LA ESCRIBIDORA

Por ahí leí que la lectura es el alimento de la escritura. Mi papá solía leerme los cuentos de mi hermana mayor y las “Fábulas de Samaniego”, los amaba😍. Luego yo los releí mil veces.

A los ocho años comencé a escribir en un cuadernito las historias que veía en “Mujer casos de la vida real”; de igual forma, escribía un resumen de las telenovelas que veían mis tías con mi hermana.

Recuerdo que el primer relato original que escribí fue a esa edad. Una divagación de cómo se vivió el cumpleaños número 60 de mi abuelito. Ahora que leo ese cuaderno me da bastante risa y ternura recordar esos días de Noviembre de 1996. En esa época, soñaba con ser escritora y directora de películas y telenovelas 😅.

A los diez años tuve la necesidad de comenzar un Diario, plasmaba mis vivencias escolares (el cual conservé por más de quince años con algunas intermitencias, son varios tomos de por medio).

A los doce años comencé a imaginar historias con mis futbolistas favoritos: Paolo Maldini y Ronald De Boer. Las continuaba en mi mente en cada tiempo libre que tenía. No escribí esas historias, supongo que por flojera.

Recuerdo con cariño las novelas que leí en esa época: “Yo amo a mi mami”, “Un mundo para Julius”, “Mi planta de naranja-lima”, “La vida exagerada de Martín Romaña” (ésta fue la que me acompañó durante la convalecencia de mi caída de bicicleta).

Cuando ingresé a la facultad de Derecho, con tanta doctrina que leer y tareas que hacer, no hallaba tiempo para leer literatura (como hubiese querido). Tenía ganas de escribir ficción, pero me detenía “la falta de inspiración”.

Un día le dije a mi papá que quería escribir. Él me dijo: ¡escribe pues! 😅 . Y me senté frente a mi laptop a divagar… Hace unos meses publiqué en este blog “El regreso de Rodrigo”, un relato de esa época.

Creyendo estar esperando “la inspiración” o “la gran historia” fue pasando el tiempo…

Con el trabajo y las relaciones sentimentales no supe organizar mi tiempo para leer y menos para escribir.

El año pasado, durante mi estadía en New Jersey, una madrugada me desperté escuchando una voz que decía: escribe, escribe. Mi Yo interior me estaba pidiendo a gritos ser escuchado, pero no sabía cómo “hacerle caso”. Prendí la laptop y busqué: escuela de escritura en Lima. La primera opción que apareció fue: Machucabotones Escuela de Escritura Expresiva. Decidí inscribirme ni bien regresara a Perú y así lo hice. Los profesores son súper chéveres, nos hicieron sentir que nuestras historias merecen ser leídas. Definitivamente en mí hay un antes y un después de Machucabotones.

Nos sugirieron escribir un blog como una manera de practicar nuestra escritura y de cumplir con terminar los escritos que comenzáramos.

Les confieso que durante varias semanas mi voz racional me decía: ¿De qué podrías hablar? Y algo dentro mí me decía: ¡Sólo escribe! Hazlo de una vez. Pero mi voz racional se anteponía: ¿De qué? ¿De qué? ¿De qué?

Esto sólo me hizo dilatar el tiempo porque más fuerte fueron mis deseos por escribir. Cuando decidí comenzar el blog pensé que sólo escribiría relatos (algunos reales y otros no tanto). Y otra vez mi voz racional: las personas que vayan a leer lo que escribes pensarán que estás contando tus vivencias. ¡Qué roche! En esos días leí al gran Ray Bradbury “Si hacemos caso al cerebro, nunca nos enamoraríamos, nunca iniciaríamos proyectos que puedan salir mal. Hay que saltar desde el precipicio todo el tiempo y construir tus alas en el camino al suelo”, ya no me importó lo que vayan a pensar de mis escritos. Lo único que me importó es poder causar algo en el lector (gusto, disgusto, etc.). Así que seguí adelante con mi blog de relatos.

Un día me sentí indignada con tanta violencia contra las mujeres que vemos a menudo en nuestro país, y por noticias nos enteramos que en otros países americanos está igual de grave esta situación. Es así que sentí la necesidad de escribir el artículo titulado “A las mujeres”.

Unas semanas después, cerca de la Navidad, también quise dar mi opinión sobre el consumo en exceso que veía en esas fechas, saliendo el post “La Navi”.

De esa forma, ya no escribía sólo relatos, sino también comencé a escribir artículos de opinión y algunas reflexiones propias.

