CARTA A MI PADRE

 

A Julio Germán, mi padre, mi mejor amigo, mi confidente, mi brújula, mi amor, mi estrella que brilla en el cielo.

 

El que lo ha dado siempre todo para que no nos faltara nada.

El que prepara los mejores desayunos domingueros.

El que me dejaba picar las carnecitas de su plato.

El que me levantaba del suelo cuando era una niña.

El que me cargaba apache al bajar las escaleras.

El que me consolaba cuando lloraba, secaba mis  lágrimas y curaba mi  corazón.

El que me contaba un cuento antes de dormir.

El que me decía que ojalá lo que me esté doliendo le doliera a él, pero a mí no.

El que lloró conmigo en el hospital cuando estuvieron a punto de internarme a los nueve años.

El que me habló de los hombres en la adolescencia.

El que cuenta unos chistes monses, pero me hace reír como nadie.

El que iría hasta el mismísimo infierno para encontrarme.

El que me riñe y se disculpa al mismo tiempo.

El que lloró de alegría el día de mi graduación.

El que siempre me ha dicho “piensa en grande y tus sueños crecerán”.

El que siempre está orgulloso de mí, a pesar de todo.

El que me ama ciegamente.

El que me dijo “si quieres escribir, pues escribe”.

El que soportó la prueba más grande que se pueden imaginar.

El que tiene un “zoológico de amigos”.

El del “avísame cuando llegues”.

El de las frases célebres.

El de las rimas, las canciones y la guitarra.

El de la ternura de un niño.

El más renegón.

Mi versión en masculino.

El orgulloso arequipeño.

El hombre de mi vida.

 

Gracias por quererme desde que me viste por primera vez.

Gracias por haberte esforzado cada día por ser el mejor padre posible.

Gracias por no haber tirado nunca la toalla pese a que no te faltaron las ganas cuando me enseñabas algo y yo demoraba en aprender.

Gracias por enseñarme el placer de la lectura.

Gracias por viajar conmigo a través del mapamundi y las enciclopedias.

Gracias papito por haberme escuchado y haber tomado en serio las cosas que decía, desde muy chiquita, a pesar que eran incoherencias.

Gracias por haber hecho valer mi opinión desde muy pequeña.

Gracias por hacerme sentir de niña que yo era la que te enseñaba las cosas.

Gracias por transmitirme tus gustos musicales, por ti es que creo que debí haber vivido en los años setentas.

Gracias por compartir conmigo tus recuerdos y anécdotas más preciados de tus años maravillosos en la universidad.

Gracias por ser mi ejemplo a seguir.

Gracias por guiarme, sonreírme y animarme.

Gracias por llenarme todos los días, desde que tengo memoria,  de halagos y piropos haciéndome sentir no sólo hermosa, sino especial.

Gracias porque sin ti no sería quien soy hoy, ni seré la persona que espero llegar a ser.

 

Papi te prometo siempre ser tu chiquitita. Y tú siempre serás mi héroe, mi héroe inmortal.

 

Te amo inmensamente.

 

 

Zu.

 

 

TU AMOR LO LLEVO A CADA LUGAR

Siempre ha sido chévere que el cumpleaños de mis papás sean dos días seguidos. Mi mamá cumple años el 26 de Mayo y mi papá los cumple el 27.

La celebración empieza un día y continúa hasta el siguiente. Recuerdo esperar con ansias Mayo (donde también cumple años mi hermana) para comer tres pasteles  y saborear exquisitos potajes. Recibíamos visitas de mis tíos (familiares y amigos de mis papás), pero lo mejor era ver a los dos seres que más quiero alegres y felices.

Mi papá por varios años preparó fiestas sorpresas a mi mamá y ya pasado de copas, a las doce de la noche comenzaba a levantar la voz: ¡Es mi cumpleaños, salúdenme! Jajaja. Él es así 💜.

Se casaron muy jóvenes. Ella de veintidós y él de veinticuatro y estuvieron juntos casi casi treinta y cincos años. Una locura hoy en día ¿cierto? Ahora que ya muy pocos optan por el matrimonio y mucho menos antes de los treinta. O que cada vez son mayores las separaciones y divorcios. Cuántas veces he oído de parejas que han discutido terriblemente al punto de que el marido se va de la casa uno o más días, o duermen en diferentes cuartos hasta que solucionen sus conflictos. Afortunadamente, por más que vi discusiones y desacuerdos entre mis padres muchas veces, mi papá no dejó de ir a dormir un sólo día a la casa, ni durmieron en camas distintas.

Una vez leí que una relación entre dos personas del mismo signo no funciona salvo que ambos sean Géminis. Y mis papás son de este signo. Mi mamá dice que en cuanto a diversión y fiestas se trataba, se llevaban muy bien porque mientras mi papá tocaba en las fiestas con su grupo (él es bajista), ella bailaba con sus amigas. “Yo estaba en mi salsa”, dice mi mamá.

Tengo el hermoso recuerdo de unos días antes que mi papá salga de gira por el universo, acercarme a la puerta entreabierta de su dormitorio y verlos a los dos abrazados durmiendo.

Creo que al ver a mis papás juntos atravesando los buenos, malos y peores momentos hace que yo tenga una expectativa alta del amor de pareja. Mi papá siempre amoroso, cariñoso, salamero, meloso; mientras que mi mamá demostraba su amor con sus cuidados y recomendaciones. Así se complementaban.

Hoy son cinco años que no podemos estar celebrando el 26 y 27 juntos físicamente, pero estoy segura que él va a donde vayamos nosotras. Y fiel a su estilo, lo seguimos celebrando entre alegrías.

¡Qué viva el 26 y 27 de Mayo!

Un beso al cielo.

 

Zu