencionar que cada caso es particular.  Se debe tomar en cuenta las condiciones de salud y el peso de la madre antes de iniciar el embarazo e ir controlando el peso según avancen las semanas de gestación. En cuanto a los kilos ganados y a sus requerimientos se les indica una dieta personalizada.

Es normal sentirse fatigadas durante la gestación ya que el organismo está utilizando energía extra y también por el incremento del peso, por ello es esencial el reposo, así como el dejarse mimar  por la pareja y demás familiares 👍.

Tengan presente que la lactancia materna es lo mejor que le pueden dar a sus bebés, deben brindarles lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, posteriormente deben darles alimentos complementarios y continuar con la lactancia hasta los dos años.

Por último, decirles que si alguna mujer piensa concebir próximamente o tal vez, como yo, en algunos cuantos años, debemos saber que tenemos que llevar una alimentación balanceada desde ya, de esa forma preparamos nuestro organismo para la concepción 🤩.

Y tú ¿conoces otras recomendaciones de alimentación para madres gestantes y lactantes? ¡Compártenos!

 

¡Alas y buen viento!

 

Zu

SI TE VI NO ME ACUERDO

  • ¿Recién han inaugurado este café- juguería verdad?
  • Sí, hace tres semanas.
  • Qué bien. Por favor me traes un jugo de melón con fresa y un sándwich de pollo sin nada de cremas sólo ponle ensalada.
  • En seguida.

Por la ventana  vi que bajaba de su carro. Mi corazón estaba a dos mil por hora, mis manos se congelaron. Tal vez va a cobrar a uno de sus clientes en esta zona, pero hoy es Domingo. ¡Chamáquina! que no entre, que no entre.

  • Aquí tiene su jugo y sándwich.
  • Gracias.

Al cruzar la entrada se sacó los lentes de sol, miró hacia la mesa donde yo estaba sentada y se acercó bien campante con una sonrisota. Felizmente, yo estaba con unas gafas enormes (mis favoritas) y el pelo suelto, no traía ni una gota de maquillaje. ¡Diablos! me hubiese puesto labial al menos…

  • Te van a poner otra papeleta por estacionarte así.
  • Hola.

Disimuladamente tomé un gran sorbo de jugo, si acabo más rápido me iré más rápido ¿no?

  • ¿Qué tal? A los años…

Me dio un beso en la mejilla, hizo como quien quiere dar un abrazo. Usaba el mismo perfume de hace dos años. Su galantería seguía intacta. Noté que se le había caído un poco el pelo, traía la barba más tupida (descuidada), las patitas de gallo más acentuadas, parece que ha engordado un poco y aún conserva el reloj que le regalé por su cumpleaños.

  • ¿Por qué estás desayunando sola?
  • Tenía hambre y vine para acá ¿Tiene algo de malo desayunar sola?
  • No, claro que no. No te molestes ¿Crees que pueda acompañarte?

Ay pero qué momento más incómodo caray. Si digo que no va a pensar que le  tengo algún resentimiento. Y si digo que sí creerá que somos amigos… pero este tipo sí que es bien fresco.

  • Sí, normal.
  • Señorita, por favor, un café bien cargado.
  • ¿Y tú qué haces por aquí?
  • Estaba pasando por esta calle y vi tu auto estacionado, mal estacionado. La verdad me sorprendió mucho porque hace más de un año, creo, que no te veía, ni a ti ni a tu auto…
  • ¿Ni a mí ni a mi auto? Eres un stalker en potencia.

Sabía que era el inicio de su típico floro. Dicho y hecho. Empezó con los trucos de siempre: sonrisas coquetas, miradas profundas.

  • La verdad es que vi tu auto y dudé en estacionarme. Es más, pasé de frente y en la otra cuadra giré y me dije: Voy a saludarla, ojalá no esté con nadie sino voy a quedar como un idiota.
  • Como lo que eres… sorry es broma.

No, no era broma y él lo sabe.

  • Oh… tienes toda la razón soy un idiota, pero en fin, ahora estoy tratando de hacer bien las cosas. Por eso es que hace unos meses te llamé, pero no me contestaste y me dio miedo insistir, lo menos que quiero es incomodarte.
  • Aquí tiene su café señor, aquí está el azúcar.

Mientras la mesera le alcanzaba la taza de café el seguía con sus viejos trucos.