La verdad es que al principio pensé que sólo me leerían mi hermana y mis mejores amigos. Grande es mi sorpresa y satisfacción al ver que me leen no sólo en Perú. Me siento profundamente agradecida con todas las personas que vienen leyendo mis escritos, con las que comentan mis publicaciones, con las que interactúan con ellas a través de mis redes sociales, con las que sólo le dan click en el link y leen en silencio, con las que no sólo se dan el tiempo de leer lo que escribo sino que me escriben contándome que les gustó lo que leyeron, que los emocionó, que les produjo algo… ¡Mil Gracias! Todo esto me motiva a seguir escribiendo. No obstante, tengo presente las palabras de Lori Lansens: “Escribe como si pensaras que nadie te va a leer. De esa forma dirás la verdad”.

Les cuento que me parece bien loco que me hagan sugerencias de posibles temas a tocar en las próximas publicaciones. Me han pedido que escriba sobre la fiesta de San Pedrito, sobre maquillaje (a lo cual respondí: a las justas me delineo los ojos qué podría escribir yo sobre maquillaje y me contestaron: tampoco eres Nutricionista y escribiste sobre “Alimentación balanceada para madres gestantes y lactantes”, me callaron la boca dándome cuenta que uno puede escribir lo que uno quiere, sólo hay que documentarse), me pidieron también que escriba sobre las personas con cáncer y sobre las que vencen esta enfermedad, sobre dietas, sobre ropa, etc.

La sugerencia más gratificante y tierna de un posible tema a escribir en un post me la hizo mi ahijado de once años, al que curiosamente no le gusta leer: escribe sobre la nueva etapa de Brissa (mi prima de doce años). ¿Qué nueva etapa? La secundaria pues.

Bueno, no les prometo complacerlos siguiendo sus sugerencias de posibles temas a tratar en mi blog ya que hace tiempo aprendí a no hacer algo por complacer a los demás, pero sí les agradezco infinitamente que me lean, que duden si es real o es fantasía lo que están leyendo, y claro, que me hagan saber sus opiniones.

Mi único propósito con este blog de relatos y artículos de opinión es seguir practicando mi escritura. Es seguir persiguiendo un sueño que tuve a los ocho años.

Gracias por el apoyo.

Un abrazo.

Zu

AL ACABARSE EL AMOR, QUEDA LA PENSIÓN DE ALIMENTOS

Es irónico que un día las parejas se quieran tanto que el amor y la pasión desbordantes que se tienen los lleven a forjar una familia; y otro día sean simples conocidos con uno o más hijos en común. En las últimas décadas se ha incrementado el número de divorcios y separaciones con niños de por medio.

Rupturas, separaciones, divorcios, es pan de cada día en nuestra sociedad. Para nadie es un misterio que las separaciones no suceden de un día para otro, el amor no se saca con agua y jabón. Los problemas sentimentales van sanando de acuerdo a nuestra capacidad de seguir adelante y, sobre todo, depende del tipo de relación que tuvimos. Pero esto no es materia de este artículo…

Cada pareja es un mundo, es una novela totalmente diferente que al terminar, más que inocentes o culpables, lo que importa es la crianza de los niños. En este post quiero dar alcances sobre la Pensión de Alimentos, lo engorroso y hasta stresante que se torna una separación en cuanto a lo referente a hijos en común debido al proceso judicial a iniciarse.

Cabe mencionar que la obligación de alimentos no sólo abarca el deber de los padres para con los hijos o el deber de asistencia que existe entre los cónyuges, sino que además se deben alimentos recíprocamente los ascendientes y descendientes y, los hermanos. Incluso el ex cónyuge que se encuentra en estado de indigencia, como aquél cónyuge al que le sea imputable el divorcio, pueden solicitar la prestación de alimentos al otro cónyuge. Esta obligación cesa automáticamente cuando el alimentista contrae nuevo matrimonio.

Pero centrémonos en la Pensión de Alimentos de los padres para con los hijos. Todos conocemos, por lo menos, a una persona que está en estos avatares con su ex pareja.

Lo primero que deben recordar es que el pago de Alimentos es obligación de ambos padres. No porque la mayoría de demandados sean varones la responsabilidad es sólo de ellos… Recuerdo un caso que tuve donde el demandante era el padre, quien vivía con sus dos pequeñas, y demandó a la madre Alimentos para las menores (ella ya tenía otro compromiso).

Por regla general, la obligación de los padres es de 50 – 50 (cada uno afronta la mitad de los gastos del hijo). Si alguno de ellos quiere y puede dar más del 50% a buena hora. Si tienes, no vas a escatimar con tu hijo ¿verdad?

