MI HERMANA LA INGENIERA

Mi hermana y yo somos totalmente diferentes, aunque físicamente nos parecemos bastante. Ella es mi mayor por siete años, diez meses y once días; sin embargo nadie lo cree. Todos piensan que nos llevamos un par de años. Incluso hay quienes afirman que yo soy la mayor :/.

Mi hermana es ingeniera agrónoma y yo soy abogada. Ella, desde pequeña, es una lectora voraz. Tiene una comprensión de lectura envidiable y lee rapidísimo; mientras que yo me distraigo fácilmente cuando leo y por ello debo leer un texto dos o tres veces para poder comprenderlo (principalmente si es de leyes).

Mi hermana es una mujer muy culta e inteligente. Sabe de política y realidad nacional. Al escucharla me evito tener que leer periódicos y ver noticieros. Sí lo sé, ella parece la abogada y yo la ingeniera. Se lo digo siempre.

A ella le gusta caminar y camina bien rápido. Siempre va cinco pasos más adelante que yo. Además, gusta de hacer deporte todas las semanas y es constante en ello. Practica natación, fútbol y básquet. La verdad es que mi hermana desde pequeña ha sido atleta. Por otro lado yo, al igual que mi patota de amigas, el único abdominal que realizo es el que hago al despertarme de la cama, literal.

Es adicta a la limpieza y al orden, yo no. Le gusta el ají, yo no como nada picante salvo el ceviche (picante normal).

Es amiguera, amigable y popular entre sus amigos; mientras que yo puedo contar a mis amigos con los dedos de una mano.

Es una cinéfila empedernida, le gustan las películas de superhéroes y las de buena trama; a mí me gustan las comedias románticas y las que hacen llorar.

Desde muy joven supo organizar su economía; mientras que yo, bueno, no diré nada en este punto.

Tiene un talento innato con los niños. Sabe cómo comunicarse con ellos y divertirlos. Todo lo contrario de mí, que como ya lo dije en otro post, no me gustan los niños.

A ella le gusta ser, a veces, la hermana menor y le sale bien (por lo infantil que puede ser). Yo disfruto siendo, a veces, la hermana mayor (por lo seria que puedo ser). Aunque la mayoría de veces es cardiaca y preocupada, (típico en los hermanos mayores), siempre he sido el centro de sus bromas y siempre caigo redondita en ellas. Y supongo que así será hasta que seamos abuelitas.

Ella es el orgullo de mis padres por su sencillez, inteligencia, sensatez, generosidad, gentileza, sentido del humor y logros.

No seremos las mejores amigas, pero sabe que puede contar conmigo siempre y para siempre. Y viceversa.

Todo lo poquito que sé lo aprendí de Beny, de sus sugerencias, recomendaciones, bullyng, apoyo y porque siempre quise ser como ella en todo.

Ahora que escribo estas líneas me pregunto si habrá sido un peso grande para ella cuando mi papá le decía: tienes que darle el ejemplo a tu hermanita… Lamento si eso te llevó a ser tan pulcra y a tratar de no equivocarte.

Feliz cumpleaños baby boo sigue concretando cada uno de tus sueños. Y continúa brillando e irradiándonos.

Un abrazo asfixiante.

Zu.

ELLA

Ella nació en Pichunchuco, un pueblito en Santiago de Chuco (La Libertad), desde muy pequeña trabajó en el campo. De adolescente, ya en Chimbote, trabajó en una fábrica hasta que se casó a los dieciocho años (algo normal en los años cincuenta). Nunca le gustó depender del dinero que su esposo le daba para los gastos de la casa, pero con dos bebés no podía continuar trabajando en la fábrica.

Su esposo era pescador y a veces en su trabajo demoraban en pagarle. Un día ella no tuvo dinero para comprar un tarro de leche para sus bebés, fue a una bodega a fiar y el dueño se negó rotundamente. Eso fue el detonante para que ella comenzara a ahorrar lo poquito que le sobraba. Ella ya no quería seguir dependiendo de su esposo económicamente, quería sus propios ingresos; además, ya no le alcanzaba el dinero.

Con lo poquito que pudo ir ahorrando, comenzó a comprar abarrotes para venderlos en su casa. Tuvo que decirle a su esposo que el negocio era de su abuelita, que aprovechando la ubicación de su casa (en una esquina) tendría más ventas. Si ella le hubiera contado que ese pequeño negocio era suyo, él no hubiera estado de acuerdo con que su mujer trabajara, pues creía que lo que ganaba era suficiente (creencia común en los años sesenta). Él creyó lo que ella le dijo sin imaginarse que la venta de estos abarrotes se convertiría en una fructífera bodega.