  • ¿Para qué me llamaste? No entiendo…
  • Te llamé para disculparme una vez más por lo canalla que me porté. Tú fuiste tan buena conmigo y yo una cagada contigo.
  • Oye ya fue. Olvídalo. Más de dos años… O sea, sí fuiste una cagada pero ya fue.
  • Sí dos años pero igual necesitaba pedirte perdón y que tú me perdones. Déjame decirte que pensé mucho en ti. Tú fuiste la única mujer a la que quise de verdad. Hubiese querido que las cosas sean distintas.
  • ¡Ay por favor! Cállate. No digas más estupideces.
  • Ya, está bien. No te molestes… ¡Te cuento! voy a ser papá otra vez.

Mierda. Qué radical cambio de conversación. Éste cree que somos amigos. ¿Qué le pasa? No le des cuerda a este loco.

  • ¿En serio? ¡Qué bien! Felicidades.
  • Estoy nervioso. Imagínate después de doce años otra vez a cambiar pañales.

A mí qué me cuentas….qué me importa que tengas uno, dos, tres o cien hijos. Ahora entiendo por qué se te han acentuado las patas de gallo, se te ha caído el pelo y se te ve descuidado.

  • mmm…. Toda una aventura en pañales.
  • Sí ¿Tú en qué estás?
  • Todo muy bien, gracias.
  • ¡Qué bueno! Se te ve muy bien aunque estés con esos lentes enormes. Tú siempre hermosa.

Ok paga la cuenta y sal de ahí antes que siga con sus simplonadas.

  • Oye me tengo que ir. Que te siga yendo bien.
  • Pero aún no has acabado tu sándwich.
  • Ya no deseo. Tomé muy rápido el jugo. Cuídate.
  • Cuídate también. Me encantó verte y conversar un ratito.

Mientras pagaba la cuenta, noté que él me seguía sonriendo. Salí de la juguería sintiéndome regia y agradecida con la vida por haberme alejado de ese simplón y por ser libre. Observé mi auto mal estacionado, para variar, eso me dio risa. Subí, respiré profundamente, me vi linda en el espejo con todo y mis imperfecciones (por lo menos aún no se acentúan las patas de gallo). Es verdad, apenas lo vi bajar de su carro se me aceleró el corazón, pero cuando se acercó a mí, empezó a hablar y salieron a relucir sus viejos trucos que ahora veo baratos… disque queriendo disculparse conmigo después de dos años ¡Qué flojera! había olvidado que tan cínico podía ser. Le di todo el volumen a la radio.

 

MUJER AL VOLANTE

Me encanta conducir porque me permite hacer varias cosas a la vez y hacerlas bien, modestia aparte. No conduzco tan rápido, pero lo disfruto🙂. Soy responsable al manejar y reniego a mares con los conductores imprudentes. Quisiera aprender más de mecánica y llegar a ser como mi tío Eduardo y Luis que son unos capos; no obstante, con el pasar del tiempo voy aprendiendo a reconocer los sonidos del motor…

Aprendí a conducir en el Vocho rojo de mi papá, lo bautizamos con el nombre de “George” ❤️ (en honor a nuestro beatle favorito). Quien ha manejado un Escarabajo sabe que la palanca de cambios es un poco dura, sobretodo el Retro; además, de las mañas que tiene cada vochito. No dudo en afirmar que después de haber conducido a George por la avenida Los Incas y  César Vallejo (Trujillo)  en hora punta, estoy lista para conducir cualquier tipo de auto en cualquier lugar. Para los que no conocen, les comento que el mercado mayorista se encuentra en plena unión de estas dos avenidas, de modo que hay gran cantidad de ambulantes varias cuadras a la redonda. En hora punta (aunque ya casi todo el día es hora punta en esa zona) los choferes de los diversos micros y combis compiten por ganar pasajeros y por ser los primeros en pasar importándoles un pepino los autos particulares que transitan junto a ellos.