Nuestro ordenamiento civil regula el deber de los padres de mantener a sus hijos, el mismo que supone que los padres deben proveer todo lo necesario a los hijos. Este deber comienza desde el momento de la concepción y termina con la mayoría de edad. Sin embargo, subsiste la obligación de proveer al sostenimiento de los hijos solteros mayores de edad que sigan con éxito estudios superiores, y de hijos solteros que tengan alguna incapacidad física o mental debidamente comprobadas.

El artículo 472º de Código Civil prescribe: “Se entiende por alimentos lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido, educación, instrucción y capacitación para el trabajo, asistencia médica y psicológica y recreación, según la situación y posibilidades de la familia. También los gastos de embarazo de la madre desde la concepción hasta la etapa de postparto.”

Asimismo, el artículo 92º de Código de los Niños y Adolescentes establece: “Se considera alimentos lo necesario para el sustento, habitación, vestido, educación, instrucción y capacitación para el trabajo, asistencia médica y psicológica y recreación del niño o del adolescente. También los gastos del embarazo de la madre desde la concepción hasta la etapa de postparto.”

De esta forma, si uno de los padres no cumple con su obligación legal, se puede presentar una demanda de alimentos (si es menor de edad debe ser representado por uno de sus padres), indicando el nombre y los datos del alimentista, el pedido concreto (el monto de la pensión que se pide) y los hechos ocurridos, entre otras indicaciones. Se debe acompañar todas las pruebas que sustentan el pedido, como por ejemplo, copia de las boletas de pago del padre demandado, certificado del colegio donde se indique el monto de las pensiones mensuales, recibos por honorarios médicos, boletas de consumo del alimentista, etc.

El demandante puede elegir ante qué Juzgado demandar. Normalmente se demanda ante el Juez de Paz de su domicilio (también puede hacerlo ante el Juez del lugar donde vive el padre a quien se reclama).

Es aconsejable que mientras dure el proceso judicial y se fije una pensión de alimentos en forma definitiva, el demandante solicite una asignación alimenticia provisional, siempre que se presente un documento que acredite el título en que se funda su pretensión. Este pedido se hace a través de una Medida Cautelar, que permite garantizar la subsistencia del alimentista mientras dura el proceso. En efecto, tanto en el proceso principal como en el procedimiento cautelar, la pretensión es la misma por tanto, la medida cautelar sólo anticipa lo que puede ser el pronunciamiento final si la demanda es amparada por el juez.

De esa forma, en los casos de hijos menores con indubitable relación familiar, el juez deberá otorgar la asignación anticipada de alimentos, actuando de oficio, en el caso que no se haya solicitado, luego de notificada la resolución que admite a trámite la demanda de alimentos. El juez fija la pensión de alimentos en proporción a las necesidades del hijo alimentista y de la condición económica y social del demandado.

Los ingresos del demandado se pueden afectar en un máximo de 60%.

El demandante puede solicitar que la pensión asignada sea computable en un porcentaje o un monto fijo (de la remuneración del obligado).

De otro lado, nuestro ordenamiento civil establece la posibilidad de que el obligado a prestar alimentos pida la exoneración de la pensión alimenticia si disminuyen sus ingresos, de modo que no pueda atenderla sin poner en peligro su propia subsistencia o si ha desaparecido en el alimentista el estado de necesidad. Supuestos de excepción que deben ser debidamente acreditados con medios probatorios pertinentes y suficientes. En la realidad vemos que hay varios demandados u obligados que tratan de evadir responsabilidades ocultando información real de sus ingresos y gastos.

El Código Penal en el artículo 149 prescribe: “El que omite cumplir la obligación de prestar los alimentos que establece una resolución judicial, será reprimido con pena privativa de la libertad no mayor de tres años, o con prestación de servicios a la comunidad de veinte a cincuenta jornales, sin perjuicio de cumplir el mandato judicial. Si el agente ha simulado otra obligación de alimentos en connivencia con otra persona o renuncia o abandona maliciosamente su trabajo, la pena no será menor de uno ni mayor de cuatro años. Si resulta lesión grave o muerte y estas pudieran ser previstas, la pena no será menor de dos años ni mayor de cuatro, en caso de lesiones graves, y no menor de tres ni mayor de seis en caso de muerte”.

Si el demandado no abona un mes, se genera intereses. Cada cierto periodo de tiempo se hace liquidaciones de los abonos mensuales. Este documento es presentado al juzgado para su aprobación, que posteriormente ordenará al deudor el pago de los adeudos (devengados).

