TU AMOR LO LLEVO A CADA LUGAR

Siempre ha sido chévere que el cumpleaños de mis papás sean dos días seguidos. Mi mamá cumple años el 26 de Mayo y mi papá los cumple el 27.

La celebración empieza un día y continúa hasta el siguiente. Recuerdo esperar con ansias Mayo (donde también cumple años mi hermana) para comer tres pasteles  y saborear exquisitos potajes. Recibíamos visitas de mis tíos (familiares y amigos de mis papás), pero lo mejor era ver a los dos seres que más quiero alegres y felices.

Mi papá por varios años preparó fiestas sorpresas a mi mamá y ya pasado de copas, a las doce de la noche comenzaba a levantar la voz: ¡Es mi cumpleaños, salúdenme! Jajaja. Él es así 💜.

Se casaron muy jóvenes. Ella de veintidós y él de veinticuatro y estuvieron juntos casi casi treinta y cincos años. Una locura hoy en día ¿cierto? Ahora que ya muy pocos optan por el matrimonio y mucho menos antes de los treinta. O que cada vez son mayores las separaciones y divorcios. Cuántas veces he oído de parejas que han discutido terriblemente al punto de que el marido se va de la casa uno o más días, o duermen en diferentes cuartos hasta que solucionen sus conflictos. Afortunadamente, por más que vi discusiones y desacuerdos entre mis padres muchas veces, mi papá no dejó de ir a dormir un sólo día a la casa, ni durmieron en camas distintas.

Una vez leí que una relación entre dos personas del mismo signo no funciona salvo que ambos sean Géminis. Y mis papás son de este signo. Mi mamá dice que en cuanto a diversión y fiestas se trataba, se llevaban muy bien porque mientras mi papá tocaba en las fiestas con su grupo (él es bajista), ella bailaba con sus amigas. “Yo estaba en mi salsa”, dice mi mamá.

Tengo el hermoso recuerdo de unos días antes que mi papá salga de gira por el universo, acercarme a la puerta entreabierta de su dormitorio y verlos a los dos abrazados durmiendo.

Creo que al ver a mis papás juntos atravesando los buenos, malos y peores momentos hace que yo tenga una expectativa alta del amor de pareja. Mi papá siempre amoroso, cariñoso, salamero, meloso; mientras que mi mamá demostraba su amor con sus cuidados y recomendaciones. Así se complementaban.

Hoy son cinco años que no podemos estar celebrando el 26 y 27 juntos físicamente, pero estoy segura que él va a donde vayamos nosotras. Y fiel a su estilo, lo seguimos celebrando entre alegrías.

¡Qué viva el 26 y 27 de Mayo!

Un beso al cielo.

 

Zu

EL DOLOR DE PERDER A UN SER AMADO

Las despedidas son tristes, mucho más cuando sabemos que no volveremos a ver a la persona que se va.

Hace cuatro años, cinco meses y diecisiete días la persona que más amo se enrumbó en un viaje sin retorno. Salió de gira con su guitarra por el universo.

El Señor, en su infinita misericordia, permitió que nos pudiéramos “despedir”. Nos dio a mi familia y a mí varios meses de tribulación para hacernos a la idea de que se acercaba el adiós, pero, honestamente, aunque te prepares toda una vida para la despedida de un ser tan amado cuando llega el momento en que te dicen que físicamente ya no está en este mundo, el dolor que embarga a los que lo amamos y nos quedamos es tan profundo (no encuentro una palabra que pueda describir ese dolor).

¿Qué dolió más la partida en sí o ver cómo una enfermedad va consumiendo a un hombre relativamente joven? Definitivamente lo segundo. El ver cómo una maldita enfermedad va disminuyendo a tu padre te rompe el corazón en millones de pedazos (sólo los que han pasado por algo similar podrán entender la tristeza e impotencia que se siente).

Todos esos meses de aflicción en los hospitales me hicieron comprender que los seres humanos somos alma, espíritu y cuerpo. Al morir, lo que muere es nuestro cuerpo que sólo es una envoltura. El alma se va al cielo (profeso la fe cristiana) y el espíritu se queda en las personas que lo amamos.

Por más que temía y venía venir el desenlace, cuando sucedió me sumergí en un sueño de dos días. Mi amiga Rocío que meses antes también se había despedido de su papá me dijo: conforme pasen los días será peor (al sentirse más la ausencia) y así fue… Cada día el vacío dolía más. Tal como sigue doliendo para su cumpleaños, día del padre, navidad, cuando necesito un abrazo, cuando escucho sus canciones, cuando necesito que me de ánimos. No obstante, Dios es tan bueno conmigo que me permite a menudo encontrarme y conversar con él en mis sueños. Eso, ahora, es una alegría y gran consuelo.