Bueno, regresando al principio, les decía que el conducir me permite hacer varias cosas a la vez, por ejemplo: Voy escuchando música, el volumen puede depender de la canción, de mi estado de ánimo o de la compañía que tenga en ese momento. Voy cantando, aunque muchas personas me califiquen de desentonada y desorejada ¡me fascina cantar! Voy pensando en los pendientes del día. Si estoy acompañada, voy conversando. Voy moviéndome al ritmo de las canciones (con prudencia no se preocupen). A veces grabo la canción que está sonando y al llegar a semáforo en rojo se la envío al grupo de whatsapp de mis amigos (canciones que marcaron épocas, ustedes entienden). En estas últimas semanas voy pensando en un posible post para mi blog… Hubo un tiempo en el cual consideré la idea de dedicarme a ser transportista, el problema era: ¿transportar qué? 😊

Hace algunas noches, mientras conducía a mi casa feliz de la vida después de un productivo día de trabajo sintonicé “La Inolvidable” (para variar un poco). En eso suena el intro entrañable de una canción que no escuchaba hace más de un año. Le di todo el volumen a la radio “Tú fuiste la mejor cosa que tuve y así también lo peor en esta vida”. Bajé la ventana a ver si la brisa se llevaba los recuerdos. Sentí la misma sensación que cuando olí un Trident de Canela después de muchos años y automáticamente me tele transportó al 2003, a mis primeras borracheras en el Tambo. En este caso, esa canción me tele transportó al 2016 y vino a mi mente el Poema 20 de Neruda: Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido…

STOP suficiente con “La Inolvidable”, mejor volví a colocar mi USB con mis fabulosas canciones. Lo que quedaba de trayecto la pasé escuchando “Dura”, no hay pierde con Daddy Yankee. Mi mejor amigo siempre se ha burlado y ha criticado mis canciones, según él ya pasaron de moda… Jimmy te prometo que renové mi lista de canciones, te apuesto que ahora corearás todas y cada una de ellas 🤩.

Abrazos.

Zu

BYE BYE 2018

Me encanta esta época del año, el fin de año. Diciembre es la cosecha de todo lo que hemos hecho desde Enero. Creo que es apropiado y saludable pensar en todo lo  bueno, lo malo, lo feo que nos pasó y en todas las cosas en las que hemos acertado y equivocado, de esa forma tenemos el chance de pensar estrategias para mejorar el año entrante. Además, considero que es un tiempo de borrón y cuenta nueva…

Este año el Señor y la vida me han premiado, enormemente, con sorpresas y decepciones que me han hecho crecer. Culminé la Maestría que me absorbía bastante, creí en las disculpas y llanto de un hombre a quien amé y se portó vilmente, viajé a Estados Unidos por tres meses conociendo varias ciudades, personas y culturas diferentes (una experiencia formidable con grandes anécdotas y mucho aprendizaje de la viiiida), experimenté nuevos sabores y olores, compartí bellos momentos con mis seres queridos, publicaron un artículo escrito por mí en una revista legal reconocida, mi negocio familiar ha crecido, me inscribí a mi primer taller de escritura que cambió mi forma de pensar, me ilusioné, leo y escribo mucho más, me he conocido o mejor dicho me he reconocido, tengo un angelito más en el cielo… Vivo agradecida con Dios por utilizar mis propios errores para enseñarme y cambiarme; y por todo lo que permite y lo que no permite en mi vida porque su voluntad es perfecta (a veces no me doy cuenta de ello inmediatamente pero es innegable).

En el 2018 aprendí a “no escuchar a mi corazón” porque como dice en la biblia: el corazón es engañoso. También aprendí que no existe el “tengo mala suerte en el amor” o “tengo mala suerte en el trabajo”, lo que existe es que tomamos malas decisiones. Comprendí que todo tiene su tiempo y que no ganamos nada afanándonos por algo. En mí se aplica perfecto aquello que hay tiempo para sembrar y también hay tiempo para arrancar lo plantado :).

Seguiré tratando de ser un mejor ser humano, una mejor versión de mí. Estoy muy contenta porque he avanzado en muchas áreas. Tengo claro que no podemos esperar tener un año diferente si seguimos siendo las mismas personas. Los cambios son buenos aunque a veces son dolorosos. Y como dice mi tía querida “me doy por bien servida” teniendo paz y tranquilidad en mi alma.

 

Bye bye 2018

¡¡Que este 2019  nos traiga más trabajo, más anécdotas, más viajes, más amores, más escritura!!

 

Beso grande para cada uno de ustedes.

Zu

La Navi

Desde que tengo memoria, recuerdo a la Navidad como una fiesta consumista disfrazada con villancicos, arbolitos adornados y nacimientos (en algunos casos aunque cada vez menos).