Si el demandado incumple con la pensión establecida en una Resolución Judicial por tres meses seguidos o alternados, se inicia el proceso penal: Omisión de Asistencia Familiar, ingresando al Registro de Deudores de Alimentos (REDAM). El ingreso a este padrón se tramita en el Juzgado de Paz Letrado. Para ingresar a este registro, no es obligatorio haber iniciado proceso penal. Éste se puede iniciar de forma paralela o antes de la acción penal.

Recuerden que cuando una persona se encuentra en el REDAM no puede tramitar préstamos ante cualquier entidad crediticia, ya que es registrado en la Superintendencia de Banca y Seguro (SBS) como mal pagador. Además está impedido de participar en cualquier proceso electoral y no puede salir del país hasta que sea eliminado de este registro.

Así que ya saben, a cumplir con sus obligaciones 🙂

Espero les haya podido ayudar estos alcances sobre Pensión de Alimentos.

Un abrazo.

Zu

31 VUELTAS AL SOL

El día de ayer cumplí con dar una vuelta más al sol. Treinta y uno. No es poca cosa eh…

Varias veces han dicho de mí que soy una fresca, una despreocupada, una gruñona, una sobrada, una irresponsable… Han dicho tantas cosas y la verdad es que no me conocen bien. Me conocen de oídas nomás.

No tienen ni idea de los planes que tengo y lo que trabajo para alcanzarlos. No tienen ni idea de los muchos días grises y malos pensamientos que me llevaron a reconocerme y a tener la tranquilidad que ahora gozo. No tienen ni idea de lo que he conseguido. No tienen ni idea que a veces no tener ni un sol en el monedero, literal, pero hacer lo que te complace, lo es todo. No tienen ni idea de lo genial que es hacer lo que más te gusta sin mirar la hora.

No resisto las ganas de citar a mi querida Frida Kahlo: “Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco”. En esta ocasión, yo escribiré de mí misma porque soy a quien mejor conozco, y quien mejor me conoce.

Soy sensible, enojona, llorona, un poco resentida, desconfiada con la gente que no conozco bien. Tengo poca tolerancia a la frustración (estoy aprendiendo a lidiar con mis demonios). A veces soy callada y otras puedo ser conversadora. Trato que mi comportamiento esté alineado con mis creencias. Soy algo tímida. Si estoy triste no puedo sonreír. A veces soy observadora, otras veces soy la más despistada. No sé contar chistes ni bailar Marinera. A menudo cambio la letra a las canciones (escucho una cosa por otra, como un tipo de dislexia del oído). Me pongo bloqueador en el rostro hasta en invierno. No le tengo miedo a la muerte.

Siempre es más fácil hablar de tus defectos que de tus virtudes. Además, creo tener más de lo primero. No obstante, resulta que también soy sincera, generosa, amable, confiable y confiada, casi nunca digo mentiras, no engaño. Evito hacer lo que no quiero que hagan conmigo.

Quisiera llegar a tener tres hijos y quisiera que a mi esposo le guste viajar y leer; así podría acompañarme en cada viaje y leer lo que escribo. Qué locura pensar en eso cuando no se tiene ni enamorado…

Mi estación favorita es el otoño. Amo la playa, pero no me gusta el verano hasta después de las cuatro de la tarde. Amo viajar. Amo conocer nuevos sitios, nuevas culturas y escuchar experiencias de vida de otras personas. Amo conducir mi auto (como ya se los he contado en otro post), pero odio a los choferes que invaden carril sin hacer señalizaciones, imprudentes. Amo reír y llorar con un libro. Amo los nervios que me produce el sentarme frente a una hoja en blanco la cual debo escribir. Amo reír con anécdotas de familiares y amigos. Amo ser libre. Amo profundamente los recuerdos de mi papá.

Me gusta el yogurt de fresa con hojuelas o galletas de soda. Me gusta remojar el pan en el milo con leche tibia. Me gustan los pasteles, especialmente la torta de chocolate. Me gustan las pastas. Me encanta el ceviche y todos los mariscos (como buena porteña que soy). Me gusta el arroz con leche helado. Me gusta el Mojito de fresa. Me gusta una buena conversación entre amigos. Me gusta la reciprocidad. Me gusta ver películas en pijama, mis géneros favoritos son: comedia romántica, drama y suspenso. Me gusta volver a ver mis series favoritas. Me gusta ver el cielo y observar las figuras de las nubes. Me gusta la lluvia. Me gusta caminar por los muelles. Me gusta el atardecer. Me gusta el rock de los 70´s y la música de los años 90´s. Me gusta mi soledad. Me gusta ver a mis amigas felices iniciando sus propias familias. Me gustan los perros, llevo años queriendo tener un perrito calato peruano (hasta tengo ya su nombre). Me gusta estar enamorada y consentir a esa persona especial, pero me gusta mucho más consentirme a mí misma. Me gusta correr riesgos, he emprendido varios negocios que no resultaron como lo esperé, pero al menos siento la satisfacción de no haberme quedado con esa espinita de intentarlo. Siempre trato de hacer lo que me propongo y lo que pienso aunque al final, como dicen los mexicanos, me dé en la madre.