Al final uno debe aprender a vivir con su dolor, pero sin sumergirse en él.

Hace unos días, el papá de una buena amiga partió repentinamente dejando un gran desconcierto y dolor en su familia. No puedo ni imaginar el dolor que de un momento a otro te digan que el ser que más amas ha partido. Debe ser terrible. Como tampoco puedo imaginar el dolor de los viudos. Toda una vida compartida y de pronto cambiar todos tus hábitos, “moldearte a tu nueva vida”. Mi tía que enviudó hace casi cinco años cuenta que fue como si le amputaran un miembro. Ella aún no puede asistir a reuniones donde sabe que habrá parejas…

Cuando mi papá se fue, yo trataba de pasar todo el tiempo posible durmiendo (evadiendo la realidad). Estaba inapetente (comía porque mi abuelita me insistía). Tuve problemas al respirar, me dolía mucho y seguido el corazón, fui al cardiólogo quien me aseguró que estaba sana, después de preguntarme a qué me dedicaba y si había ocurrido algo en mi vida recientemente, me dijo que estaba pasando por  un ataque de ansiedad (no estaba tan sana, mi corazón estaba roto). También me alejé un poco de mis amigos apagando el celular, no tenía ni ganas ni paciencia de socializar.

Les puedo decir que el intenso dolor va disminuyendo con el tiempo, esto no quiere decir que uno se recupere por completo o que olvides a tu ser querido. Eso jamás. Es posible que el dolor vuelva surgir, como ya lo comenté, en fechas especiales. Es muy importante contar con el apoyo de familiares y amigos para salir adelante.

Con frecuencia he escuchado que aceptar y expresar el dolor pueden tener efectos positivos (como cuando lloras y luego te sientes tranquilo), pero sé muy bien que no hay una manera correcta de sobrellevar un duelo y tampoco un tiempo fijo para superarlo,  dependerá de cada uno y de las circunstancias. Cada persona vive su dolor de un modo diferente.

Pienso que en mi posición puedo sugerir como tratar de sobrellevar un duelo. Disculpen si les parece impertinente hacer esta pequeña lista de sugerencias. Es mi testimonio.

Yo, sin proponérmelo y sin planearlo, realicé las siguientes actividades:

-Ejercicios. A los pocos meses del fatídico Setiembre me inscribí en un gimnasio y mejoré mi alimentación. Todos los médicos siempre me han recomendado hacer ejercicios y practicar algún tipo de deporte.

-Dormir todo lo que sea necesario. Felizmente nunca tuve problemas en conciliar el sueño, pero al principio sí tenía problemas en despertar. Conforme pasaron las semanas, los deberes llamaban.

-No aislarse. A los pocos días prendí el celular y volví a comunicarme con mis amigos. Es bueno conversar con personas que te aprecian y quieren verte sonreir.

-Expresar tu dolor. Si necesitas expresar tu dolor, hazlo, de la manera que encuentres. Si prefieres no expresarlo, está bien. Si quieres llorar, adelante. Si no, no pasa nada, tranquilo. Entendí que no siempre es cierto que porque lloras extrañas más al ser amado, así como no es cierto que si no hablas de él o no lloras es porque no lo extrañas.

-Distraerse. No está mal reír un poco. Empecé, nuevamente, a salir con amigos a conversar, al cine, a comer helados, a beber algo.

-Mantener la mente ocupada. La vida sigue. Pa´lante.

-Recordar a tu ser querido. Me gusta mucho hablar de mi papá en presente. Conservo varias cositas entre escritos, ropa, reloj, guitarras, perfumes, libros y fotografías. Y disfruto y agradezco cuando sus amigos y personas que lo aprecian me hablan de él.

-Tomarse unos días libres. Un par de semanas después de lo ocurrido hice un viaje con dos amigas a Huaraz (me ayudó a distraerme un poco).

Lo único cierto es que uno aprende a vivir con el dolor y que la vida sigue.

 

Un abrazo fuerte.

 

Zu.

INSOLACIÓN

Debido a que estudiaban en diferentes facultades, sus horarios coincidían poco; además vivían a cuarenta minutos de camino en micro por eso es que cuando se  encontraban, les costaba despedirse… Para el cumpleaños del abuelito de Marcela sus papás viajaron a visitarlo, ella no fue porque estaban próximos a empezar sus exámenes de fin de ciclo. Ese día ella no entró a su clase de Derecho Comercial,  Renato la estaba esperando en el “ovalo”, habían planeado pasar un rato juntos en Huanchaco. No era la primera vez que iban juntos a la playa, pero ese día fue especial porque él le tenía una sorpresa; además, había llevado su guitarra y Marcela era la presidenta y única integrante del club de fans de él 😌.