Todos los negocios ven incrementadas sus ventas en estas fechas. Hay que aprovechar, solemos decir, pero muy pocos saben y sienten el real significado de la Navidad…

Son tiempos de paz y amor en los cuales regresamos a nuestros terruños, compartimos tiempo con nuestros seres queridos, nos reunimos con nuestros mejores amigos del colegio y universidad los que siempre estarán ahí para nosotros. Es enriquecedor departir un almuerzo, cena, café y/o tragos con gente a la que amamos y con la que a pesar de la distancia física siempre existe temas de conversación placenteros. No obstante, creo que todos alguna vez en nuestras vidas debemos sentir, valorar y entender el real significado de la Navidad: que Dios envió a su hijo quien nos trajo el perdón y la vida.

En mi caso, sucedió hace cinco años cuando estaba pasando el peor momento de mi vida que me llevó a conocer y a aferrarme a Dios (de esto hablaré en un próximo post),  fue en esa Navidad que comprendí y sentí, profundamente, el nacimiento de Jesús y que el hombre necesita un Salvador

Regresando al carácter consumista de estas fechas navideñas y de fin de año, tengamos presente esta frase, que leí en alguna parte: que el consumismo no nos consuma. Evitemos endeudarnos, no gastemos más allá de nuestra capacidad económica (moderación y responsabilidad en nuestras compras) ahorremos nuestros aguinaldos para viajar el próximo añoJ. Compremos la comida que realmente vayamos a consumir (yo sé que con tantas “ofertas” a algunos se les es fácil caer en la tentación de comprar, seamos fuertes). Tratemos de apoyar a las tiendas pequeñas. Que los regalos que vayamos a hacer sean realmente útiles, recuerdo con mucho cariño y agradecimiento mis mejores regalos navideños porque fueron libros (Gracias hermana y papito). Ojalá este año se repita 🙂

P.D: estaba terminando de escribir este post navideño y se presentó en mi negocio un foráneo preguntando por la comisaría más cercana porque lo habían asaltado dejándolo sin documentos y sin dinero. Estas fechorías ya no son típicas de estas fiestas (se ven todo el año). Quiero instarles a tener mucho cuidado cuando tomemos taxis, cuidado con nuestras pertenencias y más si llegamos a ciudades que no conocemos.

¡Feliz Navidad!

Un abrazo.

Zu

A LAS MUJERES

Toda la población queda absorta al ver, a menudo, por noticieros que una mujer más fue degollada, quemada, descuartizada, desfigurada por su pareja… el incremento de estos crímenes son realmente espeluznantes.

Cuando pensamos en violencia contra la mujer lo primero que se nos viene a la mente es la existencia de maltratos por parte de la pareja, no obstante esta violencia no es específica del ámbito sentimental; puede darse en diversos ámbitos como el familiar, educativo, laboral, en la sociedad en su conjunto. La violencia es un problema social generalizado que afecta a millones de mujeres en todo el mundo y se da en todo tipo de culturas, clases sociales, edades y niveles educativos.

En Perú existen los Centros de Emergencia Mujer (CEM) que son servicios públicos y gratuitos que ofrecen una orientación legal, judicial y psicológica para la víctima. Sin embargo, ¿qué hay con el victimario? en los casos que no se llegue a concretar la denuncia, éste continúa tranquilo rompiendo vidas por el mundo. Y en el mejor de los casos, si es condenado, será privado de su libertad y se le dará tratamiento especializado (según  leyes peruanas). En otras legislaciones se le ordena al condenado recibir tratamiento psicológico y/o terapias conductuales.

Creo, firmemente, que  para combatir la violencia contra la mujer se  debería poner énfasis en la educación que los niños reciben en las escuelas, pero sobre todo en sus casas. Sabemos que los niños son unas esponjitas que aprenden rápidamente el ejemplo que ven a su alrededor; sabemos, también, que en nuestra sociedad son las madres o mejor dicho las mujeres (tías, abuelas, nanas, niñeras) las que, en la mayoría de familias, se hacen cargo del cuidado de los pequeños. Así que, mujeres no es suficiente con darles a nuestros hijos los mejores estudios, los mejores juguetes, las mejores vacaciones; lo primordial es cuidar el ejemplo que les damos: respetarlos  y respetarnos a nosotras mismas no dejándonos intimidar por nuestras parejas o por otras personas, no discutiendo ni gritando delante de ellos, no podemos permitir que nos violenten de cualquier forma. Nuestros hijos deben ver que en nuestra relación de pareja y en nuestra interacción con las demás personas existe respeto.