No me gusta repetirle las cosas a alguien. No me gustan las groserías aunque yo digo algunas lisuras. No me gusta lo que considero común. No me gusta las mentiras. No me gusta la sopa de Sémola. No me gusta la oscuridad total. Detesto las desigualdades en cualquier ámbito. Detesto el machismo. Odio la deslealtad.

Me entristece ver ancianos mendigando. Me indigna y entristece ver a niños vendiendo y mendigando, sobretodo a primeras horas de la mañana o a altas horas de la noche. Dónde diablos están sus padres… Me entristece que algunas personas, pese a todo lo vivido, no aprendan su lección.

Me rompe el corazón las historias de personas jóvenes con enfermedades terminales y cómo ésta las va deteriorando. Me rompe el corazón ver llorar a mi madre y a mi hermana.

En este último año reconocí en mí:

  1. Ausencia de instinto maternal, carencia de paciencia con los niños (me gustan sí, pero de lejitos).
  2. No me gusta cocinar. Es raro, siempre creí que sí me gustaba, pero no. Me disgusta que el olor de las comidas se quede impregnado en mi ropa, cabello y manos. Aunque, algunas veces, confieso se me da por experimentar algo en la cocina y hasta lo disfruto.
  3. Nunca he sido disciplinada en nada. Cosa que estoy cambiando al escribir un relato o artículo una vez por semana en este blog.
  4. No me gusta lavar ollas. Pero me encantó la experiencia de una semana de dishwasher en NJ.
  5. La lectura y escritura son más que un hobby, son mi pasión. El sumergirse en distintas y diversas historias me fascina, me motiva y me llena.

Creo que nunca es tarde para pedir perdón. Así que perdón a todas las personas a las que fallé. A todos aquellos a los que herí o con los que no actué de la mejor forma. Perdón a todas esas personas que perdí con el tiempo por tonterías y ya nada es como antes.

El último año ha sido muy importante y especial para mí. Aprendí a quererme y consentirme. Me he recuperado a mí misma y estoy en reconstrucción. Me gusta vivir bien y así es como trato de vivir todos los días. No se necesita despilfarrar. Sólo se necesita: conocerse, darse tiempo y espacio; y, claro, complacerse. Y como todo en esta vida, a algunos nos toma más tiempo que a otros el conocernos y reconocernos…

Finalmente, agradezco a Dios por no darme todo lo que le he pedido. De esa forma he crecido llegando a conocerme totalmente, sobre todo a reconocerme. Agradezco el cariño sincero de mi familia y mejores amigos. Y agradezco a todas las personas que me estiman y me hacen sentir su buena vibra.

Cada cosa, cada lágrima, cada risa, cada paso y cada caída en estos treinta y un años me han hecho ser la mujer segura, soñadora, sincera e íntegra que ahora soy.

Hoy siento que lo puedo todo, todo lo que me proponga.

Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme.

Un abrazo grande.

Zu.

ALIMENTACIÓN EN MADRES GESTANTES Y LACTANTES

Dicen que el embarazo es contagioso. Yo conozco a varias mujeres; sin exagerar, serán como diez (entre amigas, prima y conocidas) que están dando de lactar y otras que están por dar a luz. Eso, sin contar a mis amigas que tienen hijos de poco más de un añito de vida. Cuando converso con las gestantes y lactantes, es evidente el temor, emoción y felicidad por la nueva etapa que están viviendo 🤩. Son temas recurrentes en nuestras charlas: la forma en que darán a luz (si será parto natural o si lo harán por cesárea), los pre y contras de la cesárea, las molestias que aún tienen, las molestias que ya desaparecieron, el tiempo que darán de lactar, si darán fórmulas o no al recién nacido, qué alimentos deben consumir para el buen desarrollo de sus bebés, quién cuidará de ellos cuando ellas regresen a sus trabajos, etc. Por supuesto que quieren darles, desde ahora, lo mejor a sus bebés en cuanto a cuidados y alimentación se trate.