Pocos años después, su esposo tuvo un accidente cuando se encontraba de pesca teniendo que abandonar el trabajo. Con seis hijos pequeños y con un negocio que iba creciendo, ella tomó las riendas de su familia. Tuvo que confesar a su esposo que el negocio era suyo, él se alegró bastante por la iniciativa que su mujer tuvo años atrás y comenzó a trabajar junto a ella. Para entonces ya contaba con varios trabajadores que se ocupaban de los quehaceres del hogar y del negocio. A todos ellos los quería y trataba como si fueran familiares, lamentablemente muchos de ellos se aprovecharon de su generosidad y confianza.

Sus hijos siguieron creciendo de la mano del negocio. Ya no sólo tenían una gran tienda de abarrotes, ahora también eran proveedores de víveres  y distribuidores de cervezas.

Ella era estricta con sus hijos en cuanto a horarios de llegada de las fiestas, pero muy permisiva en todo lo demás.

Con el tiempo, aprovechando la ubicación de su casa, se dedicó a dar pensión a los trabajadores del hospital y comisaría cercanos; además de conservar su bodega.

Ella trabajó muy duro para darle lo mejor a sus seis hijos. Y eso fue, precisamente, lo que les dio: oportunidades, educación, valores, integridad y un buen ejemplo.

Ella es la columna vertebral de mi familia y le agradezco inmensamente que me haya dado una madre tan virtuosa y emprendedora como ella, que haya tratado a mi papá como a un hijo más y que siempre haya un pan para mí en su casa.

Ella es mi mamá Betty, una mujer recontra trabajadora, abnegada y admirable.

La Navi

Desde que tengo memoria, recuerdo a la Navidad como una fiesta consumista disfrazada con villancicos, arbolitos adornados y nacimientos (en algunos casos aunque cada vez menos).

Todos los negocios ven incrementadas sus ventas en estas fechas. Hay que aprovechar, solemos decir, pero muy pocos saben y sienten el real significado de la Navidad…

Son tiempos de paz y amor en los cuales regresamos a nuestros terruños, compartimos tiempo con nuestros seres queridos, nos reunimos con nuestros mejores amigos del colegio y universidad los que siempre estarán ahí para nosotros. Es enriquecedor departir un almuerzo, cena, café y/o tragos con gente a la que amamos y con la que a pesar de la distancia física siempre existe temas de conversación placenteros. No obstante, creo que todos alguna vez en nuestras vidas debemos sentir, valorar y entender el real significado de la Navidad: que Dios envió a su hijo quien nos trajo el perdón y la vida.

En mi caso, sucedió hace cinco años cuando estaba pasando el peor momento de mi vida que me llevó a conocer y a aferrarme a Dios (de esto hablaré en un próximo post),  fue en esa Navidad que comprendí y sentí, profundamente, el nacimiento de Jesús y que el hombre necesita un Salvador

Regresando al carácter consumista de estas fechas navideñas y de fin de año, tengamos presente esta frase, que leí en alguna parte: que el consumismo no nos consuma. Evitemos endeudarnos, no gastemos más allá de nuestra capacidad económica (moderación y responsabilidad en nuestras compras) ahorremos nuestros aguinaldos para viajar el próximo añoJ. Compremos la comida que realmente vayamos a consumir (yo sé que con tantas “ofertas” a algunos se les es fácil caer en la tentación de comprar, seamos fuertes). Tratemos de apoyar a las tiendas pequeñas. Que los regalos que vayamos a hacer sean realmente útiles, recuerdo con mucho cariño y agradecimiento mis mejores regalos navideños porque fueron libros (Gracias hermana y papito). Ojalá este año se repita 🙂

P.D: estaba terminando de escribir este post navideño y se presentó en mi negocio un foráneo preguntando por la comisaría más cercana porque lo habían asaltado dejándolo sin documentos y sin dinero. Estas fechorías ya no son típicas de estas fiestas (se ven todo el año). Quiero instarles a tener mucho cuidado cuando tomemos taxis, cuidado con nuestras pertenencias y más si llegamos a ciudades que no conocemos.

¡Feliz Navidad!

Un abrazo.