En el micro Renato tocó y cantó varias canciones, no tenía  vergüenza, era bien extrovertido. La gente los quedaba mirando. Por un momento a Marcela le dieron ganas de pedir colaboración mientras él tocaba, pero ella sí era vergonzosa… Después él, súper tierno, le dedicó  “More than words”, se cogieron de la mano y observaron el camino. Renato le dijo que a pesar que todos los días transitaba por la avenida Mansiche (de camino a la universidad), sentía que ese día era como si estuviera viendo todo por primera vez. ¡Qué cursi! A Marcela también le pareció de lo más meloso, pero estaba igual de templada al punto que comenzó a sorprenderse, también, con todo lo que iba mirando (como si lo estuviera viendo por primera vez) 💏 .

Llegaron a Huanchaco y lo primero que hicieron es ir a casa de Renato a dejar las mochilas. Salieron sólo con la guitarra. A pesar que era inicios de Diciembre, el sol estaba quemando fuerte. Marcela no se colocó bloqueador, no le gustaba ponerse porque le dejaba el cutis muy grasoso y Renato, a pesar que vivía a pocas cuadras de la playa, nunca se protegía la piel, era de tez blanca, en verano solía broncearse para luego volverse a aclarar.

Caminaron de la mano un rato por el muelle, comieron un helado y Renato insistió en ir a caminar por la orilla. Con la carita que puso, Marcela no pudo negarse, así le de la insolación de su vida. Era casi la una de la tarde. Doblaron sus jeans, se sacaron las zapatillas y caminaron un poco por la orilla, se besaron y Renato le dio una sorpresa: había compuesto una canción en acróstico con el nombre de ella “Marcela”, letra y acordes, ¡lo máximo! La cantó en ese momento. Marcela estaba emocionadísima, saltó a él y lo tumbó en la arena, nunca me han dado un regalo así, se besaron buen rato hasta adormitarse abrazados. Cuando vieron la hora ya eran la dos y media de la tarde. Fueron por un ceviche y luego a casa de Renato a recoger la mochila de ella. Se despidieron en el paradero de buses, Marcela fue la última en subir. Parecía que el tiempo juntos en la playa había sido eterno y que su amor era inquebrantable. Ella le hacía adiós con la mano, mientras que él le mandaba besos volados.

En los cuarenta minutos de camino a su casa, Marcela le escribió un mensaje de texto agradeciéndole por la canción que le compuso y por lo maravilloso que lo había pasado, también le dijo que no importaba que se hubiera quemado la cara y los brazos porque lo amaba con todo su corazón. Renato le respondió casi de inmediato: yo te amo más gordita, me encantas, más tarde te llamo.

Horas después, no se imaginan cómo le ardía la cara y los hombros a Marcela, tenía marcadas en la piel las tiritas del polo. Esa noche se colocó rodajas de tomate en la cara y una crema para las quemaduras en los hombros, en el pecho y en la espalda. Cuando se lo contó a Renato por teléfono, él se reía: pero eres tontita amor, por qué no usas protector solar, te voy a regalar una gorra para cuando vengas a Huanchaco ya. Yo sólo me quemé un poco las mejillas.

Al día siguiente, saliendo de clases en la tarde, él fue a verla a su aula. Cuando Marcela lo vio en el balcón parado y fumando, pensó: Renato coge un bonito bronceado, está tostadito, parece un melocotón; en cambio yo estoy roja, parezco un camarón y encima me arden los hombros y la cara.

A los pocos días ambos empezaron a cambiar de piel, se estaban pelando. Los dos trataron de verse más y de estar juntos más tiempo. Marcela lo esperaba en la casa de su amiga que vivía en una pensión al frente de la universidad, o a veces en el “óvalo”. Renato también la esperaba, en la entrada de su facultad o hacía hora con sus patas hasta que ella saliera de clases. Renato le decía a Marcela: felizmente ya falta poquito para salir de vacaciones y estar en la playa más tiempo. Marcela le respondía entre risas: ahora me pondré bloqueador así me deje la cara grasosa.

Además, como vivían lejos, acordaron adelantar un par de cursos en verano para que con esa excusa puedan verse más días a la semana sin que los papás de ella se molestasen porque saliera mucho.

Parece que la insolación que sufrieron juntos hizo más fuerte su amor. ¿O sería el acróstico? Lo cierto es que es bonito cuando te mueres por alguien y ese alguien se muere por ti, sin importar dónde, ni cómo, ni qué edad, ni en qué estación del año se encuentren. Sólo hacen falta las ganas y listo.

 

¡Nos seguimos leyendo!

Zu