Por otro lado, les comento que a mí me gusta cuidar mi alimentación y saber los beneficios y los perjuicios de la comida que ingiero. Por fortuna, mi madre es nutricionista y siempre ha estado pendiente de que mi papá, hermana y yo tengamos una alimentación balanceada y que consumamos lo que nuestro organismo requiere y ha requerido en algún momento específico de nuestras vidas (enfermedades, dietas y alguna carencia específica). Debo ser honesta y admitir que a pesar de saber qué es lo que NO debo comer, a veces termino “pecando” ☺️.

Bueno, con tanta demanda de gestantes, consulté con mi mamá y con mis tías (colegas suyas) sobre alcances de una alimentación balanceada para madres gestantes y madres lactantes. Quiero compartir con ustedes las recomendaciones de las expertas en Nutrición. Algún día yo también seguiré estos consejos al pie de la letra 😀.

  1. En esta época de verano se debe consumir gran cantidad de frutas con buen contenido de agua, por ejemplo: mandarinas, naranjas, pepinos, limas, sandías, melones y piñas.
  2. Durante toda la gestación, es básico y fundamental, consumir alimentos ricos en Hierro y Yodo. El Hierro es el componente principal que oxigena la sangre y evita la anemia, lo encontramos en los pescados azules: Caballa, Bonito, Jurel y Anchoveta (principal fuente de Omega 3 que es esencial en la formación del cerebro del bebé), vaso de res, hígado, sangrecita, riñones, lentejita serrana, frejol castilla, habas y cereales andinos: quinua, kiwicha y cañihua. Por otra parte, tenemos al Yodo que es importantísimo para la formación neuronal, para la producción de las hormonas tiroideas, además facilita el desarrollo y maduración del cerebro; se encuentra en los pescados azules, en los mariscos, en las algas marinas y en la sal yodada.
  3. Se debe consumir pescado mínimo tres veces por semana.
  4. Para lograr una mejor absorción de hierro, se recomienda acompañar los alimentos con bebidas ricas en vitamina C (zumos de limón, naranja, kiwi, piña, melón y también combinar estas frutas en zumos).
  5. Esporádicamente se puede comer carnes rojas.
  6. Es recomendable comer a sus horas (desayuno, almuerzo y cena) y tener dos comidas adicionales (diez de la mañana y cuatro de la tarde), de preferencia consumir frutas enteras (NO en jugos o zumos).
  7. Consumir frutas secas, puesto que son beneficiosas pr a su aporte de fibra, grasas insaturadas y minerales, además poseen un alto contenido de ácido fólico.
  8. Consumir verduras de color verde como la espinaca, perejil, brócoli, alcachofa.
  9. Consumir ensaladas de diferentes colores y texturas (mínimo tres colores). Me recomendaron probar la ensalada Arcoíris, así que la preparé acompañada con pollo a la plancha y dos huevos duros (riquísima y muy fácil de preparar – no dudes en prepararla).
  10. Tomar bastante líquido bajo en azúcar, de preferencia consumir agua hervida que agua mineral o de mesa.
  11. Olvídate del café y la comida chatarra.
  12. Se debe optar por preparaciones saludables tales como a la plancha, al vapor, al horno o guisos. No es recomendable comer brasas ni parrillas, aunque  eventualmente podemos consumirlas.

Cabe mencionar que cada caso es particular.  Se debe tomar en cuenta las condiciones de salud y el peso de la madre antes de iniciar el embarazo e ir controlando el peso según avancen las semanas de gestación. En cuanto a los kilos ganados y a sus requerimientos se les indica una dieta personalizada.

Es normal sentirse fatigadas durante la gestación ya que el organismo está utilizando energía extra y también por el incremento del peso, por ello es esencial el reposo, así como el dejarse mimar  por la pareja y demás familiares 👍.

Tengan presente que la lactancia materna es lo mejor que le pueden dar a sus bebés, deben brindarles lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, posteriormente deben darles alimentos complementarios y continuar con la lactancia hasta los dos años.

Por último, decirles que si alguna mujer piensa concebir próximamente o tal vez, como yo, en algunos cuantos años, debemos saber que tenemos que llevar una alimentación balanceada desde ya, de esa forma preparamos nuestro organismo para la concepción 🤩.

Y tú ¿conoces otras recomendaciones de alimentación para madres gestantes y lactantes? ¡Compártenos!

 

¡Alas y buen viento!