Zu

A LAS MUJERES

Toda la población queda absorta al ver, a menudo, por noticieros que una mujer más fue degollada, quemada, descuartizada, desfigurada por su pareja… el incremento de estos crímenes son realmente espeluznantes.

Cuando pensamos en violencia contra la mujer lo primero que se nos viene a la mente es la existencia de maltratos por parte de la pareja, no obstante esta violencia no es específica del ámbito sentimental; puede darse en diversos ámbitos como el familiar, educativo, laboral, en la sociedad en su conjunto. La violencia es un problema social generalizado que afecta a millones de mujeres en todo el mundo y se da en todo tipo de culturas, clases sociales, edades y niveles educativos.

En Perú existen los Centros de Emergencia Mujer (CEM) que son servicios públicos y gratuitos que ofrecen una orientación legal, judicial y psicológica para la víctima. Sin embargo, ¿qué hay con el victimario? en los casos que no se llegue a concretar la denuncia, éste continúa tranquilo rompiendo vidas por el mundo. Y en el mejor de los casos, si es condenado, será privado de su libertad y se le dará tratamiento especializado (según  leyes peruanas). En otras legislaciones se le ordena al condenado recibir tratamiento psicológico y/o terapias conductuales.

Creo, firmemente, que  para combatir la violencia contra la mujer se  debería poner énfasis en la educación que los niños reciben en las escuelas, pero sobre todo en sus casas. Sabemos que los niños son unas esponjitas que aprenden rápidamente el ejemplo que ven a su alrededor; sabemos, también, que en nuestra sociedad son las madres o mejor dicho las mujeres (tías, abuelas, nanas, niñeras) las que, en la mayoría de familias, se hacen cargo del cuidado de los pequeños. Así que, mujeres no es suficiente con darles a nuestros hijos los mejores estudios, los mejores juguetes, las mejores vacaciones; lo primordial es cuidar el ejemplo que les damos: respetarlos  y respetarnos a nosotras mismas no dejándonos intimidar por nuestras parejas o por otras personas, no discutiendo ni gritando delante de ellos, no podemos permitir que nos violenten de cualquier forma. Nuestros hijos deben ver que en nuestra relación de pareja y en nuestra interacción con las demás personas existe respeto.

No olvidemos que violencia no es sólo física; no obstante, éste tipo de violencia es la que más se combate por sus notables consecuencias, lastimosamente esta violencia física comienza con violencia verbal pudiendo tomar mucho tiempo en recuperarse (dependerá de la predisposición con la que cuente cada una para salir del hoyo y del respaldo familiar que se tenga).

La violencia verbal es una forma de agresión que muchas veces pasa desapercibida pues no deja huellas visibles pudiendo ser confundida con un simple conflicto de pareja; se concreta a través de amenazas, humillaciones, manipulaciones, chantajes, exigencias de obediencia o sumisión, celos, desprecios, bromas sexistas, insultos, etc. Es sumamente preocupante que las mujeres, muchas veces, no nos damos cuenta que estamos siendo víctimas de violencia verbal, creemos que las manipulaciones, bromas sexistas y celos (formas de violencia verbal más usuales) son comportamientos normales  que se dan en todas las relaciones, acostumbrándonos a ellas; lo cual refuerza el perfil del agresor: irritable,  controlador, celoso, manipulador y explosivo. Este tipo de violencia por parte de la pareja es la que psicológicamente repercute más en una, pero también existe la violencia verbal por parte de otros miembros familiares, de los jefes y de distintas personas cercanas a la mujer.

Como ya lo hemos dicho en párrafos precedentes, los niños aprenden del ejemplo que les damos. Todos los agresores que vemos en los noticieros y los miles que andan en la clandestinidad tienen el inicio de su perversión en su niñez. Así que, por favor mujeres sepamos criar a nuestros hijos, que el respeto sea lo primordial; tratemos a los demás como nos gustaría ser tratadas.

Si tú siendo su madre te vas a reír cuando tu niño comienza a decir lisuras y groserías (que probablemente escuchó en casa) o te causa gracia que al llegar a la adolescencia “salga” con dos o más chicas a la vez, o permites que el papá  celebre su “picardía”, este jovencito creerá que está bien y que es correcto estar con dos o más mujeres. De la misma forma pasará si permitimos que nuestra pareja nos levante la voz o, peor aún, nos falte el respeto con insultos, groserías, bromas pesadas, etc delante de nuestros hijos, al transcurrir el tiempo estos niños y niñas creerán que es correcto que el esposo falte el respeto de esa forma a su esposa, ahí es donde se vuelve a repetir la escena, ese niño convertido en hombre vuelve a violentar a su mujer; y la niña convertida en mujer permite esta violencia.