No olvidemos que violencia no es sólo física; no obstante, éste tipo de violencia es la que más se combate por sus notables consecuencias, lastimosamente esta violencia física comienza con violencia verbal pudiendo tomar mucho tiempo en recuperarse (dependerá de la predisposición con la que cuente cada una para salir del hoyo y del respaldo familiar que se tenga).

La violencia verbal es una forma de agresión que muchas veces pasa desapercibida pues no deja huellas visibles pudiendo ser confundida con un simple conflicto de pareja; se concreta a través de amenazas, humillaciones, manipulaciones, chantajes, exigencias de obediencia o sumisión, celos, desprecios, bromas sexistas, insultos, etc. Es sumamente preocupante que las mujeres, muchas veces, no nos damos cuenta que estamos siendo víctimas de violencia verbal, creemos que las manipulaciones, bromas sexistas y celos (formas de violencia verbal más usuales) son comportamientos normales  que se dan en todas las relaciones, acostumbrándonos a ellas; lo cual refuerza el perfil del agresor: irritable,  controlador, celoso, manipulador y explosivo. Este tipo de violencia por parte de la pareja es la que psicológicamente repercute más en una, pero también existe la violencia verbal por parte de otros miembros familiares, de los jefes y de distintas personas cercanas a la mujer.

Como ya lo hemos dicho en párrafos precedentes, los niños aprenden del ejemplo que les damos. Todos los agresores que vemos en los noticieros y los miles que andan en la clandestinidad tienen el inicio de su perversión en su niñez. Así que, por favor mujeres sepamos criar a nuestros hijos, que el respeto sea lo primordial; tratemos a los demás como nos gustaría ser tratadas.

Si tú siendo su madre te vas a reír cuando tu niño comienza a decir lisuras y groserías (que probablemente escuchó en casa) o te causa gracia que al llegar a la adolescencia “salga” con dos o más chicas a la vez, o permites que el papá  celebre su “picardía”, este jovencito creerá que está bien y que es correcto estar con dos o más mujeres. De la misma forma pasará si permitimos que nuestra pareja nos levante la voz o, peor aún, nos falte el respeto con insultos, groserías, bromas pesadas, etc delante de nuestros hijos, al transcurrir el tiempo estos niños y niñas creerán que es correcto que el esposo falte el respeto de esa forma a su esposa, ahí es donde se vuelve a repetir la escena, ese niño convertido en hombre vuelve a violentar a su mujer; y la niña convertida en mujer permite esta violencia.

Trabajemos en la autoestima de nuestros hijos  para que no sean víctimas como, tal vez, lo hemos sido nosotras en algún momento de nuestras vidas. Informémonos sobre los aspectos cruciales de la violencia, así podremos identificar situaciones de riesgo y evitarlas.  Debemos desechar la idea de que los chistes sexistas, celos o jalones del brazo (por nombrar algunas acciones) son “acciones inofensivas”, está comprobado que una vez que aceptamos esta situación comienza un proceso de “normalización de la situación”, es decir, pensamos que no fue tan malo y nos acostumbramos a las agresiones. Cambiemos el chip de “mejor me callo para no causar problemas” o “mejor no digo nada para no seguir discutiendo”, si pensamos diferente es importantísimo expresarnos con firmeza, respeto y claridad.

No debemos aceptar la violencia bajo ninguna circunstancia, si no lo haces por ti hazlo por tus hijos para que cuando él sea grande no repita estas agresiones con otra mujer y para que cuando ella sea grande no permita que nadie la violente.

Un fuerte abrazo para cada una.

Zu

SPANGLISH

En vacaciones de medio año; Cristina y Lorena, coincidentemente, terminaron con sus enamorados. A las dos les cogió un cuadro depresivo similar. Al verlas inapetentes varios días, las hermanas mayores de ambas se preocuparon; les rogaban que salieran a comer con amigas, al cine, a fiestas. Nada funcionaba. Un día la hermana de Cristina les dijo que cuando se está mal de amores no hay nada mejor que viajar. Así que comenzaron la búsqueda de posibles destinos. Los vuelos a Piura, Arequipa y Cusco estaban con descuento. Lorena ya conocía las playas de Piura y había ido en varias ocasiones a Arequipa. A Cristina le daba igual viajar a cualquier ciudad

Decido. Irían al Ombligo del Mundo y olvidarían a ese par de babosos. Ahora, a convencer a sus papás. Los papás de Lorena estaban felices que su hija conozca Cusco y que viaje sola con una amiga, además ellos habían ido varias veces, rememoraron anécdotas de sus viajes y le dieron algunas sugerencias. Por otro lado, los papás de Cristina no querían que su hija menor viaje con una amiga y menos a Cusco donde había tantos turistas,  tantos peligros… por ello, Cristina tuvo que mentir asegurando que viajarían con la hermana mayor de Lorena, una chica muy seria y responsable, sólo así  es que Cristina pudo viajar.