 

Zu

MUJER AL VOLANTE

Me encanta conducir porque me permite hacer varias cosas a la vez y hacerlas bien, modestia aparte. No conduzco tan rápido, pero lo disfruto🙂. Soy responsable al manejar y reniego a mares con los conductores imprudentes. Quisiera aprender más de mecánica y llegar a ser como mi tío Eduardo y Luis que son unos capos; no obstante, con el pasar del tiempo voy aprendiendo a reconocer los sonidos del motor…

Aprendí a conducir en el Vocho rojo de mi papá, lo bautizamos con el nombre de “George” ❤️ (en honor a nuestro beatle favorito). Quien ha manejado un Escarabajo sabe que la palanca de cambios es un poco dura, sobretodo el Retro; además, de las mañas que tiene cada vochito. No dudo en afirmar que después de haber conducido a George por la avenida Los Incas y  César Vallejo (Trujillo)  en hora punta, estoy lista para conducir cualquier tipo de auto en cualquier lugar. Para los que no conocen, les comento que el mercado mayorista se encuentra en plena unión de estas dos avenidas, de modo que hay gran cantidad de ambulantes varias cuadras a la redonda. En hora punta (aunque ya casi todo el día es hora punta en esa zona) los choferes de los diversos micros y combis compiten por ganar pasajeros y por ser los primeros en pasar importándoles un pepino los autos particulares que transitan junto a ellos.

Bueno, regresando al principio, les decía que el conducir me permite hacer varias cosas a la vez, por ejemplo: Voy escuchando música, el volumen puede depender de la canción, de mi estado de ánimo o de la compañía que tenga en ese momento. Voy cantando, aunque muchas personas me califiquen de desentonada y desorejada ¡me fascina cantar! Voy pensando en los pendientes del día. Si estoy acompañada, voy conversando. Voy moviéndome al ritmo de las canciones (con prudencia no se preocupen). A veces grabo la canción que está sonando y al llegar a semáforo en rojo se la envío al grupo de whatsapp de mis amigos (canciones que marcaron épocas, ustedes entienden). En estas últimas semanas voy pensando en un posible post para mi blog… Hubo un tiempo en el cual consideré la idea de dedicarme a ser transportista, el problema era: ¿transportar qué? 😊

Hace algunas noches, mientras conducía a mi casa feliz de la vida después de un productivo día de trabajo sintonicé “La Inolvidable” (para variar un poco). En eso suena el intro entrañable de una canción que no escuchaba hace más de un año. Le di todo el volumen a la radio “Tú fuiste la mejor cosa que tuve y así también lo peor en esta vida”. Bajé la ventana a ver si la brisa se llevaba los recuerdos. Sentí la misma sensación que cuando olí un Trident de Canela después de muchos años y automáticamente me tele transportó al 2003, a mis primeras borracheras en el Tambo. En este caso, esa canción me tele transportó al 2016 y vino a mi mente el Poema 20 de Neruda: Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido…

STOP suficiente con “La Inolvidable”, mejor volví a colocar mi USB con mis fabulosas canciones. Lo que quedaba de trayecto la pasé escuchando “Dura”, no hay pierde con Daddy Yankee. Mi mejor amigo siempre se ha burlado y ha criticado mis canciones, según él ya pasaron de moda… Jimmy te prometo que renové mi lista de canciones, te apuesto que ahora corearás todas y cada una de ellas 🤩.

Abrazos.

Zu

BYE BYE 2018

Me encanta esta época del año, el fin de año. Diciembre es la cosecha de todo lo que hemos hecho desde Enero. Creo que es apropiado y saludable pensar en todo lo  bueno, lo malo, lo feo que nos pasó y en todas las cosas en las que hemos acertado y equivocado, de esa forma tenemos el chance de pensar estrategias para mejorar el año entrante. Además, considero que es un tiempo de borrón y cuenta nueva…

Este año el Señor y la vida me han premiado, enormemente, con sorpresas y decepciones que me han hecho crecer. Culminé la Maestría que me absorbía bastante, creí en las disculpas y llanto de un hombre a quien amé y se portó vilmente, viajé a Estados Unidos por tres meses conociendo varias ciudades, personas y culturas diferentes (una experiencia formidable con grandes anécdotas y mucho aprendizaje de la viiiida), experimenté nuevos sabores y olores, compartí bellos momentos con mis seres queridos, publicaron un artículo escrito por mí en una revista legal reconocida, mi negocio familiar ha crecido, me inscribí a mi primer taller de escritura que cambió mi forma de pensar, me ilusioné, leo y escribo mucho más, me he conocido o mejor dicho me he reconocido, tengo un angelito más en el cielo… Vivo agradecida con Dios por utilizar mis propios errores para enseñarme y cambiarme; y por todo lo que permite y lo que no permite en mi vida porque su voluntad es perfecta (a veces no me doy cuenta de ello inmediatamente pero es innegable).