Trabajemos en la autoestima de nuestros hijos  para que no sean víctimas como, tal vez, lo hemos sido nosotras en algún momento de nuestras vidas. Informémonos sobre los aspectos cruciales de la violencia, así podremos identificar situaciones de riesgo y evitarlas.  Debemos desechar la idea de que los chistes sexistas, celos o jalones del brazo (por nombrar algunas acciones) son “acciones inofensivas”, está comprobado que una vez que aceptamos esta situación comienza un proceso de “normalización de la situación”, es decir, pensamos que no fue tan malo y nos acostumbramos a las agresiones. Cambiemos el chip de “mejor me callo para no causar problemas” o “mejor no digo nada para no seguir discutiendo”, si pensamos diferente es importantísimo expresarnos con firmeza, respeto y claridad.

No debemos aceptar la violencia bajo ninguna circunstancia, si no lo haces por ti hazlo por tus hijos para que cuando él sea grande no repita estas agresiones con otra mujer y para que cuando ella sea grande no permita que nadie la violente.

Un fuerte abrazo para cada una.

Zu

29 de Noviembre

El 29 de Noviembre en mi familia es tan o más importante que la Navidad. Mis tíos y primos llegaban de Lima y Trujillo, mi mamá pedía día libre en el trabajo, mamá Betty con ayuda de tía Amada preparaban deliciosos potajes. Toda la familia nos reuníamos a celebrar el cumpleaños del patriarca de los Trujillo: Papá Coco. Un hombre sabio, agradecido con Dios, sin rencores, querido y respetado por todas las personas que lo conocían, de mil historias y anécdotas que contar, de divertidas ocurrencias, el de los apodos (nadie se salvaba) como no recordar: “Cabellito de ángel”, “Talegón”, “Pasos tristes”, “La nuca”, “El nieto de Miguel Grau”, “Canifo”, “José Feliciano”, “Maizundo”, “Vieja loca”, “La urraca”, “Cuaya”. Como dice tía Lola: un hombre que supo vivir.

Lejos están los días en que toda su familia nos reuníamos alrededor de la mesa a celebrar esta fecha. Esa mesa de madera antigua que se agranda al jalar de los extremos; no obstante, dejamos de agrandarla porque una vez se llenó de cucarachitas, por eso mejor se optó por traer una o dos mesas chicas del “Comedor” y colocarlas junto a la mesa grande. Al ritmo de música criolla comenzábamos a degustar el exquisito almuerzo; mientras que el cumpleañero nos iba contando anécdotas de su época de pescador, de sus días en su Santiago querido, recuerdos de sus hermanos y amigos. No se hacían esperar las bromas de tío Lucho (una más graciosa que la otra), los disparates de Pepe, las precisas de tía Amada, las risas estruendosas de mi mamá y tía Lola, las historias de dinosaurios de Luis (las contaba parándose de la mesa y abriendo bien los ojos), las ocurrencias de tía Natty (en voz baja pero qué tales carcajadas que producía) y  el  “Retotetoté” de mi papá.

Con el transcurrir del tiempo, las ausencias en la mesa  fueron tratadas de llenar con llamadas telefónicas y video llamadas. Hoy es un 29 diferente, aún con varias ausencias; pero, principalmente, con la ausencia del cumpleañero.

Hace dos meses que papá Coco comenzó una gira por el universo. Se convirtió en un ángel que cuida nuestros pasos y siempre estará en nuestra mente, corazón y espíritu.

Puedo decir que él vivía complacido con la vida y agradecido con nuestro Señor por los hijos que le dio; por el tiempo que le permitió gozar de ellos; por el amor y la unión familiar que supo, junto a mamá Betty, inculcarnos. Será por esto último que aquellos días de reuniones familiares y celebraciones se sienten tan cercanos.

Me reconforta saber que él es feliz por el legado que nos dejó acá y por haberse reencontrado con sus hermanos y padres, allá. Sé, también, que un día nos volveremos a reencontrar todos los que estuvimos presentes en su cumpleaños y en las celebraciones de fin de año del 2002 (el último año en que estuvimos todos sus hijos y nietos presentes) y al son de Una Flor de Capulí nos abrazaremos, bromearemos y reiremos.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS PAPÁ COCO!