Laura, amiga de la hermana de Lorena, vivía muchos años en Cusco, las esperó en el hotel que habían reservado por internet. Aquí no te vas a quedar mami, este hotel es feo y caro, no sé porque lo recomiendan en internet. Han inaugurado un hotel recién y está muy bonito. Vamos para allá Lore porque las habitaciones deben estar con buenos precios.

El hotel “Blue Quilla” ubicado en la Cuesta de Santa Ana, de techos altos, con balcones internos de madera y paredes blancas. Bonito y acogedor. Contaba con todos los servicios. Desde la ventana de su habitación, en el tercer piso, se veía el cielo azul, las callecitas empedradas y las tejas anaranjadas (típicas de Cusco).

Fueron tres full days: City tour, Qoriqancha, Sacsayhuaman, Tambomachay, Qenqo y Machupicchu. Se  tomaron la clásica foto cargando a una ovejita afuera de la catedral y visitaron el mercado de San Pedro. Las dos amigas estaban felices. Quién no lo estaría en Cusco…

Al terminar el recorrido del día estaban muy cansadas, tanto que en la noche ya no querían salir, pero la última noche echaron la pereza a un lado y salieron. Quisieron cenar en el “Chicha” de Gastón Acurio, lástima que estaba lleno e ingresaron al restaurante que está al frente. Un lugar bonito, elegante y concurrido de puros turistas. Probaron alpaca a la parrilla. Exquisito plato. A pesar del frío pasearon por la plaza El Regocijo, una placita linda aledaña a la plaza Mayor.

Lore te acuerdas que en la plaza de Armas hemos visto discotecas. Estamos cerquita. ¿Vamos?

Al llegar al local ubicado en plena plaza Mayor de Cusco, en un segundo piso, notaron que no había mucha gente probablemente porque no era ni las once de la noche. Pidieron un par de cusqueñas heladitas mientras veían a grupos de turistas con cerveza en mano bailando en círculo.  Llamaba la atención ver a varios peruanos conversar muy coquetamente con turistas. Pensaron que ellos, tal vez, eran los famosos “bricheros”.

De pronto se acercó un joven alto, blanquiñoso y robusto con un acento inconfundible: brasileño. Le invitó un trago a Cristina, conversaban entre risas. Mientras Lorena observaba al único chico que estaba con sombrero de pajita en ese lugar, estaba en un grupo de puros varones. Él la veía y se volteaba. ¿De dónde será? ¿Hablará español? Parece latino aunque sus amigos son gringos…

Empezó a llegar más gente al local. De pronto, el chico con sombrero se acercó y la sacó a bailar. Mientras bailaban le dijo en un español masticado: tienes bonitos ajos. Lorena se rió, señaló sus ojos y le corrigió: ojos. Oh sí, ojos. Where are you from?, pensó en practicar su Inglés. Israel. Oh great! I´m Peruvian. Cusco? No, Trujillo. Really? conozco Trujillou, es bonitou. Yes, very nice.

Él quería practicar su Español y ella quería practicar su Inglés. Lo bueno es que ambos practicaron el idioma natal del otro. Lo gracioso es que de cualquier forma se entendieron bien esa noche.

Por otro lado,  Cristina estaba en la mesa besándose con el brasileño, que por cierto era bien atractivo. Lorena no quería interrumpir a su amiga y continúo bailando con el israelí. Al rato su nuevo amigo la acompañó a la mesa. Cristina y Lorena se reían. Qué fácil es hacer amigos en Cusco ¿no?

Lorena y el israelí continuaron hablando en Spanglish hasta que una cosa llevó a la otra… Su nombre era Ofir, alto, delgado, simpático y muy agradable; tenía las mejillas tostadas por el sol, estaba con una barba de dos días, pelo rapado y usaba sombrero de paja. Le contó que había ido a hacer rafting en el río Urubamba, una excursión de varios días. Dijo que era lo máximo (eso le entendió ella). Le contó, también, que venía de Colombia, pasó por Ecuador, ahora estaba en Perú donde se quedaría algunos meses, luego iría a Bolivia, Chile y terminaría su viaje en Argentina. ¡Qué locura! And your job? Él se rió y la besó.