En el 2018 aprendí a “no escuchar a mi corazón” porque como dice en la biblia: el corazón es engañoso. También aprendí que no existe el “tengo mala suerte en el amor” o “tengo mala suerte en el trabajo”, lo que existe es que tomamos malas decisiones. Comprendí que todo tiene su tiempo y que no ganamos nada afanándonos por algo. En mí se aplica perfecto aquello que hay tiempo para sembrar y también hay tiempo para arrancar lo plantado :).

Seguiré tratando de ser un mejor ser humano, una mejor versión de mí. Estoy muy contenta porque he avanzado en muchas áreas. Tengo claro que no podemos esperar tener un año diferente si seguimos siendo las mismas personas. Los cambios son buenos aunque a veces son dolorosos. Y como dice mi tía querida “me doy por bien servida” teniendo paz y tranquilidad en mi alma.

 

Bye bye 2018

¡¡Que este 2019  nos traiga más trabajo, más anécdotas, más viajes, más amores, más escritura!!

 

Beso grande para cada uno de ustedes.

Zu

29 de Noviembre

El 29 de Noviembre en mi familia es tan o más importante que la Navidad. Mis tíos y primos llegaban de Lima y Trujillo, mi mamá pedía día libre en el trabajo, mamá Betty con ayuda de tía Amada preparaban deliciosos potajes. Toda la familia nos reuníamos a celebrar el cumpleaños del patriarca de los Trujillo: Papá Coco. Un hombre sabio, agradecido con Dios, sin rencores, querido y respetado por todas las personas que lo conocían, de mil historias y anécdotas que contar, de divertidas ocurrencias, el de los apodos (nadie se salvaba) como no recordar: “Cabellito de ángel”, “Talegón”, “Pasos tristes”, “La nuca”, “El nieto de Miguel Grau”, “Canifo”, “José Feliciano”, “Maizundo”, “Vieja loca”, “La urraca”, “Cuaya”. Como dice tía Lola: un hombre que supo vivir.

Lejos están los días en que toda su familia nos reuníamos alrededor de la mesa a celebrar esta fecha. Esa mesa de madera antigua que se agranda al jalar de los extremos; no obstante, dejamos de agrandarla porque una vez se llenó de cucarachitas, por eso mejor se optó por traer una o dos mesas chicas del “Comedor” y colocarlas junto a la mesa grande. Al ritmo de música criolla comenzábamos a degustar el exquisito almuerzo; mientras que el cumpleañero nos iba contando anécdotas de su época de pescador, de sus días en su Santiago querido, recuerdos de sus hermanos y amigos. No se hacían esperar las bromas de tío Lucho (una más graciosa que la otra), los disparates de Pepe, las precisas de tía Amada, las risas estruendosas de mi mamá y tía Lola, las historias de dinosaurios de Luis (las contaba parándose de la mesa y abriendo bien los ojos), las ocurrencias de tía Natty (en voz baja pero qué tales carcajadas que producía) y  el  “Retotetoté” de mi papá.

Con el transcurrir del tiempo, las ausencias en la mesa  fueron tratadas de llenar con llamadas telefónicas y video llamadas. Hoy es un 29 diferente, aún con varias ausencias; pero, principalmente, con la ausencia del cumpleañero.

Hace dos meses que papá Coco comenzó una gira por el universo. Se convirtió en un ángel que cuida nuestros pasos y siempre estará en nuestra mente, corazón y espíritu.

Puedo decir que él vivía complacido con la vida y agradecido con nuestro Señor por los hijos que le dio; por el tiempo que le permitió gozar de ellos; por el amor y la unión familiar que supo, junto a mamá Betty, inculcarnos. Será por esto último que aquellos días de reuniones familiares y celebraciones se sienten tan cercanos.

Me reconforta saber que él es feliz por el legado que nos dejó acá y por haberse reencontrado con sus hermanos y padres, allá. Sé, también, que un día nos volveremos a reencontrar todos los que estuvimos presentes en su cumpleaños y en las celebraciones de fin de año del 2002 (el último año en que estuvimos todos sus hijos y nietos presentes) y al son de Una Flor de Capulí nos abrazaremos, bromearemos y reiremos.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS PAPÁ COCO!