El israelí las invitó a ir con sus amigos a otra discoteca, pero Cristina estaba de sueño y regresó al hotel. Lorena también estaba de sueño; sin embargo su interés por practicar Inglés fue mayor, quedándose con Ofir hasta el amanecer.

Al despedirse, ambos con caritas tristes, él le regaló el collar que llevaba puesto, era de Colombia y era de la suerte; le dio, también, su nombre completo escrito en un papel para contactarlo a través de Facebook. Así lo hizo y continuaron conversando por varios meses. Ella lo invitaba constantemente a Trujillo. Él le rogaba que regresara a Cusco. Siguieron practicando Spanglish (por escrito) hasta que él tuvo enamorada y comenzó a colgar fotos con ella.

El regreso de Rodrigo

Los stilettos color nude tirados sobre el parquet de la habitación, el vestido color negro sobre la silla reclinable. A la derecha de la puerta, una guitarra colgada. En el escritorio había libros de Derecho, una laptop y papeles arrumados. Arriba de la cama había un mural decorado con fotografías de Marcela en vacaciones familiares, con amigos en diversas  ocasiones y, por supuesto, fotos con Renato. En el mural, también, estaban pegadas notitas con pensamientos y letras de canciones.

Abrió los ojos lánguidamente hasta recordar que aún no era fin de semana para poder dormir a sus anchas. ¡Mierda! Ocho y veinte. Presurosa salió de la cama pensando que probablemente el despertador se había malogrado y por eso no lo escuchó, como todas las mañanas, a las ocho menos quince. Mientras se duchaba pensaba que el Chilcano de Maracuyá era el culpable del ardor de estómago que estaba sintiendo.

Al salir de la ducha sonó su celular.

  • ¿Renato?
  • Quién más pues gorda.
  • ¡Amor! ¿Cómo estás? ¿A qué hora viajas?
  • Acabo de llegar.
  • ¿Por qué no me avisaste? Hubiese ido a esperarte al aeropuerto.
  • Porque te pones más histérica cuando te despiertan y el vuelo estaba para que aterrice a las cinco de la mañana sólo que se retrasó.
  • ¡Qué lindo! Más histérica…. No quisiste despertarme. Hiciste muy bien amorcito porque anoche salí con Katty y Ana, fuimos a “Taos”. Me quedé dormida. Marcela seguía envuelta en toalla buscando qué ropa ponerse.
  • ¿Ya estás yendo al Estudio?
  • Todavía ni me visto.
  • Eh… son exactamente las ocho y cuarenta de la mañana. Te llamo para almorzar juntos.
  • Ya amor sí, me llamas.
  • Sí gorda, te llamo plan de 1 pm.

Fácilmente Marcela pudo decidir que ponerse, gracias a la llamada de Renato. Vestido camisero color blanco.

Llegó al Estudio al promediar nueve y treinta de la mañana. La coartada de hoy día sería: trámites en Notaría. Al llegar, observó a un grupo de adultos mayores que por lo poco que llegó a oír estaban solicitando una entrevista con Jorge Cisneros, uno de los cinco laboralistas del Estudio. Buenos días señora Ana María, saludó un poco abochornada tratando de dejarse distinguir entre los jubilados que acaparaban todo el estante de la recepcionista. Buenos días doctora, la guapa mujer de cincuenta años la saludó con sonrisa pícara. La bisoña abogada se retiró despreocupada a su oficina, en el tercer piso, pensando que sus colegas no habían notado su tardanza; se irguió y con una expresión de alivio ingresó a su oficina, observó los expedientes sobre el escritorio y encendió su computadora. Al ponerse cómoda en su asiento, se quedó viendo la única fotografía que había en el escritorio, era un retrato abrazando a su madre, hace varios días que no hablaban.

  • Hola mamá ¿Cómo estás?
  • ¡Hijita!- Se sentía la sorpresa en su voz. ¿Cómo estás tú?, yo recién despertando.
  • ¡Quién como tú!
  • ¿Estás en el Estudio?
  • Sí, acabo de llegar, se me hizo tarde.
  • Segurito saliste anoche. Está bien que te diviertas Marcela pero tienes que ser más responsable.
  • Sí mamá no te preocupes.
  • A qué no adivinas con quién almorcé ayer.
  • ¿Con quién?
  • Te cuento cuando vengas. ¿Cuándo vas a venir?
  • Ay no seas así. ¿Por qué tanto misterio?
  • No es eso, sólo que no es importante y mejor charlamos cuando vengas.
  • Ya pues….
  • Rodrigo regresó.
  • Imagínate que cuando llegó a Lima llamó a Cata para decirle que salía para Chimbote. La pobre casi se cae, ni esperaba el regreso del hijo pródigo.
  • ¿Ah sí? Y ¿Llegó solo?
  • Llegó hace como cuatro días y sí llegó solo. Ayer que estuve en su casa conversamos un poco.
  • ¿Ah sí? bueno mami tengo que dejarte, se me han acumulado un montón de papeles, te llamo en la noche- Se moría por preguntar de qué conversó con Rodrigo pero se aguantó.
  • ¡Mira! voy a esperar tu llamada. Ven pronto nena que te extrañamos.
  • También los extraño. Besos a papá.

Al colgar el teléfono se quedó viendo el vacío… han pasado más de ocho años Marcela, no jodas, reaccionó. Sigue leyendo

29 de Noviembre

El 29 de Noviembre en mi familia es tan o más importante que la Navidad. Mis tíos y primos llegaban de Lima y Trujillo, mi mamá pedía día libre en el trabajo, mamá Betty con ayuda de tía Amada preparaban deliciosos potajes. Toda la familia nos reuníamos a celebrar el cumpleaños del patriarca de los Trujillo: Papá Coco. Un hombre sabio, agradecido con Dios, sin rencores, querido y respetado por todas las personas que lo conocían, de mil historias y anécdotas que contar, de divertidas ocurrencias, el de los apodos (nadie se salvaba) como no recordar: “Cabellito de ángel”, “Talegón”, “Pasos tristes”, “La nuca”, “El nieto de Miguel Grau”, “Canifo”, “José Feliciano”, “Maizundo”, “Vieja loca”, “La urraca”, “Cuaya”. Como dice tía Lola: un hombre que supo vivir.

Lejos están los días en que toda su familia nos reuníamos alrededor de la mesa a celebrar esta fecha. Esa mesa de madera antigua que se agranda al jalar de los extremos; no obstante, dejamos de agrandarla porque una vez se llenó de cucarachitas, por eso mejor se optó por traer una o dos mesas chicas del “Comedor” y colocarlas junto a la mesa grande. Al ritmo de música criolla comenzábamos a degustar el exquisito almuerzo; mientras que el cumpleañero nos iba contando anécdotas de su época de pescador, de sus días en su Santiago querido, recuerdos de sus hermanos y amigos. No se hacían esperar las bromas de tío Lucho (una más graciosa que la otra), los disparates de Pepe, las precisas de tía Amada, las risas estruendosas de mi mamá y tía Lola, las historias de dinosaurios de Luis (las contaba parándose de la mesa y abriendo bien los ojos), las ocurrencias de tía Natty (en voz baja pero qué tales carcajadas que producía) y  el  “Retotetoté” de mi papá.

Con el transcurrir del tiempo, las ausencias en la mesa  fueron tratadas de llenar con llamadas telefónicas y video llamadas. Hoy es un 29 diferente, aún con varias ausencias; pero, principalmente, con la ausencia del cumpleañero.

Hace dos meses que papá Coco comenzó una gira por el universo. Se convirtió en un ángel que cuida nuestros pasos y siempre estará en nuestra mente, corazón y espíritu.

Puedo decir que él vivía complacido con la vida y agradecido con nuestro Señor por los hijos que le dio; por el tiempo que le permitió gozar de ellos; por el amor y la unión familiar que supo, junto a mamá Betty, inculcarnos. Será por esto último que aquellos días de reuniones familiares y celebraciones se sienten tan cercanos.

Me reconforta saber que él es feliz por el legado que nos dejó acá y por haberse reencontrado con sus hermanos y padres, allá. Sé, también, que un día nos volveremos a reencontrar todos los que estuvimos presentes en su cumpleaños y en las celebraciones de fin de año del 2002 (el último año en que estuvimos todos sus hijos y nietos presentes) y al son de Una Flor de Capulí nos abrazaremos, bromearemos y reiremos.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS PAPÁ COCO!